top of page

Buscar en el sitio

Se encontraron 185 resultados sin ingresar un término de búsqueda

  • La narrativa sobre el suicidio en la ficción literaria: del romanticismo a lo real

    Desde las tragedias de Shakespeare hasta las novelas contemporáneas, la literatura ha mantenido una relación larga y complicada con el suicidio. A menudo, en lugar de presentarlo como el resultado de un dolor insoportable, las páginas de los libros lo visten de sacrificio heroico, escape poético o la máxima prueba de amor. Hoy sabemos que el uso de estos recursos estéticos, aun en la ficción , no son gratuitos. A finales del siglo XVIII, Goethe publicó Las penas del joven Werther. El protagonista, al no ser correspondido en el amor, decide terminar con su vida. El impacto de la obra fue tan brutal que Europa se llenó de jóvenes que vestían como Werther y, trágicamente, seguían sus pasos. Goethe usó una de las herramientas narrativas más peligrosas: la idea de que el suicidio es una respuesta válida y apasionada ante el desamor. En esta narrativa, el personaje no "muere", sino que se "libera" de un mundo que no es lo suficientemente sensible para entender su alma. Estudios estadísticos realizados a mediados del siglo XX muestran cómo este tipo de narrativas realmente aumenta el riesgo de suicidio en sus lectores (efecto Werther). El suicidio también fue usado como el "Final Perfecto". Los escritores solemos buscar una estructura de inicio, nudo y desenlace. El problema ocurre cuando el suicidio se utiliza como un recurso de cierre estético. Por ejemplo en Romeo y Julieta se presenta como la unión eterna. La muerte no es el fin, sino el medio para estar juntos cuando el mundo no se los permite. Cuando la literatura describe estos actos con metáforas hermosas, descripciones de flores, aguas tranquilas o silencios eternos, se corre el riesgo de ocultar la realidad cruda y dolorosa del acto, sustituyéndola por una imagen melancólica y atractiva. Con frecuencia también se recurre a la glorificación del sufrimiento. Autores como Alejandra Pizarnik han sido leídas a menudo bajo el lente del "suicidio inevitable", como si su final fuera la pieza que faltaba para completar su obra maestra. Esto crea la falsa narrativa de que la autodestrucción es un requisito para la profundidad intelectual o la autenticidad emocional. ¿Por qué, también en la ficción, debemos cambiar la narrativa? • Idealiza el dolor: Hace que el sufrimiento parezca una virtud. • Mostrar al suicidio como única alternativa excluye el proceso de recuperación o la búsqueda de ayuda como posibles. • Crear una estética del vacío seduce a personas vulnerables que buscan una narrativa personal de su propio dolor. Es fascinante ver el contraste. Mientras que el Romanticismo se enfocó en la "belleza" de la muerte, el Realismo y la literatura contemporánea han hecho un esfuerzo consciente por despojar al acto de cualquier adorno, presentándolo como una tragedia devastadora que deja un vacío irreparable. Como ejemplo, genio de Tolstói radica en que, justo en el momento final, rompe el hechizo. En los últimos segundos de Anna Karenina, ella experimenta un arrepentimiento instantáneo. Tolstói describe su miedo, la brutalidad del impacto y el pensamiento de "¿Qué estoy haciendo?", eliminando cualquier rastro de heroísmo y dejando solo una sensación de error fatal y soledad. . En su obra, David Foster Wallace (quien también sufrió una depresión severa) ofrece una de las explicaciones más realistas y menos románticas. Compara el suicidio con saltar de un edificio en llamas: no se hace porque se quiera "volar" o porque la caída sea bella, sino porque el calor de las llamas (el dolor mental) se vuelve insoportable. Es un acto de desesperación, no de elección poética. A lo largo de los siglos, la literatura ha funcionado como un espejo de nuestras emociones más extremas. Sin embargo, hemos visto que ese espejo puede ser un prisma distorsionador: mientras los románticos nos vendieron la idea de que el suicidio es un refugio poético para las almas demasiado sensibles, los autores realistas y contemporáneos nos devuelven una imagen mucho más honesta y dolorosa. La diferencia fundamental radica en el propósito de la narración: • La romantización busca conmover al lector a través de una estética del sacrificio, convirtiendo la tragedia en un símbolo estetico. • La visión cruda busca la empatía real, recordándonos que detrás de cada acto hay una persona que no buscaba la gloria, sino el fin de un sufrimiento insoportable. Como lectores, tenemos el desafío de disfrutar de los clásicos sin comprar sus mitos. Podemos apreciar la belleza de los versos de Shakespeare o la prosa de Goethe, pero debemos hacerlo con la madurez necesaria para entender que todo suicidio siempre es una terrible tragedia, que no solo cercena una vida llena de posibilidades, sino que condena a un dolor interminable a sus seres queridos. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas

  • Hablar sobre el suicidio no aumenta el riesgo: Por qué el silencio es el verdadero peligro

    Existe un miedo profundamente arraigado en nuestra sociedad: la idea de que si mencionamos la palabra "suicidio" o preguntamos a alguien si ha pensado en hacerse daño, le estaremos "dando ideas". Este temor, aunque nace de una preocupación genuina, es uno de los mayores obstáculos para la prevención del suicidio. La ciencia y la psicología clínica son claras al respecto: hablar sobre el suicidio de manera responsable no incita al acto; al contrario, reduce el riesgo. El mito del "Efecto Llamada" Durante décadas, se creyó que preguntar directamente sobre el suicidio podía actuar como un disparador. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que cuando una persona está atravesando una crisis profunda, el hecho de que alguien note su dolor y se atreva a ponerle nombre genera un alivio inmediato. El silencio no protege; el silencio aísla. Cuando callamos por miedo, dejamos a la persona sola con sus pensamientos más oscuros, reforzando la idea de que su dolor es algo de lo que debería avergonzarse; y fortaleciendo el sentimiento de que está solo en el mundo porque a nadie le importa su dolor. ¿Por qué hablar sobre el suicidio ayuda a prevenir? 1. Rompe el aislamiento: La ideación suicida suele ir acompañada de una sensación de soledad absoluta. Sentir que alguien "nos ve" y está dispuesto a escuchar sin juzgar rompe ese muro. 2. Permite la descarga emocional: Poner en palabras el sufrimiento ayuda a procesarlo. Muchas veces, verbalizar el deseo permite a la persona verlo desde otra perspectiva. 3. Gana tiempo vital: Hablar abre una ventana de oportunidad para buscar ayuda profesional, contactar a emergencias o activar una red de apoyo. 4. Reduce el estigma: Al hablar del tema con naturalidad y respeto, enviamos el mensaje de que la salud mental es tan importante como la física y que pedir ayuda es un acto de valentía. Cómo preguntar de forma segura No se trata de interrogar, sino de ofrecer un espacio seguro. Las preguntas mas adecuadas suelen escucharse como amables invitaciones a contar lo que nos pasa. Si sospechas que alguien cercano está sufriendo, aquí te damos algunas pautas: • Sé directo pero cálido: Puedes decir: "Te noté muy triste últimamente y me preocupa. ¿Querés contarme qué te está pasando?" • Escucha más de lo que hablas: No intentes dar soluciones mágicas ni frases motivacionales vacías (como "tienes todo para ser feliz"). • Valida su dolor: Frases como "Siento mucho que estés pasando por algo tan difícil" son más poderosas que cualquier consejo. Una responsabilidad compartida La prevención del suicidio no es solo tarea de psicólogos y psiquiatras; es una labor comunitaria. Como vecinos, amigos o familiares o compañeros de trabajo o estudio, nuestra herramienta más poderosa es la escucha y la palabra. Si tenés dudas, pregunta. Si tenés miedo, habla. Una conversación valiente puede ser el puente que alguien necesita para volver a conectar con la vida. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG La escucha activa en la Prevención del Suicidio Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas

  • El lenguaje importa: Cómo hablar del suicidio de forma segura y compasiva

    Las palabras que elegimos no solo transmiten información; construyen realidades y derriban muros. Cuando hablamos de salud mental y, específicamente, de prevención del suicidio, el lenguaje puede ser la diferencia entre que una persona se sienta juzgada o se sienta lo suficientemente segura como para pedir ayuda. A menudo, el estigma que rodea al suicidio se alimenta de términos imprecisos o cargados de prejuicios. Aprender a cambiar nuestro vocabulario es una de las herramientas de prevención más potentes que tenemos a mano. ¿Por qué el lenguaje es tan relevante? El suicidio no es un crimen, ni un pecado, ni una elección egoísta; es el resultado de un dolor psicológico insoportable que nubla las opciones de una persona. Si usamos palabras que criminalizan o simplifican este dolor, cerramos la puerta a la comunicación. 1. Evitemos "Cometer" suicidio Este es el cambio más importante que podemos hacer. La palabra "cometer" está históricamente ligada a actos criminales o morales (cometer un delito, cometer un pecado). • Por qué cambiarlo: El suicidio no es un acto delictivo, sino el desenlace de una crisis de salud mental. • Qué decir en su lugar: Utiliza expresiones como "morir por suicidio", "morir a causa de suicidio" o "muerte por suicidio". Esto pone el foco en el desenlace clínico y elimina la carga de culpa. 2. No hablemos de "suicidio exitoso" o "fallido" En cualquier otro contexto, el éxito es algo positivo. Aplicarlo al suicidio resulta contradictorio y peligroso. • Por qué cambiarlo: No queremos presentar la muerte como un "logro" ni la supervivencia como un "fracaso". Esto puede promover identificaciones peligrosas en personas vulnerables. • Qué decir en su lugar: Habla de "intento de suicidio" o "suicidio". Es un lenguaje descriptivo y neutro. En un intento se sobreentiende que el sujeto sobrevive, mientras que el suicidio es por definición letal. 3. Evitemos simplificar las causas Solemos escuchar frases como: "Se quitó la vida porque lo dejó su pareja" o "Se suicidó por problemas económicos". • Por qué cambiarlo: El suicidio es multifactorial. Atribuirlo a un solo evento ignora la complejidad de la salud mental y puede hacer que otras personas que pasan por situaciones similares se sientan identificadas con esa "salida". • Qué decir en su lugar: "Varios factores contribuyeron a su crisis" o "Estaba atravesando un periodo de profundo dolor". 4. Evitemos mostrar al suicidio como un acto libre y voluntario Solemos escuchar frases como: "Se suicidó", "Se quitó la vida" o "Se mató". • Por qué cambiarlo: Aunque gramaticalmente estas frases son correctas, no reflejan la realidad de los hechos. Si bien el suicidio es una decisión, no es una decisión libre, la persona que realiza un intento de suicidio no ve alternativas para librarse de un sufrimiento que les parece insoportable. Por ello, el suicidio se parece más a algo que les pasa que a algo que deciden. Mostrarlo como una decisión libre abre la puerta para que otras personas vulnerables lo tomen como una alternativa válida. • Qué decir en su lugar: "Murió por suicidio" o "Murió a causa de suicidio". 5. Evitemos simplificar las causas Solemos escuchar frases como: "Se quitó la vida porque lo dejó su pareja" o "Se suicidó por problemas económicos". • Por qué cambiarlo: El suicidio es multifactorial. Atribuirlo a un solo evento ignora la complejidad de la salud mental y puede hacer que otras personas que pasan por situaciones similares se sientan identificadas con esa "salida". • Qué decir en su lugar: "Varios factores contribuyeron a su crisis" o "Estaba atravesando un periodo de profundo dolor". 6. El peligro del sensacionalismo Al describir un hecho, evitemos dar detalles sobre los métodos o el lugar exacto. • Por qué cambiarlo: Los detalles específicos pueden generar un "efecto imitación" en personas vulnerables. • Qué decir en su lugar: Centra la conversación en la pérdida de la persona, en los recursos de ayuda disponibles y en la importancia de la salud mental comunitaria. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas

  • El poder de la pertenencia: Por qué los clubes y asociaciones son un factor crucial en la prevención del suicidio

    En un mundo cada vez más digital y atomizado, la soledad se ha convertido en una de las epidemias más silenciosas de nuestro siglo. Sin embargo, frente a esta desconexión, existe una herramienta ancestral y sumamente efectiva: la comunidad. Los clubes de barrio, las asociaciones culturales y los grupos de voluntariado no son solo lugares de ocio; son, en esencia, espacios de salud mental y prevención. Sentirse parte de algo más grande que uno mismo es uno de los factores de protección más potentes contra la ideación suicida. La ciencia detrás de la pertenencia El ser humano es una especie social por naturaleza. Cuando formamos parte de un grupo donde somos reconocidos, valorados y necesarios, nuestro cerebro libera oxitocina y serotonina, neurotransmisores que regulan el estado de ánimo y reducen el cortisol (la hormona del estrés). La pertenencia actúa como un "amortiguador" ante las dificultades de la vida. Cuando una persona atraviesa una crisis económica o una pérdida personal, el grupo ofrece: • Soporte emocional: Alguien que escucha sin ser necesariamente un terapeuta. • Sentido de propósito: Tener una responsabilidad (organizar un torneo, ensayar una obra, cuidar un jardín comunitario) nos da un motivo para levantarnos cada mañana. • Identidad colectiva: El "nosotros" nos saca del aislamiento del "yo" y de sus pensamientos circulares. Los clubes de barrio como "centros de detección temprana" A menudo, el entrenador de fútbol, la profesora de danza o el compañero de ajedrez son los primeros en notar que algo no va bien. • El cambio de hábitos: Un socio que siempre iba y deja de asistir. • El cambio de humor: Una persona vital que de repente se muestra apática o retraída. Al ser espacios de interacción frecuente, los clubes permiten detectar estas señales de alerta mucho antes que el sistema sanitario formal. La confianza generada en estos espacios facilita que la persona se sienta segura para decir: "No estoy bien". Cómo fortalecer la prevención desde tu asociación Para que un club sea realmente una red de seguridad, puede implementar pequeñas pero valiosas acciones: 1. Promover la inclusión activa: Crear programas para integrar a los nuevos socios o a personas que viven solas en el barrio. 2. Capacitación básica: Ofrecer charlas a los líderes de grupo (entrenadores, coordinadores) sobre cómo escuchar y a dónde derivar si detectan riesgo. 3. Fomentar el diálogo intergeneracional: Unir a jóvenes y adultos mayores reduce la soledad en ambos extremos de la vida. 4. Espacios de vulnerabilidad: Normalizar que en el club se puede hablar de sentimientos, no solo de rendimiento o resultados. El "Nosotros" como salvavidas La prevención del suicidio no ocurre solo en los consultorios médicos. Ocurre cada vez que un vecino invita a otro a tomar un café, cada vez que un equipo abraza a un compañero que falló un penal y cada vez que una asociación abre sus puertas para integrar a quien se siente excluido. Pertenecer es saber que, si te caes, habrá manos cerca para sostenerte. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

  • Qué es el síndrome pre-suicidio y en qué nos puede ayudar conocerlo

    El concepto de "síndrome pre-suicidio" fue propuesto por el psiquiatra austriaco Erwin Ringel en la década de 1950 basándose en el estudio de numerosos casos de intentos de suicidio. No es un diagnóstico clínico formal, sino una descripción de los cambios psicológicos y conductuales que a menudo preceden a un intento de suicidio. Ringel identificó tres características principales que conforman este síndrome: Constricción de los sentimientos y las relaciones: La persona experimenta una reducción de su vida emocional, intelectual y social. Se aísla de los demás, limita sus encuentros con otras personas y se sumerge en un estado de anhedonia (incapacidad para sentir placer). Su pensamiento se estrecha, enfocándose casi exclusivamente en la idea del suicidio como única salida. Inhibición de la agresividad: Los impulsos agresivos que normalmente se dirigirían hacia el exterior (hacia otras personas o hacia el mundo) se vuelven hacia la propia persona. Esta agresividad acumulada y no expresada se convierte en auto-agresividad, que finalmente se manifiesta en el acto suicida. Fantasías suicidas: La persona desarrolla fantasías y pensamientos recurrentes sobre la muerte y el suicidio. Estas fantasías se vuelven cada vez más intensas y detalladas, y la idea del suicidio es paulatinamente aceptada como la solución definitiva a sus problemas. La muerte se percibe como una liberación del dolor insoportable. Esta sintomatología podría, en algunos casos, ayudarnos a identificar a las personas con alto riesgo de incurrir en conductas suicidas, sin embargo, la mayoría de las personas que han perdido a seres queridos a causa de suicidio manifiestan que no pudieron detectar ninguna de estas señales. Lo cual suele generar fuertes sentimientos de culpa en los dolientes. La incongruencia entre lo que declaran los sobrevivientes de intentos de suicidio (desde adentro) y los seres queridos de quienes murieron a causa de suicidio no tiene que verse como contradictoria. Si repasamos los síntomas comunes previos al intento de suicidio informados por Ringel, podremos advertir que la mayoría de ellos se refieren a pensamientos y sentimientos que las personas con riesgo suicida pueden reservar para su intimidad, y con frecuencia lo hacen por vergüenza o por miedo a generar preocupaciones. Incluso las acciones concretas pueden ser disimuladas por excusas o vistas con naturalidad por haberse incorporado paulatinamente al comportamiento aparentemente normal de la persona afectada. En todo caso, los más cercanos somos siempre los menos capacitados para advertir estos cambios ya que solemos tender a naturalizar los comportamientos de nuestros seres queridos. Por todo lo expuesto, para que el conocimiento del síndrome pre-suicidio pueda servir realmente para prevenir suicidios no solo desde la ayuda profesional sino también en ámbitos más cotidianos (Prevención Comunitaria del Suicidio), haría falta un elemento más: Que la disposición, el permiso y los ambientes empáticos, contenedores y libres de juicio estén disponibles para todo aquel que lo necesite. Por eso, desde Hablemos de Suicidio insistimos en la promoción de estos espacios. No solo en los grupos de ayuda mutua para personas afectadas por el drama del suicidio, también en los hogares, en las escuelas, en los grupos de amigos y en los equipos de trabajo. Solo si corremos el velo y nos animamos a hablar de lo que nos pasa y lo que sentimos, y a dar el espacio para que otros lo hagan, podremos ser ayudados o ayudar. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

  • Aportes de Alfredo Gazzano a la prevención comunitaria del suicidio en Argentina

    Hablar de la prevención comunitaria del suicidio en Argentina es, inevitablemente, hablar del Dr. Alfredo Gazzano. En una época donde la salud mental se gestionaba casi exclusivamente dentro de los muros de los hospitales, Gazzano tuvo la audacia de sacar la prevención a la calle, o mejor dicho, de llevarla a la comunidad. El quiebre del modelo médico tradicional A mediados de la década del 60, Gazzano —entonces médico del Hospital de Clínicas— comprendió que el intento de suicidio no era solo un síntoma clínico, sino un grito de desesperación humana que a menudo llegaba al hospital cuando ya era tarde. Su gran aporte fue entender que la prevención debía ocurrir antes de que la crisis médica se manifieste cono intento de suicidio, en el entorno cotidiano del sujeto. La democratización de la escucha: El rol del voluntario Quizás su aporte más revolucionario fue la formación de voluntarios no profesionales como agentes de prevención. Gazzano sostenía que, si bien la psiquiatría era necesaria, lo que la persona en crisis buscaba desesperadamente era un "semejante" que lo escuche y le brinde contención. Propuso que cualquier persona, con formación en pautas básicas de la escucha activa y disposición de ánimo para la tarea podía oficiar de agente de prevención en su entorno cotidiano o como voluntario de una ONG. El voluntario no juzga ni receta; ofrece una presencia humana que rompe el aislamiento extremo de la persona con pensamientos suicidas. La fundación del Centro de Asistencia al Suicida En 1967, junto al Dr. Astolfi, fundó el Centro de Asistencia al Suicida (CAS) en Buenos Aires. Este fue el primer centro de su tipo en el país y un faro para toda América Latina. Implementó la línea telefónica gratuita, bajo dos reglas de oro que hoy parecen naturales pero que en su momento fueron disruptivas: El Anonimato: Para reducir el estigma y facilitar que la persona se abriera sin miedo. La Gratuidad: Eliminando cualquier barrera de acceso al sistema de ayuda. La prevención como "Hecho Comunitario" Gazzano fue un pionero de la psiquiatría comunitaria. Para él, el suicidio no era solo un problema individual, sino un indicador de la salud social. Su enfoque instaba a la sociedad civil a no delegar la responsabilidad únicamente en los médicos, sino a involucrarse activamente en la creación de redes de contención. La palabra tiene un poder curativo cuando del otro lado hay alguien dispuesto a recibirla sin condiciones El legado que continúa Hoy, el modelo de Gazzano se multiplica en cada línea de asistencia y en cada grupo de mutua ayuda. Su mayor enseñanza sigue siendo que, frente al deseo de morir, la herramienta más poderosa que tenemos como sociedad es la capacidad de escuchar. Recordar a Alfredo Gazzano es celebrar la idea de que la vida se defiende en comunidad, un llamado a la acción que sigue más vigente que nunca. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

  • Aportes de Héctor Basile a la prevención del suicidio: Ciencia y Compromiso

    Si Alfredo Gazzano fue el pionero de la asistencia comunitaria en Argentina, el Dr. Héctor Basile es, sin duda, el gran arquitecto de la suicidología científica en el país y la región. Médico psiquiatra y psicólogo, su figura representa el puente entre la práctica clínica y las políticas públicas globales. A continuación, analizamos los ejes fundamentales de su vasta trayectoria y por qué su nombre es referencia obligada en la materia. El impulso de la Suicidología como disciplina Héctor Basile no solo se dedicó a atender pacientes; se propuso que la prevención del suicidio fuera reconocida como una disciplina científica rigurosa. Fundó y presidió la Asociación Argentina de Suicidología (AAS). Lideró la Red Mundial de Suicidólogos, posicionando a la Argentina en el mapa de la investigación internacional. Foco en la Adolescencia y la Juventud Uno de sus mayores legados es el estudio profundo del comportamiento suicida en las etapas tempranas de la vida. Basile comprendió que el adolescente no es un "adulto pequeño", sino un sujeto con una lógica existencial propia.Sus investigaciones han ayudado a identificar factores de riesgo específicos en jóvenes, como: El impacto del bullying y el ciberacoso. El rol de la impulsividad y la falta de proyectos de futuro. La importancia de la resiliencia como escudo protector. El abordaje responsable en los medios Basile ha sido un incansable promotor de lo que se conoce como el "Efecto Papageno" (el efecto preventivo de informar correctamente sobre el suicidio). Ha trabajado codo a codo con periodistas para desterrar mitos: Contra el silencio: Sostiene que hablar de suicidio no "da ideas", sino que alivia si se hace con responsabilidad. Guías de comunicación: Fue impulsor de protocolos para que los medios no presenten el suicidio como una salida romántica o heroica, evitando así el efecto contagio. De la clínica a la Ley Nacional de Prevención del Suicidio Su aporte no se quedó en los libros. El Dr. Basile fue una pieza clave en el asesoramiento técnico para la elaboración y reglamentación de la Ley Nacional de Prevención del Suicidio (N° 27.130). Su visión técnica permitió que la ley no fuera solo una declaración de deseos, sino un instrumento que exige: Capacitación obligatoria para profesionales de la salud. Registros estadísticos unificados (fundamentales para diseñar políticas públicas). Cobertura total de los tratamientos por parte de prepagas y obras sociales. El concepto de "Postvención" Héctor Basile fue uno de los primeros en Argentina en enfatizar la importancia de la postvención: el tratamiento y acompañamiento a los "supervivientes" (familiares y amigos de quien murió a causa de suicidio). Para él, la prevención de futuros suicidios empieza por sanar el trauma de quienes quedaron atrás. Un maestro de maestros El Dr. Basile sigue activo en la formación de nuevas generaciones de psiquiatras y psicólogos. Su enfoque combina la rigurosidad de los datos con una profunda sensibilidad humanista, recordándonos siempre que detrás de cada estadística hay una historia de dolor que la sociedad tiene que aprender a escuchar. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

  • Cómo fue tratado el tema del suicidio por el arte y la literatura clásicos

    Aunque el tabú que pesa sobre el suicidio existe, con diferentes matices, desde tiempos inmemoriales, el tema siempre estuvo presente entre las preocupaciones de las personas, al menos así lo reflejan las expresiones artísticas de diferentes épocas. El suicidio ha sido un tema recurrente en la literatura, ópera, teatro y arte clásico a lo largo de la historia, abordado de manera diversa y compleja, de acuerdo a las ideas predominantes en cada época. En la Literatura Clásica - En “La Ilíada” y “La Odisea” de Homero  el suicidio se menciona como un acto de honor y desesperanza, como en el caso de Áyax. - En la tragedia griega , obras como "Antígona" de Sófocles y "Las Bacantes" de Eurípides presentan el suicidio como un acto de desafío y sacrificio. - En "Las penas del joven Werther" de Johann Wolfgang von Goethe (1774)  el suicidio es de algún modo “justificado” por las tristes circunstancias que le tocan transitar al personaje. Esta obra es considerada una de las más influyentes en la literatura sobre el suicidio, ya que se cree que inspiró una ola de suicidios en Europa y dio nombre a un estudio científico (El efecto Werther) publicado dos siglos más tarde y que advierte sobre los peligros del tratamiento sensacionalista e irresponsable del tema del suicidio. En la Ópera - En "La flauta mágica" de Wolfgang Amadeus Mozart:  el personaje de Papageno se encuentra en una crisis emocional con ideas suicidas, pero se recupera gracias a la ayuda de sus amigos. Esta obra dio nombre a otro estudio científico publicado en 2010 (Efecto Papageno) que muestra el efecto protector de la comunicación responsable sobre el tema del suicidio, especialmente cuando el discurso se centra en historias de superación desde el pensamiento suicida y la promoción de los recursos empleados por los sobrevivientes. - En "Lucia di Lammermoor" de Gaetano Donizetti  se  presenta el suicidio de la protagonista como un acto de amor y desesperanza. - En "Woseck" de Alban Berg  se presenta el suicidio como un acto de desesperanza y locura. En el Teatro - En "Antígona" de Sófocles  se presenta el suicidio de Antígona como un acto de desafío y sacrificio. - En "Romeo y Julieta" de William Shakespeare  se presenta el suicidio de los dos amantes como un acto de amor y desesperanza. - "Woseck" de Georg Büchner  se basa en la vida de un soldado que se suicida debido a la desesperanza y la locura. En el Arte Clásico - "El suicidio de Lucrecia" de Tiziano  representa el suicidio de Lucrecia como un acto de honor y sacrificio. - "El suicidio de Áyax"  de Jacques-Louis David representa el suicidio de Áyax como un acto de desesperanza y locura. - "La muerte de Sócrates" de Jacques-Louis David representa la muerte de Sócrates como un acto de sacrificio y desafío. Sabemos que la literatura, ópera, teatro y arte clásico reflejan las actitudes y creencias de la época en que se crearon. Este resumen, que podría ser mucho más extenso, nos muestra que el suicidio fue visto y comunicado como un acto de honor, sacrificio, desafío, desesperanza o locura. Hoy sabemos, desde la publicación del antes mencionado efecto Werther, que todas estas miradas, tal vez justificadas por la cultura de cada época, favorecen los procesos de identificación o imitación incrementando el riesgo de suicidio para los supervivientes y para la población en general. Por eso, la Organización Mundial de la Salud nos propone “Cambiar la Narrativa” Dejar de lado nuestros prejuicios, aceptar el suicidio como un fenómeno complejo y multicausal y centrar la comunicación en las historias de superación desde el pensamiento suicida y los recursos empleados. Este cambio de narrativa es especialmente importante para los que trabajamos en comunicación, pero también para toda la población, porque siempre, pero mucho más en esta época de las redes sociales, todos somos comunicadores y cada uno de nosotros contribuye a la construcción de la cultura de su época. Procuremos entonces construir una época de comunicación responsable sobre el tema del suicidio que, seguramente, también será una época más segura frente a ese riesgo para nosotros y para nuestros seres queridos. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

  • Aprender a vivir después de la pérdida de un hijo por suicidio

    El 22 de noviembre  2022  fue el día mas triste de mi vida. Mi hija Lucía,  terminó con su vida  dejando  dos hermosos hijos que hoy  son mis fuerzas  para seguir adelante. La gente siempre  te dice  tenés más hijos  pero ningún hijo reemplaza  a otro. Tengo  6 hijos más,  aclaro, pero con ella tenía algo especial, una conexión muy hermosa. Intente miles de formas de salir adelante: me enfoque en el trabajo, la familia... hasta que un día me di cuenta que necesitaba ayuda  y busque ayuda profesional.  Ya no me siento tan culpable por no haber podido ayudarla, por no darme  cuenta. La pérdida de un hijo no se supera, se aprende a vivir con el dolor que es día a día, es un volver a empezar.   Ya van a hacer  tres años de su partida y duele como el primer día, pero hoy hay esperanza.

  • La edad oscura de la Suicidología 

    Los que nos formamos en prevención comunitaria del suicidio escuchamos hablar del efecto Werther y del efecto Papageno como dos hallazgos científicos en apariencia contrapuestos y podemos pensar que se estudiaron por la misma época. Sin embargo, ni son expresiones contrapuestas ni son hallazgos contemporáneos. De hecho el efecto Werther se investigó en los 60' y el efecto Papageno en 2010. Es interesante estudiar como afectaron y siguen afectando estos conocimientos a las prácticas reales de prevención del suicidio tanto a nivel profesional como comunitario. Especialmente en esos 50 años intermedios en los que conocíamos solo parte de la verdad científica, pero también en los últimos años. En efecto, el efecto Werther nos advierte sobre el peligro de la comunicación sensacionalista o morbosa sobre el tema del suicidio o sobre casos particulares de suicidio, que pueden promover procesos de identificación e imitación generando un riesgo adicional en personas sensibles haciendo que los casos de suicidio se multipliquen. Una suerte de efecto contagio catalizado por este tipo de comunicación irresponsable. El conocimiento de este efecto de imitación mediado por los medios de comunicación fue útil para redactar instructivos sobre cómo tratar el tema del suicidio en los medios. Sin embargo, estos instructivos fueron y siguen siendo ignorados por muchos medios sensacionalistas y, lo que tal vez sea peor, generaron temor en los medios y comunicadores responsables. El "no hablar en forma irresponsable del suicidio" se exageró a "no hablar de ningún modo del suicidio" profundizando, ahora con fundamentos científicos, el tabú y el oscurantismo que pesaba sobre el tema del suicidio y frenando muchas campañas de prevención. Por otro lado, el efecto Papageno nos indica que cuando esta comunicación se realiza en forma responsable y atendiendo a unas pocas pautas básicas, en realidad, hablar sobre el tema reduce el riesgo de suicidio y actúa como un factor protector frente al pensamiento y la conducta suicida. Como siempre decimos: Hablar responsablemente del suicidio no induce al acto sino que abre espacios de contención, escucha y acompañamiento para que quienes estén transitando circunstancias difíciles en sus vidas y sufran por fantasías de muerte o pensamientos suicidas se animen a pedir ayuda y a hablar sobre lo que les está pasando. Hoy conocemos la otra parte de la verdad también abalada por estudios científicos: Las historias de superación y resiliencia y la comunicación de recursos útiles para luchar contra el pensamiento suicida no aumenta el riesgo de suicidio, lo reduce. Pero aún debemos luchar contra el estigma que provocó la interpretación exagerada del efecto Werther. Con esa premisa se formaron miles de comunicadores y profesionales de la salud mental que aún ejercen, y no todos se incorporaron a los nuevos hallazgos en la ciencia de la suicidología. A esto se suma el temor a hacer daño que muchas veces nos bloquea frente a posibilidades concretas de ayudar. Después de 16 años desde la publicación de los estudios que llevaron a la formulación del efecto Papageno, aún queda por delante una tarea enorme de difusión y concientización. El mensaje central es que hablar del suicidio responsablemente salva vidas, pero todos deberíamos saber qué significa en este caso “responsablemente” (Ver Cómo hablar responsablemente sobre el tema del suicidio ), para que en esta tarea comunitaria que es la prevención del suicidio, podamos vencer los miedos y participar. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

  • Por que el “compromiso con la vida” es condición en un grupo de ayuda mutua para personas afectadas por el suicidio

    Muchos grupos de ayuda mutua establecen, como condición de pertenencia, la observación de un compromiso relacionado con la temática del grupo. Por ejemplo, en Alcohólicos Anónimos se exige un compromiso con "mantenerse sobrio". En el caso de nuestros grupos para personas afectadas por el drama del suicidio el compromiso que se pide es el “compromiso con la vida”. Antes de explicar las razones de esta condición  quisiera aclarar a qué llamamos “compromiso con la vida”.  En un grupo de ayuda mutua para personas afectadas por el drama del suicidio es lógico que se acepte a personas que sufren por pensamientos suicidas, fantasías de muerte o deseos de dejar de existir, incluso a personas que en el pasado hayan tenido intentos de suicidio. Nada de todo esto afecta a lo que nosotros llamamos “compromiso con la vida”. Todas las situaciones antes mencionadas no son elegidas. Los que padecimos ideación suicida sabemos que esos pensamientos son invasivos, que uno no puede evitar que vengan, tampoco las fantasías de muerte o los deseos de morir. Un intento de suicidio sí es una acción de algún modo decidida, seguramente en un estado de conciencia alterado pero decidida al fin. Sin embargo, si estamos hablando del pasado, tampoco es algo que podamos cambiar. El compromiso con la vida siempre lo tomamos de aquí para adelante y no incluye pensamientos o sentimientos involuntarios. ¿Qué es lo que se pide entonces? Una firme voluntad de luchar contra esos pensamientos y sentimientos oscuros, la intención de estar mejor, aunque aún no se nos ocurra cómo. No podemos aceptar en los grupos a personas con intenciones suicidas actuales, con planes suicidas vigentes, que amenacen con el suicidio o que contemplen al suicidio como una posibilidad en caso de no obtener lo que vinieron a buscar a los grupos. Y no es que no queramos ayudar también a esas personas. No podemos. El instrumento con el que nosotros contamos para brindar ayuda, los grupos de ayuda mutua, no funciona en estos casos, e incluso, si admitiéramos a estas personas, podríamos poner en riesgo a otros participantes. Los grupos de ayuda mutua son espacios donde se producen intensas identificaciones mutuas. Este es el principio que los hace efectivos. Los participantes hablan de sus dificultades pero también de los recursos que encontraron para superarlas, o al menos del coraje y la voluntad con los que siguen en la búsqueda de estos recursos. Las historias siempre se conectan en algún punto con otras historias y generan identificación incentivando a otros participantes a seguir en la lucha para superar sus propias adversidades.  Este efecto de contagio, que fue estudiado por la ciencia y se conoce desde 2010 como Efecto Papageno, puede quedar anulado o revertido si en vez de compartir historias de resistencia o superación se comparten historias de claudicación, intenciones o planes suicidas. Al efecto de contagio con historias de autodestrucción se lo conoce desde mucho antes como Efecto Werther y se sabe que incrementa el riesgo de conductas suicidas. Como se comprenderá, es responsabilidad de los coordinadores de los grupos de ayuda mutua procurar que en cada reunión de grupo se genere la identificación positiva que produce el Efecto Papageno y no la identificación negativa que genera el efecto Werther, para ello debemos cuidar el cumplimiento de esta condición fundamental: El compromiso con la vida. Esta condición también es un incentivo para quienes aún no han tomado esa decisión de comprometerse con la vida a pesar de sus pensamientos o sentimientos suicidas. Saber que otros si lo han hecho y se benefician de la escucha, contención y acompañamiento que los grupos de ayuda mutua pueden brindarles podría impulsarlos a dar ese paso. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

  • ¿Cómo abordar la Ideación Suicida?

    En entradas anteriores mencionamos la importancia de la Escucha Activa como el principal recurso para la Prevención Comunitaria del Suicidio. Ver La Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio . Los especialistas nos dicen que debemos estar atentos a las "señales de advertencia", pero la realidad es que si no hay un vínculo de confianza mutua construido previamente, es muy probable que no lleguemos a ver o a identificar estas señales. Por eso, el primer paso es escuchar en profundidad todo lo que el otro tenga para decirnos, siempre. Hayamos detectado o no una señal de advertencia. Cuando la Escucha Activa es un habito entre familiares, convivientes, amigos e incluso entre compañeros de trabajo, también sobre cuestiones menores, el riesgo de suicidio se reduce. Los principales objetivos de la Escucha Activa son conocer más del otro y hacer que el otro se sienta escuchado. Ya con esto es mucho lo que hacemos para prevenir el suicidio. Pero además, la escucha activa nos brinda la oportunidad de detectar esas señales de advertencia de la conducta suicida. Si en una charla, tu familiar, amigo o compañero, habla de querer desaparecer o de regalar posesiones, busca a alguien que se encargue de su mascota por "si algo le llegara a pasar", cuenta planes de autolesión, dice que ya no estará por mucho tiempo, que no tiene ganas de vivir, o frases por el estilo, la Escucha Activa nos prepara para el siguiente paso: preguntar directamente . De ser así, no deberíamos temer. Preguntar no induce el suicidio; crea una oportunidad para la ayuda . Estos simples pasos pueden servirte de guía en ese momento. Preguntá Directamente:  "¿Estás pensando en quitarte la vida?" o "¿Pensaste en hacerte daño?" Mantené la Calma:  Si la respuesta es afirmativa, mantené la calma. Tu reacción tranquila le dará seguridad. Evaluá el Riesgo:  Preguntá si tiene un plan específico, si tiene los medios a mano y si fijó un momento para hacerlo. Cuanto más detallado, mayor es el riesgo inminente. Ejemplo: "¿Tenés idea de cómo lo harías? ¿Ya pensaste cuándo?" NO Lo Dejes Solo: Asegurate de que alguien se quede con él o ella hasta que llegue la ayuda profesional. Brindale Apoyo y Esperanza: Para no traicionar su confianza asegurale que los detalles de su situación permanecerán en secreto pero que tenés la obligación moral de buscar ayuda en relación sus planes suicidas. Para una persona en crisis saber que la ayuda está en camino suele ser tranquilizador. Buscá Ayuda Profesional: Llama inmediatamente a una línea de emergencia (como 911 o 107), a un profesional de la salud mental, o acompañalo a un centro de salud para que un profesional lo evalúe. Acompañalo en la espera: Aunque él o ella se vea tranquilo o incluso manifieste haber desistido de sus ideas suicidas, es importante que el profesional evalúe su estado y determine los pasos a seguir. Acompañarlo después de la crisis: Aún cuando él o ella se haya recuperado de su crisis emocional, las recaídas son frecuentes en los primeros meses después de una crisis con intencionalidad suicida. Nadie quiere encontrarse en una situación como la antes referida, pero si nos toca enfrentarla, siempre es mejor saber cómo actuar. Como en cualquier otra situación en que una vida está en peligro, conocer los primeros auxilios puede hacer la diferencia.   Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

bottom of page