Suicidio ONG
Un lugar de encuentro para personas afectadas por el drama del Suicidio
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- Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 1
Justificación: Muchos de los que perdimos a un ser querido a causa de suicidio hemos oído hablar de familias donde ocurren dos o más suicidios. Naturalmente pensamos si no habrá un componente hereditario que induce a los miembros de esas familias a cometer suicidio. Pensar en la posible existencia de este factor genético podría incluso servir de justificación frente al suicidio de nuestro ser querido y aliviar de algún modo nuestro dolor y nuestro sentimiento de abandono. No fue él o ella quien tomó la decisión, pensamos, su genética lo o la empujó hacia el acto suicida. Sin embargo, este pensamiento no sólo es falso sino que además es peligroso. Consecuencias: Esta creencia errónea genera temor entre los sobrevivientes a que el acto suicida de su ser querido se repita en otros miembros de la familia o en ellos mismos. Además puede aumentar la identificación psicológica con el familiar fallecido por suicidio potenciando un posible proceso suicida de los supervivientes. Realidad: La realidad científica es que no existe ningún estudio serio que indique que el comportamiento suicida se herede. Es cierto que la predisposición a padecer algunos trastornos mentales, como la esquizofrenia o la bipolaridad, que podrían actuar como factores de riesgo de la conducta suicida sí tiene componentes tanto hereditarios como ambientales. Pero, aún así, debemos distinguir entre factores de riesgo y causas. El comportamiento suicida no obedece al paradigma de causa y efecto, una abrumadora mayoría de personas que padecen los mencionados trastornos mentales y ni siquiera piensan en el suicidio lo demuestran. Otro factor de riesgo que podría confundirse con cuestiones hereditarias son los fenómenos de identificación e imitación. Las personas a las que queremos y apreciamos siempre son, para bien o para mal, modelos en nuestras vidas. Es por ese motivo, y no por cuestiones hereditarias, que se producen los llamados “suicidios en cadena” en algunas familias o comunidades. En muchos casos nos sentimos identificados con el sufrimiento que, imaginamos, padeció nuestro ser querido fallecido a causa de suicidio, y hasta algunos podemos sentirnos inducidos a imitar sus actos. No obstante, también aquí, un factor de riesgo nunca es condenatorio. Nosotros podemos y debemos escribir nuestra propia historia. Para esto es muy importante reconocer nuestra propia vulnerabilidad y buscar ayuda cada vez que la necesitemos. Los Grupos de Ayuda Mutua donde los sobrevivientes pueden hablar sin temor sobre lo que piensan, lo que sienten y lo que les pasa en relación a la muerte por suicidio de su ser querido, así como otros espacios de escucha y contención, y los procesos terapéuticos profesionales, pueden ser de gran ayuda. Ver también: Brindar Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio Homenaje a Nuestros Seres Queridos fallecidos a causa de Suicidio
- Recuperarse del pensamiento suicida desde la Fe
Hoy tengo 58 años. Siempre dí una mano a quien pude pero, bueno, no siempre nos va como queremos. Me tocó pasar cosas muy duras: en el 2004 perdí a mi padre, en el año 2012 perdí mi madre, me robaron 23 veces desde el año 2010 al 2012. En septiembre del año 2014, yendo a peregrinar a un lugar llamado Mailin, aquí en mi provincia de Santiago del Estero, Argentina, en el camino, fue en un descanso ( son cinco días de peregrinación) que comenzó mi infierno. Me desperté ahogado, como si se me hubiera bloqueado todo el sistema respiratorio. Fue muy feo, me quise quitar la vida. Lo intenté en ese momento de desesperación. Lo que nunca supe fue si me quedé dormido o me desmayé. Al otro día estuve bien, como si nada hubiera pasado. Pero al pasar las horas me volvió a agarrar y tuve que ir a buscar una psiquiatra. Empecé con medicamentos. Pasó una semana y nada. Empecé con tratamiento psicológico y nada. Mi vida era un infierno para mí desde que empezaba el día hasta la noche, y después apenas podía dormir. Intenté quitarme la vida más de 100 veces hasta que alguien me invitó a una congregación evangélica y, gracias a Dios, pude empezar a salir de a poco. Hoy estoy agradecido a Dios y a la buena gente que se preocupó por mí. Ver también: Dejanos tu Testimonio en relación al Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- Secuelas de un Suicidio en Navidad
Todo pasó una Navidad diez años atrás. Desde entonces dejamos de festejar la que era nuestra festividad familiar favorita. Solo tenía 14 años cuando todo esto pasó, y todavía puedo recordar cómo olía hasta el aire. Mi papá tomó la decisión de terminar con su dolor un 25 de diciembre. Al día de hoy no lo comprendo. Dejó una herida profunda en nuestra familia, y a mi con una duda para siempre: ¿Cómo fue que lo hizo justo cuando toda la vida se estaba acomodando para nosotros? Él tomo esa elección que a veces quisiera tomar yo, pero conozco el después del suicidio, y no quiero dejar una herida mucho más pesada en mi familia. Los amo mucho aunque mi dolor, hay días, me come por dentro. Ver también: Dejanos tu Testimonio en relación al Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio
- La escucha tan necesaria al transitar un duelo por suicidio
Era una tarde del año 2006, yo tenía 29 años y sucedió algo en mi entorno familiar que significó un antes y un después. Mi padre había sido diagnosticado de una ceguera paulatina a causa del glaucoma. El diagnóstico se llevó a cabo en mi presencia y dicho con mucha ética profesional, pero mi padre lo tomó de otro modo diferente. Al cabo de unos días preparó minuciosamente cada detalle, casi sigilosamente. Siendo cerca de las 14.30 hs, al oír un ruido fui al sector trasero de la casa y lo encontré. Se había quitado la vida. Hoy por hoy me pregunto cómo no intui el proceso de lo que acontecía. Si bien trabajaba en salud, no tenia acceso a nada relacionado a grupos, entidades u ong sobre suicidio, en ese momento trabajaba en un centro de referencia de la UBA y me aboque a tener fuerzas para trabajar. Busqué un psicólogo, me tomé un descanso y me fui a Bahía Blanca. Después de cierto tiempo conocí a una referente allí. Alguien que hacía cierto tiempo había perdido a su hijo a la edad de 14 años y viajaba por el sur ofreciendo charlas. Recuerdo la institución como "manos unidas por la paz". Con ella empecé un tránsito que me sirvió para saber que no era un acto único o aislado, pero solo participaba, quede como anestesiado. Hasta que un dia por medio de una publicación descubrí una ong que brindaba una charla e invitaba a participar, se llama " Hablemos de Suicidio", allí pude interactuar. Me ayudó a conectarme con personas que tras el hecho me depositaron su confianza y empecé a soltar, sigo desorganizado y con ganas de integrarme a los grupos. Lentamente me acomodo en las ideas. Hoy puedo expresarlo y hablar. Por eso gracias. Ver también: Brindar Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- Relato de una sobreviviente a un intento de suicidio
Soy sobreviviente de un intento de suicidio. Lo cometí y sobreviví. Después de las cirugías y la terapia intensiva me tocó conocer el acompañamiento terapéutico, las sesiones de psicología y psiquiatría, las medicaciones y volver a insertarme en la sociedad. Tengo familia. Faltan un montón de cosas por hacer. Faltan otras para quitar del camino, pero acá estoy , viviendo. Leo e investigo buscando el y los porque de lo que me tocó vivir. Puedo decir que si hubiese encontrado la contención y el acompañamiento en su momento no creo que hubiera llegado a lo que llegué. Sentirse sola, aún en familia. Sentirse desarmada, aún en familia. Mucho tuvo que ver la desinformación, el desconocimiento, brote psicótico, delirio místico , no sé. Pero me pasó y llevo las grandes cicatrices día a día. Sé que faltan cosas por superar pero hoy conozco las herramientas para darle el stop a los gatillos del cerebro. Todo esto que vive un suicida existe: el dolor, la tristeza, la angustia, las voces en la cabeza ,etc. Mi pedido es que me crean y que me acompañen. No todo tiene que terminar en el Instituto psiquiátrico con miles de medicaciones . Sigo agradecida a los que me acompañaron médicamente. Hoy por ellos y por las fuerzas de mi cuerpo para seguir viviendo, vivo . Y sé que para algo ha de ser. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- 5/12 Día Internacional del Voluntariado
Desde el año 1968, las Naciones Unidas, establecieron el día 5 de diciembre de cada año para conmemorar el Día Internacional del Voluntariado con el objeto de que las personas que tienen la intención de brindar ayuda a sus semejantes encuentren la forma de hacerlo. En este sentido, cabe destacar la labor de las asociaciones civiles que sirven de nexo entre quienes quieren ayudar y quienes necesitan ayuda, organizando y distribuyendo los recursos humanos y materiales para que la ayuda sea mucho más efectiva. Pero no debemos olvidar que el alma y el músculo de las asociaciones civiles son esas personas generosas y anónimas que dedican varias horas semanales a sus semejantes recibiendo como única recompensa la satisfacción de haber podido ayudar. Por eso, aprovechamos este día para agradecer a todas los voluntarios que, desinteresadamente, trabajan para sus semejantes y, en particular, desde Hablemos de Suicidio ONG, a todos los voluntarios que se dedican a esta tarea tan necesaria de prevenir el suicidio, ya sea desde la asistencia directa a personas en crisis, desde la formación, o desde el acompañamiento y la ayuda mutua como es nuestro caso. Aprovechamos también para invitar a todos aquellos que aún no hayan pasado por la experiencia del voluntariado a que se acerquen a una asociación que represente sus intereses o la causa en la que crean para ofrecer su servicio. Y lo hacemos porque los que ya recorrimos ese camino sabemos que ayudar hace bien, y no solo a quienes reciben la ayuda. Ayudar hace bien al que ayuda. No importa cual sea la tarea específica, ayudar nos conecta con quienes reciben ayuda y con los demás voluntarios; acentúa nuestro sentido de pertenencia, mejora nuestra autoestima, nos hace sentir plenos y útiles como ninguna otra tarea. Si estás interesado en probar esta experiencia renovadora podés contactarte con cualquier asociación civil de voluntarios afín con la causa de tu interés. En particular si te interesa la prevención del suicidio desde la ayuda mutua podés informarte sobre nuestro programa de voluntariado. Ver también: Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Grupos de ayuda mutua gratuitos para personas afectadas por el drama del suicidio Otras asociaciones que brindan ayuda a personas con pensamientos suicidas
- Historias de héroes derrotados: “El arte de resistir”
Hace unos días leí en infobae una reseña del libro de Andrea Marcolongo, El arte de resistir: Lo que la Eneida nos enseña sobre cómo superar una crisis. https://www.infobae.com/leamos/2023/10/05/el-arte-de-resistir-lo-que-la-eneida-de-virgilio-nos-ensena-sobre-superar-la-adversidad-segun-andrea-marcolongo/ Traer la historia de Eneas al siglo XXI no es descabellado, por el contrario, el poema de Virgilio esconde enseñanzas muy actuales, seguramente atemporales, como todo lo que refiere a la naturaleza humana. Eneas fue un héroe derrotado, humillado y obligado a huir después del incendio de Troya, la historia que sigue a ese incidente tampoco es un camino allanado, más parece una interminable sucesión de desventuras. Tal vez el más notable mérito de Eneas, según rescata la autora de esta revisión, es haber sabido resistir frente a la adversidad hasta que sus esfuerzos se vieron recompensados y así, de esa tragedia inicial, surgió el imperio más poderoso que vio el occidente antiguo. El esquema narrativo de la Eneida no es nuevo, ni siquiera fue original en su tiempo. En narrativa, a este tipo de complicaciones se las suele llamar conflictos. Muchos narradores dicen que sin conflicto no hay historia. Si intentamos recordar las últimas novelas que leímos o las últimas series o películas que vimos podremos identificar en cada una de esas historias uno o varios conflictos, sin ellos la narración sería aburrida. Sin embargo, para nuestras propias vidas, no queremos conflictos, buscamos una felicidad y tranquilidad permanentes. Eso no sirve en la ficción y no existe en la realidad. Las vidas de los seres humanos, como las narraciones literarias, se componen de matices. Todos pasamos por momentos felices pero también por momentos de crisis, derrotas más o menos profundas, más o menos prolongadas. La pregunta es si cada uno de nosotros está preparado para resistir épocas de adversidad profunda y prolongada. Es ahí donde la historia de Eneas cobra vigencia en el siglo XXI. Una vigencia universal pero también personal para cada uno de nosotros. Los que conocimos el pensamiento suicida sabemos que la adversidad y el sufrimiento a veces nos seducen, nos muestran atajos y nos invitan a rendirnos. No tenemos ganas de vivir, no le encontramos sentido a la vida, y sin ese mínimo propósito la vida se transforma en una carga cada vez más difícil de llevar. Nos convertimos en héroes derrotados, como Eneas, y no vemos salida ni esperanza. Solo nos queda resistir hasta que algo aparezca en el horizonte, pero a veces sentimos que ya no tenemos fuerzas. En medio de ese naufragio emocional es necesario encontrar algo a que aferrarse, y cuando la propia vida está en juego cualquier hilo que nos conecte con el mundo puede servir. Una palabra de aliento, una luz de esperanza, el amor a un ser querido y hasta la culpa anticipada por el sufrimiento que nuestras decisiones seguramente traerán a quienes nos aman. La cuestión es resistir, hasta que un día, tal vez después de mucho tiempo, tal vez al costo de mucho esfuerzo y muchas pérdidas, vuelva a salir el sol, surja ese proyecto, esa idea que nos entusiasme y otra vez sintamos esas ganas de vivir. Recién entonces, mirando para atrás cómo quien recuerda las páginas ya leídas de la propia historia, sentiremos que todo ese esfuerzo y esa perseverancia valió la pena. Ver también: Dejanos tu Testimonio en relación al Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Prevención Comunitaria del Suicidio
- Recuperar el orgullo por ser Superviviente
Cuando era chico no entendía del todo las quejas y el llanto de mi mamá, pero sí me daba cuenta de que algo estaba mal. No sabía cómo ayudar, ni pensaba que pudiera hacerlo. Mi principal preocupación era que no se supiera. Que nadie supiera que mi madre lloraba por las mañanas y decía sin tapujos que se quería suicidar. Tampoco pensé que hubiera un peligro real en ello, no tenía miedo, más bien tenía vergüenza. Nunca invitaba amigos a mi casa ni hablaba de mi madre en público. Así crecí. Cuando ya era un joven profesional ocurrió lo impensado. Mi mamá se suicidó. Ese fue el dolor más profundo en toda mi vida, pero por encima del dolor seguía estando la vergüenza. Mi mamá se había suicidado: eso no podía ser normal. Además, descubrí que la vergüenza no era solo mía. Mis familiares hablaban de la muerte de mi madre omitiendo la palabra suicidio. Hasta escuché decir que en realidad no se suicidó, que murió porque se le detuvo el corazón (como si hubiera otra forma de morir). Años después, torturado por la culpa que me dejó el suicidio de mi madre comencé a tener yo mismo pensamientos suicidas. Fue una etapa muy larga de miedo, desesperanza y, otra vez, vergüenza. Seguía pensando que algo estaba mal en mi madre y que eso mismo estaba mal en mi. Los demás no se tenían que enterar. Hice tratamientos psicológicos y psiquiátricos para intentar salir de lo que parecía una depresión interminable. Pocas veces hablé de mis pensamientos suicidas, incluso en terapia. Aún recuerdo la mirada del primer psicólogo al que le confesé mis ideas. En medio de un largo silencio, se puso pálido y con su expresión parecía decirme: “vos sí que estás jodido”. Recuerdo haber salido de la consulta más avergonzado que nunca y convencido de que había algo muy malo en mí con lo que debería luchar en soledad. Toda esta espiral descendente se detuvo cuando ingresé en un grupo barrial sobre pensamiento suicida que ya no existe. Allí me encontré con otras personas que contaban historias similares a las mías. Descubrí que lo que le pasó a mi mamá y lo que me pasaba a mi no eran cosas tan extrañas o infrecuentes. Por primera vez pude sentir que no era un bicho raro y hablar de lo que sentía sin sentirme juzgado y sin avergonzarme por ello. Ese fue el primer paso importante en mi recuperación. Luego de eso participé en varias asociaciones para la prevención del suicidio y me puse a estudiar sobre el tema para hacer difusión. Descubrí que el suicidio y el pensamiento suicida no son para nada raros: De hecho, el suicidio es una de las principales causas de muerte y el pensamiento suicida afecta en algún momento de sus vidas a la mitad de la población. El verdadero problema es el tabú social que pesa sobre el suicidio haciendo que los afectados, ya sea por pensamientos suicidas propios o de un ser querido, tengamos que vivir nuestro drama en soledad. No somos responsables de los desafíos que la vida nos propone. Sí de lo que hacemos con ellos. Por eso hoy me siento orgulloso de haber tenido una madre con pensamientos suicidas, de haber transitado el duelo por su muerte a causa de suicidio, de haber transitado mi propio infierno con pensamientos suicidas, y de que, a pesar de todo eso, estoy vivo. Soy un superviviente. Mis cicatrices me llenan de orgullo porque son la prueba fehaciente de que le dí lucha a mis fantasmas. Hasta ahora vengo ganando esa pelea y eso me enorgullece a tal punto que quisiera contagiar este sentimiento a todos los que están luchando contra sus propios pensamientos suicidas, acompañando a un ser querido en su lucha o transitando el duelo por una muerte a causa de suicidio. Esa es la razón de ser de Hablamos de Suicidio ONG. Que los que resultamos afectados por el drama del suicidio dejemos de sentir vergüenza por lo que nos tocó en la vida y comencemos a sentirnos orgullosos por la lucha que dimos o que estamos dando. Ver también: Dejanos tu testimonio de superación en relación al Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- Día del Superviviente de un Suicidio
El tercer sábado de cada mes de noviembre conmemoramos el día del superviviente con el objeto de darle voz a tantas personas que lloran la pérdida de sus seres queridos a causa de suicidio en completo silencio y concientizar a la población sobre la necesidad de brindar escucha a estas personas que además del dolor que implica perder a un ser querido a causa de suicidio y no pueden compartir lo que les pasa o lo que sienten al respecto. El suicidio es un tema tabú. Hemos crecido con un mandato social que nos dice “de eso no se habla”. Y mucho menos cuando quien ha muerto a causa de suicidio es un familiar o un amigo cercano. Al natural dolor que implica toda pérdida se le suma el desconcierto por una muerte percibida como contraria a la lógica; el desamparo, porque sabemos que fue él o ella quien tomó la decisión; la pérdida de la autoestima, por no haber sido suficientes para justificar su vida; y la culpa, que nos persigue implacable en los pensamientos de “y si hubiera…” o bien, “y si no hubiera…”. Como si todas estas emociones propias del duelo por suicidio no fueran ya bastante, aún queda la mirada de los otros, y a veces también sus comentarios, que nos juzgan, o a nosotros nos parece que nos juzgan. Sea como fuera, sentimos que algo allá afuera nos dice: “no lo supiste cuidar”. Entonces nos replegamos, callamos, preferimos no hablar, seguimos adelante llevando nuestro sufrimiento a cuestas en absoluta soledad. Solo alguien que haya pasado por lo mismo podría entendernos, podría ser capaz de poner a nuestro alcance su escucha y su corazón para compartir esos sentimientos que de tan atragantados nos intoxican. Y así, compartiendo experiencias, descubrimos que el suicidio de un ser querido no es tan raro, que es mucho más frecuente de lo que creíamos. Que, por más reñido con la lógica que parezca, es coherente a la vista de quien no encuentra alternativas. Que no nos abandonó, simplemente estaba tan sumido en su dolor que no pudo ver ni imaginar el nuestro. Que aún así somos valiosos. Que cuidarnos a nosotros y cuidar nuestra vida vale la pena. Solo ante esta escucha empática y contenedora podríamos llegar a confesar que en ocasiones también nosotros fuimos tentados por el suicidio. Y solo desde este acompañamiento podemos juntar fuerzas para seguir adelante. Por todo esto, las personas que hemos perdido a un ser querido a causa de suicidio o nos vimos afectados de otro modo por el drama del suicidio tenemos que juntarnos. Si nosotros mismos no podemos comprendernos quien lo hará? Si no podemos brindarnos escucha, contención y acompañamiento unos a otros quién más podría hacerlo? Es solo cuestión de dar el paso, de dejar el miedo o la vergüenza a un lado, de romper el silencio y contar con orgullo que pese a todo estamos vivos. No estamos solos en esto. Somos muchos, muchísimos, y todos necesitamos ayudarnos mutuamente. Ver también: Brindar Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio Grupos de ayuda mutua para personas afectadas por el drama del suicidio
- 19/11 Día Mundial para la Prevención del Abuso Sexual Infantil
Soy un superviviente del abuso sexual infantil y vengo a contar mi historia: Teniendo la edad de 5 años fui abusado repetidamente de forma sexual por un allegado de la familia y obligado a ver como también abusaban de mi hermano menor. Un sentimiento, primero de incomprensión y luego de asco, me persiguió al punto tal que pensé en reiteradas ocasiones en quitarme la vida. Durante años seguí frecuentando a esa persona por mi ciudad, al punto de tener ataques de pánico ya en edad adulta. Esto, por decirlo así, me persiguió toda la vida, sin ayuda de mis familiares o allegados, lo que creó en mí un sentimiento de desprecio por mi mismo. Luego de grande, me casé y sufrí violencia física por parte de mi esposa, lo que me hizo caer en una profunda depresión, a un punto tal que los sentimientos de frustración y rechazo volvieron a acrecentar mis deseos de acabar con todo. Gracias al grupo de “Hablemos de Suicidio” pude descargar todos esos sentimientos y deseos. Y comencé a ayudar a personas que de una u otra manera se sintieron igual o peor que yo. Existe una salida, con el apoyo de todo el grupo pude salir adelante y, poco a poco, volver a tener deseos de vivir y ayudar a los demás. Ver también: Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- 13/1 Día Mundial de lucha contra la Depresión
La depresión es la afección del ánimo más frecuente. Alcanza a más de 300 millones de personas en el mundo, es la primera causa de discapacidad y uno de los principales factores de riesgo de la conducta suicida. También es uno de los trastornos mentales más estudiados y para el que existen más recursos farmacológicos y terapéuticos. Sin embargo, eso no resuelve el problema de la depresión cuya incidencia no para de aumentar. Tal vez estamos equivocando la pregunta: en vez de pensar en cómo curar la depresión deberíamos preguntarnos en principio por qué la depresión aparece. Debemos estar haciendo algo mal para que, a pesar de los adelantos científicos y de los recursos disponibles, cada vez más personas sufran depresión. En este sentido, varios autores, pero especialmente Zygmunt Bauman, pusieron la atención en los cambios sociales de la modernidad que debilitaron los lazos sociales y promovieron el individualismo. El síntoma más notorio de la depresión es el desgano, que a veces se muestra como un notorio déficit en las actividades cotidianas, pero otras como una sobrecarga que lleva a los afectados a cumplir con sus “obligaciones” pero con un gran esfuerzo y una completa pérdida del disfrute. En ambos casos, los afectados manifiestan que detrás de ese desgano hay una pérdida total de sentido o de propósito. No se le encuentra sentido a las actividades cotidianas y ni siquiera a la propia vida. No es extraño que en muchas ocasiones la depresión vaya acompañada por pensamientos suicidas. La pregunta entonces es: ¿Cómo se recupera o cómo se evita que lo que hacemos y la vida misma pierdan sentido? O, mejor aún: ¿Qué es lo que hace que lo que hacemos o la vida misma cobre sentido? Desde ya, no tenemos esa respuesta, pero muchos piensan que el sentido de la vida y de cada uno de nuestros actos tiene mucho que ver con las relaciones humanas profundas y significativas. Volviendo a Bauman, esto explicaría que los cambios sociales ocurridos en la posmodernidad, donde los vínculos entre las personas se volvieron más débiles, transitorios y fluidos, sean acompañados por una verdadera epidemia de depresión. No se trata de tener más relaciones o una vida social más activa, nada de eso nos protegerá de la depresión; sino de cultivar vínculos afectivos profundos, auténticos y significativos. Esto implica replantearnos por completo nuestra forma de vivir. Hayamos o no tenido depresión, deberíamos repensar nuestra escala de valores, qué cosas en la vida son más importantes, a qué le dedicamos nuestra atención y nuestro tiempo. En Hablamos de Suicidio trabajamos para operar ese cambio cultural tan necesario; para aprender a comunicarnos, a contar lo que nos pasa y lo que sentimos, a escuchar. Tendremos que re-entrenar estas habilidades sociales olvidadas por el individualismo y la frivolidad. Solo así podremos contar con vínculos sociales más sólidos, reducir la prevalencia de la depresión y otros trastornos afectivos de nuestro tiempo, y prevenir el suicidio. Ver también: Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- Día del Superviviente a la pérdida de un ser querido a causa de Suicidio
El próximo sábado 18/11, como todos los años en el tercer sábado de Noviembre, vamos a conmemorar el Día Internacional del Superviviente a la muerte de un ser querido a causa de suicidio. Es un día en el que intentamos visibilizar la magnitud de este drama y el dolor que seguimos sufriendo los que quedamos vivos. Las personas que piensan seriamente en el suicidio no llegan entender la dimensión del daño que podrían producir a sus seres queridos, muchos ni siquiera la imaginan. En sus testimonios escuchamos frases como: “De todos modos estamos alejados”, “A ellos no les importa nada de mí”, “Sé que van a sufrir pero lo van a superar”, o incluso “Solo soy una carga” o “Van a estar mejor sin mí” Deben saber que no es así. Que aunque la vida nos separe circunstancialmente los vínculos afectivos son permanentes . Que sin importar lo que digamos en un momento de enojo, el amor siempre está. Que aunque no nos veamos a diario, los necesitamos. Que la pérdida de un ser querido a causa de suicidio sumerge a quienes quedamos vivos en un dolor inmenso de por vida. Que muchos de nosotros padecemos sentimientos de culpa que nos carcomen las entrañas. Que nos sentimos abandonados. Que desde nuestra impotencia a veces nos enojamos con los que se fueron por una decisión en la que no nos dejaron participar. Que la ausencia duele, mucho y para siempre. Que muchos de nosotros, frente a tal sufrimiento, llegamos a pensar también en el suicido, que algunos lo han intentado o han muerto continuando un ciclo de tragedia difícil de parar. Que siempre los vamos a querer. En los Grupos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio que organizamos en Hablemos de Suicidio ONG, con frecuencia se dan encuentros muy enriquecedores entre personas que padecen pensamientos suicidas y los que sufren por la muerte de un ser querido a causa de suicidio. Estos encuentros permiten a cada uno conocer la parte de la historia que por su particular circunstancia no pudieron dimensionar. Los que perdimos seres queridos a causa de suicidio tenemos la oportunidad de conocer las circunstancias que llevan a una persona a pensar en el suicidio y decirle esas palabras que no pudimos decirle en vida a nuestro ser querido. Y, a quienes están sufriendo por su particular circunstancia de vida un dolor tan intenso que los lleva a pensar en el suicidio, les permite ver las posibles consecuencias de sus actos en el sufrimiento de los que quedamos. Como supervivientes siempre estaremos a favor de la vida. De una vida plena que merezca ser vivida. No de un sufrimiento sostenido para no dañar al otro. Pero si, en el mientras tanto, vivir para el otro sirve de salvavidas, bienvenido sea. Sabemos que las circunstancias de la vida son cambiantes y que en algún momento volverá a aparecer esa ilusión, ese proyecto, ese entusiasmo que hace que vivir valga la pena. Pero para darnos esa oportunidad debemos mantenernos con vida. Por eso, les pedimos a todos los supervivientes a seres queridos fallecidos a causa de suicidio que rompamos el silencio. Que no nos escondamos más. Que mostremos nuestro dolor para que, quien esté pensando en el suicidio pueda volver a pensarlo. Desde Hablemos de suicidio los invitamos a expresar libremente lo que les pasa o lo que sienten desde: Nuestros Grupos de Ayuda mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio. Enviándonos tu testimonio para publicarlo en forma anónima en nuestro blog. Participando de nuestro Foro para la Prevención del Suicidio. Y también a rendir homenaje a su ser querido fallecido a causa de suicidio en Homenaje a nuestros seres queridos fallecidos a causa de suicidio.











