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- Mecanismos detrás del pensamiento suicida: Introyección y sesgo de confirmación
La introyección es un concepto psicológico, arraigado en las teorías psicoanalíticas, que se refiere al proceso inconsciente mediante el cual una persona "absorbe" o asimila experiencias, actitudes, valores, normas o rasgos de otras personas (especialmente de figuras significativas como padres o cuidadores) o del entorno, haciéndolos parte de su propia psique. La introyección es un proceso necesario, no solo para el aprendizaje social sino también para la construcción de la personalidad, el autoconcepto y la autoestima. Por ejemplo, aprendimos que somos valiosos y debemos cuidarnos a partir de del valor y los cuidados que nos profesaron los mayores cuando éramos chicos, y aprendimos a querernos a partir del amor que nos demostraron quienes nos cuidaron de pequeños. Sin embargo, la introyección no siempre es un mecanismo positivo, de acuerdo a las circunstancias, fácilmente puede volverse en nuestra contra y generar en nuestra psique factores de riesgo para la conducta suicida. Quienes no tuvimos la suerte de crecer en un hogar con valoración, cuidados y amor, también introyectamos las acciones y actitudes circundantes y llegamos a adultos sintiendo que no somos valiosos por lo que no merecemos que nos cuiden o nos quieran, y lo peor, sin querernos a nosotros mismos. Por desgracia, los niños no tienen forma de defenderse de este avasallamiento de sus derechos fundamentales que ocurre puertas adentro de sus casas o incluso en público, a la vista de todos sin que nadie intervenga. Para agravar las cosas, el proceso de vulneración del autoconcepto y la autoestima desde la introyección de cuestionamientos, críticas y desvalorizaciones no termina en la infancia. Quienes ingresan al mundo adulto sin la necesaria fortaleza en su autoconcepto y su autoestima se enfrentarán al mundo desde un sesgo de confirmación muy desfavorable. El sesgo de confirmación es un mecanismo psicológico que nos hace rechazar u otorgar una importancia menor a aquellos elementos de la realidad que cuestionan nuestras creencias previas; y, por el contrario, introyectar todos los elementos de la realidad que las confirman. Así, una persona con un mal autoconcepto y una pobre autoestima ignorará los elogios o las muestras de afecto e incorporará casi sin cuestionamientos toda crítica o muestra de desamor. Toda esta desvalorización de la propia persona a su vez genera síntomas o enfermedades mentales que realimentan la creencia de ser "personas defectuosas" que "no merecen ser cuidadas". Desde ahí al pensamiento suicida hay solo un paso. Estos mecanismos que acabamos de describir brevemente explican por qué las personas que por acción u omisión sufrieron abandono, desamor, violencia, abusos sexuales u otros traumas en su infancia, sufren un mayor riesgo de incurrir en conductas suicidas durante toda su vida. La buena noticia es que nada de esto es irreversible. Desandar el camino de la propia desvaloración y desamor no es fácil, pero tampoco es imposible. Como dijimos, el proceso virtuoso hubiera sido que de chicos hubiéramos tenido como cuidadores a adultos responsables que nos dieran la valoración, los cuidados y el amor que necesitábamos para un crecimiento psicológico saludable. Si eso no pasó, nada puede hacerse para cambiar el pasado, pero sí podemos cambiar nuestro presente. A partir de que tomamos conciencia del daño que nos hicieron y del daño que seguimos haciéndonos nosotros mismos desde el sesgo de confirmación, podemos tomar conciencia de que ahora los adultos responsables somos nosotros mismos. Nosotros somos los responsables de construir, piedra por piedra y casi desde cero, nuestra autovaloración y nuestra autoestima hasta levantar un muro que nos proteja del riesgo de suicidio. Para ello debemos aprender a escuchar y recibir los elogios y muestras de afecto; también a cuestionar las críticas negativas para no ponernos un saco que no es nuestro. Pero sobre todo, aprender a querernos con nuestros defectos y nuestras virtudes, a reconocernos como seres únicos y valiosos, embarcados en esta experiencia fascinante y maravillosa que llamamos vida. Este proceso es íntimo y muy personal, pero el acompañamiento de otros que transitan los mismos caminos siempre ayuda, por eso recomendamos nuestros Grupos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio . Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas
- Fantasías peligrosas sobre el suicidio
En mi tarea como asistente en crisis para la personas con pensamientos suicidas , aprendí que las ideas suicidas son muchas veces, o casi siempre, alimentadas por fantasías infundadas respecto de la muerte o lo que va a ocurrir después de la muerte, podría decirse que en el proceso suicida hay una progresiva idealización de la propia muerte que de algún modo le permite al sujeto “amigarse” con la idea hasta transformarla en un acto casi “romántico”. El riesgo implícito en estas fantasías es evidente por lo cual me parece necesario revisarlas para desmitificarlas confrontándolas con la realidad hasta donde podemos conocerla. “Por fin va a terminar mi sufrimiento” El pensamiento suicida casi siempre viene acompañado de un profundo dolor emocional. Tal vez por eso, la fantasía más frecuente y casi universal de las personas con pensamiento suicida es que el suicidio los alejará en forma total y para siempre de ese sufrimiento. Muchos de ellos ya experimentaron con otras formas de evasión (dormir mucho, trabajar mucho, consumir sustancias narcóticas (incluso psicofármacos en exceso), buscar diversiones o distracciones desenfrenadas, etc. Lo que tienen en común todas estas actividades evasivas es que siempre se vuelve al mundo real, y muchas veces con un dolor mayor que antes. El suicidio representa, entonces, en la mente de estas personas una evasión parecida a las mencionadas pero esta vez definitiva. Lo que muchas veces no se percibe es que en todas esas formas de evasión, incluso en el sueño inducido por drogas, se conserva algún grado de conciencia, seguimos sintiéndonos vivos porque realmente estamos vivos. La muerte no es el final del sufrimiento, la muerte es el final de todo, es dejar de existir, al menos en este plano. Dejar de sufrir, puede ser, pero al precio de clausurar toda oportunidad de momentos felices en el futuro. Lamentablemente, el suicidio suele decidirse en momentos de mucha angustia y eso no nos permite ni reconocer momentos de felicidad en el pasado ni imaginarlos en el futuro, pero la realidad es que esos momentos seguramente existieron y es muy probable que sigan ocurriendo al menos si se preserva la vida. “Los que me hicieron sufrir se van a arrepentir” A veces, el enojo y la impotencia es tan grande que el sufrimiento que el suicidio pudiera causarle a los que quedan se transforma en un incentivo más para cometer suicidio. La realidad es que las personas interpretan en forma muy variada los mismos hechos de acuerdo a su propia percepción. Aunque el sujeto con pensamientos suicidas piense que sus deseos de muerte se deben a lo que “le hicieron” otros, estos otros pueden pensar que nada tuvieron que ver. La realidad es que cuando ocurre una muerte a causa de suicidio se genera mucha culpa en el entorno pero los que se sienten culpables casi nunca son los que el suicida hubiera señalado sino otras personas que genuinamente lo querían e intentaron cuidarlo. Por eso, si tenemos cuentas pendientes, la vida, y no la muerte, es la oportunidad para arreglarlas. "Cuando no esté sí que me van a reconocer" En muchos casos la falta de reconocimiento social o la percepción de esa falta es parte de las ideas que llevan al pensamiento suicida. En esos casos puede aparecer la fantasía de que ese reconocimiento merecido por fin vendrá después del suicidio. Más allá de que no es seguro de que este reconocimiento realmente aparezca, más bien es probable todo lo contrario. La muerte, como siempre decimos, es el final de todo, también de nuestras oportunidades de luchar por el debido reconocimiento con acciones concretas. La realidad es que, con el tiempo, la muerte suele llevar con más frecuencia al olvido que al reconocimiento. Además, el reconocimiento es algo que se da y se recibe. Quienes sueñan con el reconocimiento póstumo suelen olvidar el hecho de que no estarán para recibirlo. Es en la vida y no en la muerte donde tenemos oportunidad de luchar contra la injusticia, o de buscar el reconocimiento de nuestros méritos. “Los que me quieren van a estar mejor sin mi” Esta fantasía también es muy común al punto de que algunos teóricos la describen como sentimiento de inutilidad o de carga. En algunos casos hay un reconocimiento de que al principio los que quedan van a llorar pero acompañado de la ilusión de que esa tristeza va a ser momentánea y finalmente estarán mejor. La realidad es que para los supervivientes al suicidio de un ser querido, especialmente los familiares cercanos y quienes sentían un afecto profundo por quien se fue, la muerte por suicidio de quién amaban es una trauma que llevarán de por vida. El suicidio de su familiar o amigo es devastador para estas personas, al punto de que muchas veces ellos mismos generan pensamientos suicidas. Esta es la fantasía más irreal entre aquellas que alimentan el pensamiento suicida, pero una de las mas frecuentes. Debemos decirlo claramente: Nada bueno viene de un suicidio para su entorno social, solo desolación y trauma.
- Cultivar el amor a uno mismo para prevenir el suicidio
Después de escuchar muchos relatos de personas con pensamientos suicidas , algunas de ellas sobrevivientes de intentos de suicidio, encuentro algo en común en todos ellos: Ninguna de esas personas se quería lo suficiente a sí misma. Lo digo por la forma en que cada una de ellas hablaba de sí misma. El amor, y también el odio, se trasluce en el discurso. Por ejemplo, cuando una madre que ama a su hijo, se refiere a él, siempre lo hará con palabras suaves, cuidadas y cariñosas, aún cuando tuviera que hablar de las faltas que su hijo cometió lo haría de forma indulgente, incluso justificando en exceso sus acciones. Casi con seguridad olvidará mencionar defectos de su hijo, o si se viera obligada a referirlos lo haría minimizándolos; en cambio, nunca olvidaría sus virtudes y hablaría de ellas con notoria admiración y algo de exageración. El amor de esta madre hacia su hijo, como dije, se notaría en su discurso. Si su hijo la escuchara no le costaría mucho sentirse amado. Sin embargo, muy pocas personas hablan con esas muestras de amor tan evidentes de sí mismas, y mucho menos las personas con pensamientos suicidas. Solemos ser los jueces más implacables con nosotros mismos: Nos agredimos, nos denigramos, nos hacemos responsables de cosas que están fuera de nuestro control, nos acusamos, nos condenamos y nos castigamos con angustia auto infringida. Y no hablo aquí de autoestima, “Estima” es una palabra demasiado tibia para hablar de afecto. Estima es sinónimo de valoración. Puedo estimar a un profesor por sus conocimientos o a un actor por su talento. Amar es otra cosa. Amamos, por ejemplo a nuestros hijos, no por sus virtudes, los amamos como son, tengan o no virtudes. Por eso, la autoestima está muy bien, porque a partir de ella podemos comenzar a confiar en nuestras capacidades. Pero lo que realmente necesitamos es auto amor. Amarnos a nosotros mismos independientemente de nuestras capacidades, como una madre amorosa amaría a su hijo. Yo mismo transité ese camino y se que no es fácil: nuestro crítico interno saldrá al cruce a cada paso. No se trata de pararnos frente al espejo y decirnos a nosotros mismos que nos amamos, que valoramos nuestros esfuerzos por ser mejores personas; eso no es suficiente. Muchas personas que aprendieron a amarse a sí mismas lo hicieron en su infancia desde el discurso y las acciones de sus padres. Los que no tuvimos esa suerte, ahora somos, cada uno de nosotros, los adultos responsables de cuidarnos. Deberíamos prestar más atención a nuestros pensamientos y nuestras palabras, hasta que hablemos de nosotros mismos, incluso en la intimidad de nuestro diálogo interior, amorosamente, como una madre amorosa hablaría de su hijo. Al principio sonará raro, como forzado, pero con el tiempo se hará hábito. Así fue cómo aprendí a amarme a mi mismo, a darme ese amor que mis padres no supieron, no pudieron o no quisieron darme. Así fue como pude dejar atrás mis pensamientos suicidas. Hoy estoy seguro de que nadie que se ame a si mismo lo suficiente pensaría en el suicidio como una alternativa. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas
- Cómo aplicar el efecto Papageno para prevenir el suicidio
El efecto Papageno es un fenómeno psicológico que describe el impacto positivo y preventivo que ciertos tipos de información y representación mediática pueden tener sobre la conducta suicida. Contrasta directamente con el efecto Werther , que describe el aumento de suicidios por imitación tras la publicación de noticias sensacionalistas sobre el suicidio. El nombre "efecto Papageno" proviene del personaje de la ópera de Mozart "La flauta mágica". En la ópera, Papageno, un hombre que se siente desesperado y considera el suicidio, es convencido por tres jóvenes de que existen otras alternativas para afrontar sus problemas. La clave del efecto Papageno radica en cómo se presenta la información sobre el suicidio en los medios. En lugar de centrarse en los detalles del acto, la glorificación o la simplificación de las "causas", el efecto Papageno se activa cuando las noticias y las narrativas se enfocan en: Mostrar alternativas al suicidio: Destacar historias de personas que han tenido pensamientos suicidas pero encontraron otras maneras de superar sus crisis (historias de Superación) Enfatizar la búsqueda de ayuda: Informar sobre la importancia de buscar apoyo profesional o comunitario y los recursos disponibles. Promover la esperanza y la recuperación: Compartir historias de personas que se han recuperado de la ideación suicida y han encontrado una vida plena. Presentar estrategias de afrontamiento: Mostrar cómo las personas han manejado el estrés y las dificultades de manera constructiva. Evitar el sensacionalismo y los detalles explícitos: No describir los métodos de suicidio, los lugares específicos o dar detalles innecesarios que puedan llevar a la imitación o a la identificación negativa. Las investigaciones sugieren que cuando los medios de comunicación y las personas siguen pautas responsables al informar sobre el suicidio o al hablar sobre el tema del suicidio, enfocándose en la esperanza, la ayuda y las alternativas, pueden tener un efecto protector significativo, especialmente en personas vulnerables. Al presentar al suicidio como algo que se puede prevenir y mostrando caminos hacia la recuperación, se puede reducir la ideación suicida y fomentar la búsqueda de ayuda. En resumen, mientras que el efecto Werther advierte sobre el peligro de la cobertura mediática irresponsable del suicidio, el efecto Papageno destaca el potencial de los medios y de la comunicación social para ser una herramienta de prevención al ofrecer mensajes de esperanza, resiliencia y mostrar la existencia de alternativas. Ver también: Al hablar sobre suicidio, las palabras importan Cómo Hablar Responsablemente sobre el tema del Suicidio Testimonios de superación sobre Prevención del Suicidio
- Tejiendo Redes de Esperanza: La Prevención Comunitaria del Suicidio es Tarea de Todos
El silencio puede ser un manto pesado que oculta el sufrimiento de quienes contemplan el suicidio como alternativa. A menudo, nos sentimos impotentes, creyendo que esta es una batalla solitaria y privada. Sin embargo, la verdad es que la prevención de la conducta suicida es una responsabilidad colectiva, un tejido de apoyo que debemos construir juntos en nuestras comunidades. Cuando hablamos de prevención comunitaria, nos referimos a ir más allá de la atención clínica individual y abordar los factores que influyen en la salud mental y el bienestar a nivel social. Se trata de crear entornos seguros, informados y compasivos donde las personas se sientan conectadas, comprendidas y con recursos a su alcance. Un Enfoque comunitario en la Prevención del Suicidio permite: Llegar a más personas: Las iniciativas comunitarias pueden alcanzar a individuos que quizás no busquen ayuda profesional activamente, pero que se beneficiarían de información, apoyo y conexión. Reducir el estigma: Al hablar abiertamente sobre la salud mental y del suicidio en un entorno comunitario, podemos desafiar el estigma que a menudo impide que las personas busquen ayuda. Fortalecer el apoyo social: Fomentar las conexiones y el sentido de pertenencia dentro de una comunidad puede ser un factor protector crucial contra la ideación suicida. Promover la detección temprana: Una comunidad informada está mejor equipada para reconocer las señales de alerta y ofrecer apoyo inicial. Crear un entorno de cuidado: Una cultura comunitaria que valora la salud mental y el bienestar de todos sus miembros es fundamental para la prevención a largo plazo. Las acciones pueden ser diversas y adaptarse a las necesidades específicas de cada comunidad: Programas de concientización y educación: Organizar talleres, charlas y campañas informativas en escuelas, centros comunitarios y lugares de trabajo para educar sobre la salud mental, las señales de alerta del suicidio y los recursos disponibles. Capacitación en primeros auxilios en salud mental: Ofrecer cursos para que miembros de la comunidad aprendan a identificar a personas en riesgo, ofrecer apoyo inicial y conectarlas con ayuda profesional. Fomento de espacios seguros y de conexión: Crear actividades y lugares donde las personas puedan socializar, compartir experiencias y construir relaciones de apoyo. Esto puede incluir Grupos de Ayuda Mutua , clubes, actividades recreativas y Voluntariado . Promoción de la salud mental en las escuelas: Implementar programas que enseñen habilidades de afrontamiento, resiliencia y búsqueda de ayuda a niños y adolescentes. Colaboración entre organizaciones: Fomentar la comunicación y el trabajo conjunto entre organizaciones de salud, instituciones educativas, grupos religiosos, organizaciones no gubernamentales y líderes comunitarios. Acceso facilitado a recursos: Asegurar que la información sobre servicios de salud mental, líneas de ayuda y otros recursos de apoyo sea fácilmente accesible y esté difundida en toda la comunidad. Apoyo a quienes han perdido a un ser querido por suicidio: Ofrecer grupos de apoyo y recursos para ayudar a las familias y amigos a sobrellevar el duelo y prevenir el contagio. Promoción de un periodismo responsable: Trabajar con los medios de comunicación para asegurar que las noticias sobre suicidio se informen de manera sensible y educativa, evitando la glorificación y proporcionando información sobre recursos de ayuda. La prevención del suicidio no es una tarea fácil, pero es absolutamente posible cuando trabajamos juntos. Cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar en la construcción de comunidades más resilientes y compasivas, donde la esperanza florezca y nadie se sienta solo en su lucha. Ver también: Conocer y Promover los Factores Protectores de la Conducta Suicida El Proceso Suicida y las múltiples oportunidades de prevenir Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- ¿Qué es un Grupo de Ayuda Mutua?
Un Grupo de Ayuda Mutua (GAM) se define por una serie de características distintivas que lo diferencian de otras formas de apoyo o terapia grupal. Aquí te presento los elementos clave que definen a un GAM: Experiencia Compartida: El elemento central de un GAM es que sus miembros comparten una misma problemática, dificultad, experiencia vital o necesidad en común. Esta vivencia compartida es la base de la comprensión y el apoyo mutuo. Puede tratarse de una adicción, una enfermedad crónica, un duelo, una situación vital difícil, etc. Compromiso Mutuo: El objetivo del grupo debe ser siempre la mejora personal de sus miembros. Un grupo de alcohólicos que se reúnen para beber juntos no es un grupo de ayuda mutua, tampoco lo es un grupo de duelo que se centra en la lamentación. Por eso los Grupos de Ayuda Mutua suelen tener reglas de participación. Apoyo Recíproco: La ayuda se da y se recibe entre los miembros del grupo. No hay una jerarquía formal ni un líder profesional que dirija el grupo (aunque a veces puede haber un facilitador rotatorio o elegido por el grupo). Todos los participantes tienen la capacidad de ofrecer y recibir apoyo emocional, práctico e informativo. Participación Voluntaria: La asistencia y la pertenencia al grupo son completamente voluntarias. Los miembros deciden por sí mismos participar y continuar asistiendo a las reuniones. Encuentros Periódicos: Los GAM suelen reunirse de manera regular (semanal, quincenal, etc.) para mantener la continuidad del apoyo y construir un sentido de comunidad. Horizontalidad e Igualdad: Todos los miembros son considerados iguales, sin jerarquías ni roles predefinidos. La experiencia de cada persona es valorada y respetada. Confidencialidad: Se espera que todo lo que se comparte dentro del grupo permanezca confidencial, creando un espacio seguro para la apertura y la vulnerabilidad. Empoderamiento: Los GAM buscan empoderar a sus miembros, fomentando la autonomía y la toma de control sobre sus propias vidas y desafíos. Cuando un participante descubre que desde su propia experiencia puede ayudar a otros se siente más confiado para ayudarse a sí mismo. Ausencia de Profesionales (Generalmente): A diferencia de la terapia grupal, los GAM típicamente no están dirigidos por profesionales de la salud mental. El conocimiento y el apoyo provienen de las experiencias de los propios miembros. Foco en el Apoyo Emocional e Información Práctica: Los miembros comparten sus experiencias, estrategias de afrontamiento, información útil y se brindan apoyo emocional mutuo. En resumen, un Grupo de Ayuda Mutua es un espacio de encuentro entre personas que comparten una situación similar, donde se ofrecen y reciben apoyo de manera horizontal, voluntaria y confidencial, con el objetivo de mejorar su bienestar y afrontar sus desafíos a través de la experiencia colectiva. Ejemplos comunes de Grupos de Ayuda Mutua incluyen: Alcohólicos Anónimos (AA) y otros grupos de 12 pasos para adicciones. Grupos de apoyo para personas con enfermedades crónicas (cáncer, diabetes, etc.). Grupos de duelo para personas que han perdido a un ser querido. Grupos de apoyo para padres de niños con necesidades especiales. Grupos de apoyo para personas con trastornos de salud mental. Grupos de Ayuda Mutua para cuidadores. Estos grupos proporcionan un sentido de pertenencia, reducen el aislamiento y ofrecen esperanza y estrategias prácticas a quienes enfrentan desafíos similares. En el caso de los Grupos de Ayuda Mutua de Hablemos de Suicidio la experiencia compartida es la ideación o el acto suicida, ya sea por pensamientos o intentos propios o de un ser querido o por la pérdida de un ser querido a causa de suicidio. Las historias personales pueden ser diferentes, pero el acercamiento al suicidio en primera persona nos brinda una mirada abierta y comprensiva sobre el tema que nos permite comprender a otros. Nuestro compromiso mutuo es con la vida, la defensa de la propia vida y la de nuestros seres queridos, desde esa premisa cuidamos y apoyamos a otros participantes, siempre en un plano de paridad que nos permite acompañarnos de igual a igual. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Ayuda mutua y Asistencialismo en la Prevención del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- Entender los fenómenos de identificación para prevenir el suicidio
El fenómeno de identificación en psicología se refiere al proceso mediante el cual un individuo asimila aspectos, características o atributos de otra persona (o grupo) y los incorpora a su propia identidad. Esta internalización puede ser consciente o inconsciente y juega un papel fundamental en el desarrollo de la personalidad, la formación de valores, la adopción de roles sociales y la creación de vínculos emocionales. En psicoanálisis, la identificación se considera un mecanismo psíquico complejo con diferentes formas y funciones a lo largo del desarrollo. Por ejemplo, la identificación primaria ocurre en las etapas tempranas de la vida con las figuras parentales, mientras que la identificación secundaria se da con otras figuras significativas a lo largo de la vida. En la psicología social, la identificación se relaciona con la pertenencia a grupos y la adopción de normas y valores grupales. El fenómeno de identificación puede relacionarse directamente con el Efecto Werther y el Efecto Papageno , ya que ambos efectos se basan en la imitación y la influencia social , procesos que a menudo involucran la identificación con otros. Efecto Werther: Este fenómeno, nombrado así por la novela de Goethe "Las penas del joven Werther," describe un aumento en los suicidios después de la publicación o difusión mediática de un suicidio, especialmente si se trata de un suicidio de una persona famosa o si la noticia detalla el método y las circunstancias. La identificación juega un papel crucial aquí. Las personas vulnerables pueden identificarse con la persona que se suicidó, especialmente si perciben similitudes en sus situaciones, sentimientos o incluso características personales. Esta identificación puede llevar a la imitación de la conducta suicida como una "solución" a sus propios problemas, especialmente si el suicidio se presenta de manera romántica, glorificada o sin mostrar las consecuencias negativas. Efecto Papageno: En contraste con el Efecto Werther, el Efecto Papageno, nombrado por el personaje de "La flauta mágica" que es disuadido del suicidio, se refiere a la disminución de los suicidios cuando los medios de comunicación presentan historias de personas que han superado crisis similares sin recurrir al suicidio o que han encontrado ayuda y soluciones positivas . Aquí también entra en juego la identificación . Las personas que están considerando el suicidio pueden identificarse con aquellos que han experimentado dificultades similares y han encontrado alternativas. Al ver modelos positivos y estrategias de afrontamiento efectivas, se genera esperanza y se reduce la probabilidad de imitación de la conducta suicida. La clave del Efecto Papageno radica en ofrecer identificación con la resiliencia y la búsqueda de ayuda , en lugar de con la desesperación y el suicidio. Comprender el fenómeno de la identificación es fundamental para entender cómo las narrativas y la representación de ciertos comportamientos en los medios, grupos, charlas, o cualquier otro sitio donde se trate el tema del suicidio, pueden tener un impacto significativo en la conducta de las personas, tanto de manera negativa (Efecto Werther) como positiva (Efecto Papageno). Por ello, es crucial una presentación responsable y cuidadosa de temas delicados como el suicidio. Resaltando siempre la capacidad de búsqueda de alternativas y de ayuda, y mostrando siempre al suicidio como un error, evitable con gravísimas consecuencias no solo para el suicida, sino también para sus seres queridos, su circulo cercano y la comunidad toda. Ver también: Conocer y Promover los Factores Protectores de la Conducta Suicida El Proceso Suicida y las múltiples oportunidades de prevenir Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- Convocatoria por el Mes de la Prevención del Suicidio.
La prevención del suicidio no solo se trata de ayudar a las personas en crisis. También implica promover una sociedad más comprensiva y solidaria, donde se pueda hablar libremente sobre los problemas de salud mental sin estigmas ni tabúes. La comunicación y la empatía son cruciales para ofrecer el acompañamiento necesario. Hablemos de Suicidio es una de las organizaciones que se ha comprometido durante años en la lucha por la prevención del suicidio. Su misión se centra en promover el diálogo abierto sobre la salud mental y proporcionar escucha y acompañamiento a quienes enfrentan dificultades. El mensaje que queremos transmitir durante el Mes de la Prevención del Suicidio es de esperanza. A pesar de las vicisitudes que pueda presentar la vida, transitarlas siempre es más fácil si nos animamos a pedir ayuda. La red de apoyo que se forma en la comunidad puede ser un factor determinante en la recuperación de aquellos que aún luchan con sus propios pensamientos suicidas o sufrieron la pérdida de un ser querido a causa de suicidio. Nuestro objetivo de cambio social es que incluso en los momentos más oscuros, siempre haya alguien dispuesto a ayudar desde la escucha la contención y el acompañamiento a aquellos que en una etapa desafortunada de su vida les resulte difícil encontrar alternativas para seguir adelante. Ahora más que nunca, es importante señalar que cada uno de nosotros puede ser un agente de cambio. Este domingo 14 de Setiembre a las 17 horas , Hablemos de Suicidio, junto a otras organizaciones para la prevención del suicidio, convocamos a un acto frente al Congreso de la Nación Argentina , sin banderas políticas, agresiones ni cortes de calles. Hay varias maneras en las que podés contribuir: Participá del acto : Te invitamos a unirte a nosotros el 14 de septiembre, 17 horas, frente al Congreso . Tu presencia no solo muestra apoyo a la causa de la prevención del suicidio sino que también ayuda a desestigmatizar el tema del suicidio en nuestra sociedad. Concientización : Compartí información y recursos sobre salud mental y prevención del suicidio. Podés utilizar tus redes sociales para difundir mensajes de esperanza y apoyo como los que permanentemente publicamos en @hablemosdesuicidioong Escuchar y Acompañar : Si conoces a alguien que pueda estar pasando por un momento difícil, simplemente estar ahí para escuchar puede marcar una gran diferencia. Voluntariado : Considerá ser parte activa en organizaciones como Hablemos de Suicidio o similares. Tu tiempo y esfuerzo pueden significar mucho para aquellos que necesitan ayuda. La lucha por la prevención del suicidio es un compromiso que requiere la colaboración de todos. No se trata de un mes o de un evento, sino de un esfuerzo continuo por construir una comunidad que valore y cuide la salud mental de cada uno de sus miembros. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de cuidar a quienes nos rodean. Compartí este mensaje de esperanza para ayudar a visibilizar que estamos juntos en esta lucha. La vida de cada individuo es valiosa, y cada paso que tomamos hacia adelante es un paso hacia una sociedad más empática, solidaria y saludable. El mes de la prevención del suicidio no solo es una oportunidad para crear conciencia, sino también para brindar el apoyo necesario y recordar que la vida, a pesar de sus desafíos, siempre merece ser vivida. Hay esperanza, hay ayuda y, sobre todo, hay comunidad. Recordá que no estás solo, y que hay muchas personas dispuestas a escuchar tu historia y apoyarte. ¡Unámonos para hacer del mundo un lugar más comprensivo y amable! Ver también: Conocer y Promover los Factores Protectores de la Conducta Suicida El Proceso Suicida y las múltiples oportunidades de prevenir Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- Todos podemos tener pensamientos suicidas
Hola, soy estudiante de psicología y buscando información para una materia, me encontré con ustedes y su gran labor. Quisiera dar mi testimonio para desmitificar que los psicólogos no podemos pasar por malos momentos, seguimos siendo personas. Mi historia empieza en enero del 2024. Es curioso porque justamente había llegado del primer viaje que había tenido junto a mis padres en mucho tiempo. Todo estaba bien, hasta que ya no lo estuvo. Honestamente no sé qué fue lo que ocasionó la presencia de esa molesta voz en mi cabeza. Esa voz que me decía "estás solo, nadie te quiere, siempre huyen de ti." Trataba de no hacerle caso y de enfocarme en lo bueno, pero cada día llegaba y cada vez se volvía más presente. Cabe recalcar que, afortunadamente, cuento con una red de apoyo muy buena y con acompañamiento psicológico. Aún así esa voz seguía allí. Todo empezó a ir mal después de un mes lleno de malas noticias, mis padres se estaban por separar, varios amigos dejaban la carrera y de hablar, habían vuelto mis ataques epilépticos, la universidad consumía mis energías y un gran amigo lamentablemente falleció. Recuerdo que ya todos sabían que la estaba pasando mal, pero yo no quería reconocer que fuera tan malo. Solo era un mal momento decía yo, pero esa voz en mi mente volvía y siempre con esa arrogancia de decirme que tenía razón y que simplemente no le importaba a nadie. Entonces llegó ese momento, donde pensé que lo mejor que podía hacer era suicidarme, pensé detenidamente cómo hacerlo y cuándo hacerlo. Pero recordé un extracto de mi libro favorito (El Camino de los Reyes) dónde un personaje tiene estos mismos pensamientos y decide hacerlo, pero al fin se aferra al último pedazo de esperanza en su vida, y decide intentarlo una vez más. En ese momento afortunadamente supe que la ideación suicida estaba mal, abrí este libro, busqué ese capítulo en específico y siendo un mar de lágrimas, entendí que podía intentarlo una vez más. A la mañana siguiente lo hablé con todos, familiares, amigos, maestros, etc. Y fue algo hermoso ver todo ese cariño y apoyo por parte de todos, es muy hermoso cómo al ser lo suficientemente valiente como para afrontar a esa voz de mi cabeza, pude comprobar que nunca tuvo la razón y que tenía grandes personas con las cuáles podía contar y, sobre todo, que yo mismo era capaz de superar algo así de enorme. Me enorgullece saber que habiendo pasado un año de aquello, ya no lo veo cómo un momento de debilidad, sino cómo está parte de mi vida que, aunque a veces se torna incómoda, también me ayuda a ver todo lo bello en esta vida que no lograba apreciar por escuchar más a esa voz que nunca trajo nada bueno. Ahora, a escuchar a mis seres queridos y poder vivir mi vida sin temor a estar solo. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas
- Cultivar el amor por uno mismo para prevenir el suicidio
Después de escuchar cientos de relatos de personas con pensamientos suicidas , algunas de ellas sobrevivientes de intentos de suicidio, encuentro algo en común en todas sus historias: Ninguna de ellas se quería lo suficiente a sí misma. Lo digo por la forma en que cada una de estas personas hablaba de sí misma. El amor, y también el odio, se trasluce en el discurso. Por ejemplo, cuando una madre que ama a su hijo se refiere a él, siempre lo hará con palabras suaves, cuidadas y cariñosas, aún cuando tuviera que hablar de las faltas que su hijo cometió lo hará de forma indulgente, incluso justificando en exceso sus acciones. Casi con seguridad olvidará mencionar los defectos de su hijo o si se ve obligada a referirlos lo hará mínimamente. En cambio nunca olvidará sus virtudes y hablará de ellas con notoria admiración y exageración. El amor de esta madre hacia su hijo, como dije, se nota en su discurso. Si su hijo la escuchara no le costaría mucho sentirse amado. Sin embargo, muy pocas personas hablan de esta forma de sí mismas, mucho menos las personas con pensamientos suicidas. Solemos ser los jueces más implacables con nosotros mismos: Nos agredimos, nos denigramos, nos hacemos responsables de cosas que están fuera de nuestro control, nos acusamos, nos condenamos y nos castigamos con la angustia auto infringida que resulta del mal trato que nos propinamos. Y no hablo aquí de autoestima. “Estima” es una palabra demasiado tibia para hablar de afecto. Estima es sinónimo de valoración. Puedo estimar a un profesor por sus conocimientos o a un actor por su talento. Amar es otra cosa. Amamos, por ejemplo a nuestros hijos, no por sus virtudes, los amamos como son, como la madre del ejemplo anterior. La autoestima está muy bien, porque a partir de ella podemos comenzar a confiar en nuestras capacidades. Pero lo que realmente necesitamos es autoamor. Amarnos a nosotros mismos independientemente de nuestras capacidades. La mayoría de las personas aprenden el amor a sí mismas desde el amor que le brindaron sus padres. Los que no tuvimos esa suerte, los que hemos tenido padres fríos, ausentes, agresivos, denigradores o incluso violentos. Tenemos que aprender a amarnos a nosotros mismos de otras formas. Pero tenemos que hacerlo, porque el camino del auto rechazo, la auto denigración y el auto odio, siempre conduce hacia el pensamiento suicida. Personalmente viví de ese modo la mitad de mi vida. Sinceramente, creía que eso no se podía cambiar, que había algo malo en mí que de algún modo justificaba mis sentimientos negativos hacia mí mismo. Con ayuda de la terapia y de grupos de ayuda mutua descubrí no solo que esos sentimientos son injustificados, que se basan en creencias erróneas adquiridas durante una infancia difícil, sino también, que se pueden cambiar. Para comenzar a amarnos a nosotros mismos solo tenemos que hacerlo. Dicho así parece muy fácil. Sé que no lo es porque yo mismo recorrí y sigo recorriendo ese camino. Pero a cada paso compruebo que es así. Al principio nos sentimos raros tan solo por tratarnos a nosotros mismos con respeto, amabilidad e indulgencia, Sentimos que no lo merecemos, pero tal vez lo merecemos más que nadie como compensación por nuestras infancias difíciles. Si en el pasado los adultos que fueron responsables de enseñarnos a amarnos desde el amor que ellos debieron brindarnos no lo hicieron o no hicieron lo suficiente, ahora los adultos responsables de nosotros mismos somos cada uno de nosotros. Debemos amarnos y cuidarnos. Incluso defendernos de los pensamientos negativos refutándolos desde el amor y la compasión. Con el tiempo esta actitud se hace costumbre y nos ayuda a comprometernos con la vida desde el amor. Ver también: Conocer y Promover los Factores Protectores de la Conducta Suicida El Proceso Suicida y las múltiples oportunidades de prevenir Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- Biología del Suicidio
El suicidio es un fenómeno complejo que ha captado la atención de profesionales de la salud mental, investigadores y afectados. En los últimos años, una mayor toma de conciencia sobre la gravedad de este drama social, ha llevado a una mayor preocupación por la salud mental y la búsqueda de estrategias efectivas de prevención. Un enfoque intrigante, aunque poco explorado, es la relación entre el suicidio y nuestra biología. Este artículo intenta explorar cómo la biología puede influir en nuestras conductas suicidas y cómo este conocimiento puede mejorar nuestras estrategias para la prevención del suicidio. El suicidio puede afectar a personas de todas las edades y antecedentes. Es impulsado por una compleja interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales. El sufrimiento emocional, las enfermedades mentales, los traumas de la infancia o la adolescencia, el estrés postraumático en general, los duelos, el abuso de sustancias y las crisis vitales son algunos de los factores de riesgo más comunes. Sin embargo, la evolución biológica nos ofrece una perspectiva adicional: Por empezar ¿por qué los seres humanos desarrollarían un impulso hacia el suicidio? ¿Cómo es que adquirimos y conservamos como especie esa opción? Estas preguntas han desconcertado a biólogos evolucionistas. Se supone que la selección natural elegiría solo aquellas características y conductas que promuevan la conservación de la especie, y las conductas suicidas no parecieran ir en esa dirección. Desde una perspectiva evolutiva, algunos investigadores sugieren que los comportamientos suicidas pueden haber tenido funciones adaptativas en contextos primitivos. En un escenario de recursos limitados, el sacrificio de algunos podría haber protegido a los otros miembros del grupo. De esta manera, la disposición a terminar con la propia vida podría haber sido útil como una forma de preservación del grupo. Esta hipótesis concuerda con el sentimiento de inutilidad o carga para sus seres queridos que padecen muchas personas con pensamientos suicidas y también con el paulatino alejamiento de sus grupos de pertenencia que suelen manifestar. En el contexto moderno, estos comportamientos han perdido su función adaptativa. La supervivencia de un grupo humano ya no requiere ni depende del sacrificio de algunos de sus miembros como pudo haber ocurrido en los escenarios primitivos. Sin embargo, los cambios evolutivos, que se producen en cientos de miles de años, suelen ser muy lentos en comparación con los rápidos cambios culturales, sociales y tecnológicos. La evolución no nos ha provisto con las herramientas necesarias para lidiar con las complejidades de la vida contemporánea, incluido el aislamiento social y el estrés. La discordancia entre nuestros instintos evolutivos y las exigencias del mundo moderno podría contribuir a la incidencia del suicidio. Desde el punto de vista biológico, las investigaciones han demostrado que la genética y la neurobiología juegan un papel crítico como factores de riesgo de la conducta suicida. Ciertos neurotransmisores, como la serotonina, se han asociado con el bienestar emocional y el comportamiento suicida. Además, condiciones psiquiátricas como la depresión y la ansiedad a menudo tienen componentes genéticos, lo que indica que algunas personas pueden estar más predispuestas a experimentar pensamientos suicidas. Comprender el suicidio desde una perspectiva evolutiva y biológica no significa desestimar la importancia del apoyo social, la empatía y el tratamiento de la salud mental. Por el contrario, puede ofrecernos argumentos para cambiar algunos de nuestras conductas sociales en favor de la prevención del suicidio. En función del conocimiento evolutivo, por ejemplo, podemos confrontar nuestra percepción de inutilidad o carga y también nuestra tendencia al aislamiento cuando estamos deprimidos. En la medida en que aceptemos que estos sentimientos provienen de una interpretación arcaica de la realidad que quedó grabada en nuestros genes desde las épocas primitivas podremos reconocer su disfuncionalidad para el mundo contemporáneo y así evitar que se expresen en conductas. También podemos contrarrestar la discordancia entre la vida que llevamos y nuestras tendencias ancestrales mediante acciones muy simples. No se trata de volver a la época de las cavernas, pero sí podemos admitir que no estamos preparados para una vida solitaria. La tecnología debería servirnos para generar mayor interacción social, no para aislarnos más. Por ejemplo, los grupos de ayuda mutua a los que hoy se puede acceder por videoconferencia sirven para generar ese sentido de pertenencia tan necesario para nuestra salud mental que era habitual en épocas prehistóricas y que se está perdiendo en la modernidad. Por último, el prejuicio que pesa sobre las enfermedades mentales, llegando incluso a “acusar” a los afectados por su propio padecimiento, podría ser abandonado si fuéramos conscientes de que en las enfermedades mentales siempre hay algún componente biológico que no depende de la voluntad o la intención del paciente, por lo que deberían tratarse son la misma tolerancia y compasión que es más frecuente en las enfermedades físicas. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas
- Prevención del suicidio en la tercera edad
A menudo, los adultos mayores enfrentan desafíos únicos como el aislamiento social, problemas de salud crónicos, duelo por la pérdida de seres queridos o cambios en su rol familiar y social. Reconocer estos factores de riesgo y brindar apoyo puede marcar una gran diferencia en sus vidas. Aquí resumiremos algunas propuestas para prevenir el suicidio en este grupo etario y fomentar un envejecimiento más saludable y pleno. 1- Reconocer las señales de alerta Es fundamental estar atentos a posibles señales que indiquen que un adulto mayor puede estar en riesgo: Comentarios relacionados con la desesperanza o el temor o certeza de "ser una carga". Cambios drásticos en el estado de ánimo o el comportamiento. Pérdida de interés en actividades que solían disfrutar. Aislamiento social o desconexión de amigos y familiares. Detectar estas señales tempranamente puede abrir la puerta a una intervención efectiva. 2- Acompañar de manera efectiva El apoyo emocional y la interacción social son los pilares fundamentales en la prevención del suicidio en la tercera edad. Algunas estrategias útiles incluyen: Mantener conexiones regulares: Visitar a los adultos mayores o mantener contacto telefónico frecuente. Fomentar la participación: Animarlos a formar parte de actividades comunitarias, clubes o grupos de apoyo. La familia, los amigos y las comunidades locales tienen un rol esencial construyendo redes de apoyo sólidas y accesibles. 3- Buscar ayuda A menudo, los problemas de salud mental en la tercera edad, como la depresión o la ansiedad, no se diagnostican ni se tratan adecuadamente. Es frecuente que se ignore los síntomas con la excusa de que “son cosas de la edad”. Sin embargo, estos trastornos, que por otra parte son muy frecuentes en la tercera edad, se vuelven especialmente peligrosos. Por eso, ante la duda es importante: Buscar ayuda profesional: Los psicólogos y psiquiatras especializados en adultos mayores pueden ofrecer terapias efectivas. Realizar chequeos regulares: Las visitas al médico pueden identificar problemas de salud subyacentes que afecten su bienestar emocional. Considerar la medicación: En algunos casos, los antidepresivos o tratamientos específicos pueden ser necesarios, siempre bajo supervisión médica. 4- Promover el sentido de propósito y pertenencia Ayudar a los adultos mayores a sentirse valiosos y necesarios puede tener un impacto positivo en su salud mental. Esto puede lograrse mediante: Voluntariados. Proyectos creativos como pintura, escritura o jardinería. Especialmente cuando se realizan en grupo. Talleres o cursos de idiomas, computación, etc. La prevención del suicidio en la tercera edad requiere empatía, comunicación y compromiso colectivo. Todos podemos desempeñar un papel activo en garantizar que nuestros mayores se sientan acompañados, queridos y comprendidos. Al cuidar de ellos, también enriquecemos nuestras propias vidas y fortalecemos los lazos intergeneracionales. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas











