Suicidio ONG
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- Aportes de Thomas Niederkrotenthaler a la Prevención del Suicidio
Thomas Niederkrotenthaler es un psicoanalista y investigador austriaco, conocido por su trabajo en el ámbito de la salud mental y, en particular, por sus contribuciones en la prevención del suicidio. Su carrera ha estado marcada por un enfoque científico y empático hacia un tema que, a menudo, está envuelto en estigmas y tabúes. A través de sus estudios, Niederkrotenthaler ha tratado de comprender cómo la forma en que se informa sobre el suicidio puede afectar a la población general. Ha publicado numerosas investigaciones que exploran la relación entre la cobertura mediática y el comportamiento suicida, identificando patrones que pueden servir para mejorar la forma en la que la sociedad aborda este tema. Uno de los enfoques más significativos de Niederkrotenthaler ha sido el estudio del efecto Werther , que sugiere que la cobertura mediática sobre suicidios puede llevar a un aumento en los casos de suicidio, especialmente entre los jóvenes. Esta teoría resalta la necesidad de una comunicación responsable y cuidadosa en los medios en relación con estos temas delicados. Sin embargo, a lo largo de su carrera, Niederkrotenthaler ha desarrollado un concepto positivo conocido como el efecto Papageno . Este concepto se refiere a la idea de que la cobertura de historias sobre personas que han superado crisis suicidas y que han encontrado formas positivas de afrontar sus problemas puede servir como un factor protector. Por ejemplo, uno de los estudios de Niederkrotenthaler mostró que al difundir historias de superación, como los Testimonios publicados en nuestro Blog , se puede reducir el riesgo de suicidio en la población. Estas narrativas no solo ofrecen esperanza, sino que también enseñan mecanismos de afrontamiento que pueden ser adoptados por quienes están en crisis. El efecto Papageno tiene un papel crucial en la comunicación sobre el suicidio. En lugar de enfocarse únicamente en los suicidios, métodos de suicidio, supuestas causas y estadísticas alarmantes, los medios de comunicación, los profesionales de la salud mental, y toda persona que hable sobre el tema del suicidio, están llamados a resaltar historias de resiliencia y recuperación. Este cambio en la narrativa puede ayudar a los individuos a ver que hay alternativas al sufrimiento y que no están solos en sus luchas. Niederkrotenthaler también propone pautas claras para los medios acerca de cómo reportar sobre el suicidio de una manera que no contribuya a la glorificación ni a la imitación. Ver Cómo hablar responsablemente del Suicidio . Es fundamental que tanto familiares como profesionales de la salud mental adopten enfoques basados en la evidencia para prevenir el suicidio. Algunos pasos prácticos incluyen: Educación y formación : Capacitar a profesionales de la salud mental, a periodistas y a la población en general sobre cómo abordar el tema del suicidio de manera responsable puede hacer una diferencia significativa. Fomentar el diálogo : Promover espacios donde se pueda hablar abierta y honestamente sobre el suicidio y los problemas de salud mental sin miedo al estigma. (Ver Grupos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio ) Proporcionar recursos accesibles : Asegurarse de que la información sobre servicios de apoyo y líneas de emergencia sean fácilmente accesibles para aquellos que la necesiten. (Ver Ayuda por Crisis Emocional o Emergencia ) Celebrar historias de supervivencia : Compartir relatos de individuos que han superado pensamientos suicidas, destacando sus luchas y mecanismos de afrontamiento, puede inspirar a otros y mostrar que hay esperanza. (Ver Testimonios en nuestro Blog de Prevención del Suicidio ) Al fomentar un enfoque equilibrado que destaque tanto la gravedad del problema como las posibilidades de recuperación, se abre una puerta hacia un futuro donde la prevención del suicidio sea abordada con empatía, comprensión y responsabilidad. Para más información sobre cómo apoyar a quienes están en crisis, pueden consultar la página de Hablemos de Suicidio ONG .
- Psicología Cognitiva en la Prevención del Suicidio: El legado de Aaron Beck
Aaron Beck, el reconocido psiquiatra y psicoterapeuta, ha aportado significativamente al campo de la Suicidología. Su trabajo ha establecido un marco teórico que no solo explica el pensamiento suicida, sino que también proporciona herramientas prácticas para la intervención y prevención. En este artículo, exploraremos cómo las contribuciones de Beck han influido en la comprensión y manejo del suicidio, destacando su enfoque en la terapia cognitiva y la importancia de la intervención temprana. La terapia cognitiva, desarrollada por Beck en la década de 1960, se centra en la relación entre pensamientos, emociones y comportamientos. Beck postuló que los pensamientos disfuncionales son a menudo la raíz de problemas emocionales, incluyendo el suicidio. A través de esta terapia, los individuos aprenden a identificar y modificar pensamientos negativos que pueden llevar a la desesperanza y la angustia. El pensamiento suicida es un fenómeno complejo, a menudo impulsado por distorsiones cognitivas. Estas distorsiones pueden incluir la visión catastrófica de la vida, el sentimiento de desesperanza y la sensación de que no hay solución a los problemas personales. Beck identificó varios patrones de pensamiento en personas que contemplan el suicidio, como la "personalización", donde se sienten responsables de eventos que están fuera de su control. Esto les lleva a un ciclo de pensamiento negativo que puede derivar en conductas suicidas. La importancia de la intervención temprana Uno de los conceptos clave en el trabajo de Beck es la importancia de la intervención temprana. Reconocer los signos del pensamiento suicida y actuar rápidamente puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Beck sugirió que los profesionales de la salud mental deben estar capacitados para identificar estas pensamientos distorsionados y proporcionar apoyo efectivo. Conceptos clave en la obra de Beck Beck introdujo varios conceptos importantes que han sido fundamentales para la Suicidología. Entre ellos se destacan: Automatismos Cognitivos : Estos son pensamientos automáticos que surgen en situaciones específicas, como el estrés y la desesperanza. Identificarlos es esencial para entender el proceso del pensamiento suicida. Diálogo Socrático : Una técnica utilizada en la terapia cognitiva, el diálogo socrático implica hacer preguntas directas para ayudar al paciente a examinar sus creencias y suposiciones. Esto puede ser especialmente útil para cambiar patrones de pensamiento dañinos. Reestructuración Cognitiva : Este proceso implica desafiar y cambiar pensamientos disfuncionales. Al reestructurar la forma en que se piensa sobre situaciones, las personas pueden disminuir la intensidad de sus emociones negativas y ver nuevas opciones en lugar de recurrir a conductas suicidas. El impacto de estos conceptos se siente en diversas prácticas de intervención y prevención. Las personas capacitadas en terapia cognitiva pueden trabajar con sus pacientes para disminuir el riesgo de suicidio mediante un enfoque más activo y comprensivo. Influencia en la práctica clínica La influencia de Aaron Beck se extiende a la práctica clínica moderna. Muchos profesionales de la salud mental han adoptado su enfoque en la terapia cognitiva para abordar no solo el suicidio, sino también una serie de problemas de salud mental. Beck también creó herramientas como el Inventario de Depresión de Beck, que proporciona una forma estandarizada de evaluar la gravedad de los síntomas. Este enfoque ha facilitado el diagnóstico temprano de trastornos mentales que pueden llevar al suicidio, como la depresión severa y el trastorno de ansiedad. Por lo tanto, el legado de Beck ha permitido que la intervención sea no solo más efectiva, sino también más accesible para aquellos que padecen problemas emocionales. La investigación ha mostrado que las intervenciones basadas en la terapia cognitiva son altamente efectivas para reducir el riesgo de suicidio. Promoviendo la prevención del suicidio La prevención del suicidio debe ser un esfuerzo colectivo, donde la comprensión del trabajo de Beck preste un soporte fundamental. Tras identificar la relevancia de sus aportes, es vital transformar este conocimiento en acción: Capacitación de profesionales : Los médicos, psicólogos y trabajadores sociales deben recibir formación en los principios de la terapia cognitiva. Esto les permitirá reconocer y actuar sobre el pensamiento suicida de manera efectiva. Educación comunitaria : Es esencial que la comunidad esté informada sobre los signos del pensamiento suicida y los recursos disponibles. La sensibilización puede salvar vidas. Fomentar la comunicación abierta : En casa, en trabajo o en espacios sociales, promover un ambiente donde se puedan expresar los sentimientos sin juicio puede ser una forma efectiva de prevención. Recursos de ayuda : Organizaciones como la nuestra proporcionan apoyo valioso y pueden brindar recursos, guías y formación a quienes deseen ayudar a otros. El legado de Aaron Beck en la Suicidología sigue vivo. A través de su dedicación y su enfoque innovador, ha dejado una huella indeleble en cómo entendemos y abordamos el suicidio. Al poner en práctica sus enseñanzas, podemos promover una cultura de prevención y apoyo, ayudando a quienes más lo necesitan. La protección de la vida y el bienestar de todos es una responsabilidad compartida que requiere acción y compromiso constante. Todos podemos contribuir a la creación de un entorno más seguro y comprensivo para quienes enfrentan los desafíos del pensamiento suicida. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas
- Recursos de la filosofía estoica para la prevención del suicidio
La filosofía estoica, con sus enseñanzas sobre la resiliencia y la aceptación, ofrece recursos valiosos para aquellos que atraviesan momentos difíciles. En un contexto donde la salud mental es un tema crucial, especialmente para quienes pueden estar lidiando con pensamientos suicidas, explorar estas enseñanzas puede aportar esperanza y claridad. Aquí compartimos algunos fundamentos del estoicismo y ejercicios prácticos que pueden servir de apoyo. El estoicismo es una escuela de filosofía que se originó en la Antigua Grecia. Sus principales exponentes, como Séneca, Epicteto y Marco Aurelio, enseñaban la importancia de la virtud, la razón y el autocontrol. Enfocarse en lo que podemos controlar y aceptar lo que no podemos, es un principio central que puede ser particularmente útil en momentos de crisis. La filosofía estoica enfatiza la importancia de reconocer y aceptar nuestras emociones sin dejarnos dominar por ellas. Este enfoque es fundamental en la prevención del suicidio, ya que nuestras emociones a menudo pueden ser abrumadoras. Aquí tenés algunos ejercicios prácticos: Reflexión Dedica 10 minutos al día a escribir lo que sentís. No te juzgues por tus emociones; simplemente observá lo que surge. Al final de la semana , revisá tus escritos. Observá patrones en tus emociones y reflexiona sobre posibles desencadenantes. A veces pequeños cambios en nuestras rutinas o en nuestros juicios pueden alivianar estas situaciones. Por ejemplo, si ciertas actitudes de una persona cercana que no puedo evitar me molestan, esa molestia podría reducirse bastante si logro aceptar que no es algo que me haga a mí ni que yo pueda controlar. Este ejercicio no solo promueve la autoconciencia, sino que también facilita la identificación de momentos difíciles y su aceptación. La Práctica de la Gratitud La práctica de la gratitud es un pilar de resiliencia emocional. El estoicismo nos recuerda que podemos cambiar nuestra perspectiva sobre las situaciones difíciles. Cambiar el enfoque hacia lo que nos hace sentir agradecidos puede ayudar a contrarrestar la desesperanza. Cada mañana , anota tres cosas por las cuales sientes gratitud. Pueden ser simples, como un buen café o un momento de risa. Repite esto durante un mes y observa cómo cambia tu visión del mundo. Cultivar la gratitud crea un espacio para la esperanza y la alegría, incluso en los momentos más oscuros. Enfocarse en el Presente El estoicismo nos enseña a vivir en el presente. A menudo, los pensamientos suicidas están relacionados con la desesperanza por el futuro o el arrepentimiento por el pasado. Practicar la atención plena puede ayudarnos a redirigir nuestra energía hacia el aquí y el ahora. Dedica cinco minutos al día a meditar. Encuentra un lugar tranquilo, cierra los ojos y enfócate en tu respiración. Cuando tu mente divague , reconocelo y regresa suavemente la atención a tu respiración. Esta práctica, aunque simple, puede tener un gran impacto en la reducción de la ansiedad y el estrés. Además nos entrena en el arte de centrar nuestra atención en el presente. Recordá, el pasado está entre las cosas que no podemos cambiar por lo que no tiene sentido invertir energía en él, y el futuro lo podemos cambiar, pero no desde la preocupación, sino actuando en el presente. El Poder de la Conexión El estoicismo también subraya la importancia de las relaciones humanas. Hablar sobre nuestros sentimientos y experiencias es un paso crucial hacia la sanación. Hacer conexiones significativas y buscar apoyo puede cambiar la perspectiva de la vida para quienes se sienten solos. Identifica a alguien de confianza con quien puedas hablar abiertamente sobre tus emociones. Proponé una charla donde ambos puedan compartir sus pensamientos, escuchando activa y empáticamente. Recordar que no estamos solos y que hay otros que pueden comprender nuestro sufrimiento es fundamental para el proceso de sanación. Buscar de Apoyo La ONG Hablemos de Suicidio se dedica a crear conciencia y proporcionar apoyo a quienes lo necesiten. Promover la esperanza y el acompañamiento sin juicio son sus principales misiones. Si tú o alguien que conoces está lidiando con pensamientos suicidas, no dudes en anotarte en nuestros Grupos de Ayuda Mutua , además de buscar ayuda profesional.
- Cuando todo indica que es el final, podría ser un nuevo comienzo
Mi nombre es Aníbal. Y sí... yo también estuve parado en ese borde peligroso desde donde se ve de frente el abismo y no se puede divisar nada más. Por suerte hoy, después de 25 años, sigo aquí contando mi experiencia. Volviendo a ese momento recuerdo que pensé ¿Esto es el final? ¿No queda nada más?... Era una etapa complicada de mi vida, pensé en los que me querían y también en los que me habían traicionado. En las historias de la vida, que en realidad nunca terminan. En lo que iba a pasar después de mi muerte. ¿Qué iba a pasar? Nunca lo sabría. Sumido como estaba en una angustia lacerante, el primer sentimiento vital que me llegó fue esa curiosidad: ¿Qué iba a pasar? Decidí esperar solo para saber cómo seguiría la película, aún sin darme cuenta del todo de que yo era el actor principal. Pero lo era. Asumí mi papel de una forma más desapasionada, como quien no tiene nada que perder. De hecho, yo sentía que no tenía nada que perder. Algunas cosas me salieron bien y muchas mal, pero las pérdidas no me dolían tanto porque ya había dado todo por perdido, en cambio los pequeños logros me llenaban de entusiasmo porque, en realidad, no los esperaba. Comencé a mirar al mundo con ojos nuevos: Descubrí que había personas que me querían, y me sorprendió no haberlo visto antes. Descubrí que las angustias son pasajeras, como las nubes del cielo, y que de tanto en tanto siempre nos ilumina un rayo efímero de felicidad que, aunque breve, nos dice que la vida vale la pena. Y, lo mejor, entendí que nada es permanente, que todo esto es un juego, y solo se trata de jugar. Nada de lo que ganemos o perdamos, es realmente importante. Ninguna de esas cuestiones que nos angustian o nos desvelan realmente lo es. Vinimos sin nada y sin nada nos vamos a ir. En el medio, solo se trata de jugar, con la inocencia y la ilusión con que juegan los niños, con alegrías y enojos pasajeros, pero sin tomarse nada realmente en serio. Hoy, llegando a mi tercera edad, agradezco por cada momento de mi vida, también por ese día en el que miré de frente a la oscuridad del abismo, porque de ese aparente final surgió un nuevo comienzo, menos pretencioso y con más sabiduría. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas
- Viktor Frankl y la Prevención del Suicidio: Encontrar "Para Qué" de la Vida
Viktor Frankl, psiquiatra y fundador de la logoterapia, dedicó gran parte de su vida a comprender el sufrimiento humano y la búsqueda de sentido, especialmente en los momentos más difíciles. Sobre el fenómeno del suicidio, Frankl sostenía que la raíz más profunda de la desesperación es la sensación de que la vida ha perdido su significado. Según él, cuando una persona no encuentra un “para qué” vivir, el dolor y la desesperanza pueden volverse insoportables. Frankl, sobreviviente de campos de concentración, observó que quienes lograban sobreponerse a las circunstancias más extremas eran aquellos que encontraban un propósito, por pequeño que fuera. En su libro “El hombre en busca de sentido”, afirma: “Quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo”. Desde esta perspectiva, la prevención del suicidio no solo implica aliviar el sufrimiento, sino también ayudar a la persona a reconectar con el sentido de su vida. Frankl proponía que, incluso en el dolor, es posible descubrir un significado: a través del amor, el trabajo, la creatividad o la actitud que adoptamos ante el sufrimiento. En nuestros grupos de ayuda mutua, muchos participantes ingresan contando que ya no le encuentran sentido a sus vidas. Sin embargo, al comenzar a acompañar a otras personas en situaciones similares, descubren que pueden transformar su dolor en una fuente de empatía y apoyo. Poco a poco, ese nuevo propósito les permite encontrar esperanza y motivación para seguir adelante y continuar encontrando más propósitos en el camino. Esto confirma la idea de Frankl: el sentido puede surgir incluso en medio del sufrimiento, y a veces, ayudar a otros se convierte en un poderoso “para qué”. Para Frankl, acompañar a alguien que sufre o padece pensamientos suicidas es escuchar sin juzgar, validar su dolor y, sobre todo, ayudarle a descubrir o redescubrir motivos para seguir adelante. La esperanza puede surgir al recordar que la vida, incluso en sus momentos más oscuros, siempre nos ofrece oportunidades para encontrar sentido. En Hablemos de Suicidio ONG, compartimos esta visión: creemos en la importancia de la escucha activa, la empatía y el acompañamiento, para que cada persona pueda encontrar su propio “para qué” y así, abrir una puerta a la esperanza. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas
- Prevención del suicidio en adolescentes: la importancia de hablar y escuchar sin juzgar
La prevención del suicidio en adolescentes es un tema delicado y crítico, que requiere atención, sensibilidad y compromiso por parte de toda la comunidad. Las estadísticas son preocupantes: según la Organización Mundial de la Salud, el suicidio es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años. A menudo, detrás de este fenómeno hay un fuerte deseo de ser escuchados, entendidos y apoyados. Por esta razón, es vital fomentar ambientes donde los adolescentes se sientan cómodos expresando sus emociones y pensamientos. La importancia de crear un espacio seguro Para que los adolescentes se sientan en la confianza de hablar, es esencial que se establezca un ambiente seguro y comprensivo. Esto implica: Eliminación del juicio : Una conversación sobre angustia emocional puede ser intimidante. Es fundamental que los adultos se abstengan de juzgar o criticar lo que el adolescente comparte. La frase "no estás solo" puede ser un buen punto de partida. Validación de emociones : Decir "lo que sientes es importante" puede hacer que un joven se sienta validado y aceptado. Cuando se establece un espacio seguro, los adolescentes son más propensos a abrirse y contar sus preocupaciones. Cómo empezar una conversación Iniciar una conversación significativa puede ser un desafío tanto para los adolescentes como para los adultos. Aquí hay algunas sugerencias prácticas para que los adultos puedan facilitar este proceso: Abordar el tema indirectamente : Preguntar sobre temas generales al principio puede abrir la puerta a conversaciones más profundas. Por ejemplo, "¿Te has sentido diferente últimamente?" o "¿Cómo van las cosas en la escuela?" pueden ser buenos inicios. Ser un buen observador : Si notas que un adolescente está más callado o distante, intenta mencionarlo de manera natural: "Noté que no estás tan animado últimamente, ¿hay algo que te preocupe?" Compartir experiencias personales : A veces, compartir una situación propia puede ayudar. Puedes decir: "Recuerdo una época cuando sentí que todo se me acumulaba. Hablar con alguien me ayudó". Estos enfoques pueden desarmar tensiones y facilitar una conversación abierta. La escucha activa y su impacto La escucha activa es fundamental en la comunicación efectiva. Escuchar sin interrumpir, dar espacio para que el otro hable y demostrar interés genuino puede marcar la diferencia. Aquí hay algunas claves: Preguntar con interés : Usa preguntas abiertas, como "¿Qué pensás sobre eso?" o "¿Cómo te hace sentir?". Repetir lo que escuchás y : Podés repetir lo que el adolescente ha dicho, quizás de una manera ligeramente diferente. Esto no solo valida lo que dice, sino que también les muestra que estás prestando atención. Por Ejemplo: "Entiendo que este año el grupo de la escuela ya no es tan unido" Reflejar los sentimientos que percibís: Decir frases como: "Lo que contás seguramente te genera mucha angustia" o simplemente acompañarlo con nuestros gestos y postura corporal, valida sus sentimientos (incluso los que expresó en palabras). No ofrecer soluciones ni dar consejos : A veces, los adolescentes solo necesitan desahogarse y sentirse escuchados. Ofrecer soluciones puede hacer que se sientan incomprendidos o que no se valora la profundidad de su angustia. En su lugar, puedes decir: "¿Qué te gustaría hacer al respecto?". La escucha activa no solo fortalece la relación, sino que también puede salvar vidas. La prevención del suicidio en adolescentes comienza con la simple acción de hablar y escuchar sin juicio. Fomentar ese entorno seguro y empático permite que los jóvenes se sientan valorados y comprendidos. Tomarse el tiempo para escuchar puede ser un regalo valioso que cambia vidas. La vida de un adolescente puede ser complicada y llena de desafíos, pero recordar que el apoyo está disponible puede ser un faro de esperanza. Las acciones de cada día, una conversación sincera y un oído atento, pueden contribuir a un futuro donde los adolescentes se sientan más preparados enfrentar las adversidades de la vida. Recordemos que cada voz cuenta, y cada historia merece ser escuchada, porque hablar puede salvar vidas . Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Ayuda mutua y Asistencialismo en la Prevención del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- Mecanismos detrás del pensamiento suicida: Introyección y sesgo de confirmación
La introyección es un concepto psicológico, arraigado en las teorías psicoanalíticas, que se refiere al proceso inconsciente mediante el cual una persona "absorbe" o asimila experiencias, actitudes, valores, normas o rasgos de otras personas (especialmente de figuras significativas como padres o cuidadores) o del entorno, haciéndolos parte de su propia psique. La introyección es un proceso necesario, no solo para el aprendizaje social sino también para la construcción de la personalidad, el autoconcepto y la autoestima. Por ejemplo, aprendimos que somos valiosos y debemos cuidarnos a partir de del valor y los cuidados que nos profesaron los mayores cuando éramos chicos, y aprendimos a querernos a partir del amor que nos demostraron quienes nos cuidaron de pequeños. Sin embargo, la introyección no siempre es un mecanismo positivo, de acuerdo a las circunstancias, fácilmente puede volverse en nuestra contra y generar en nuestra psique factores de riesgo para la conducta suicida. Quienes no tuvimos la suerte de crecer en un hogar con valoración, cuidados y amor, también introyectamos las acciones y actitudes circundantes y llegamos a adultos sintiendo que no somos valiosos por lo que no merecemos que nos cuiden o nos quieran, y lo peor, sin querernos a nosotros mismos. Por desgracia, los niños no tienen forma de defenderse de este avasallamiento de sus derechos fundamentales que ocurre puertas adentro de sus casas o incluso en público, a la vista de todos sin que nadie intervenga. Para agravar las cosas, el proceso de vulneración del autoconcepto y la autoestima desde la introyección de cuestionamientos, críticas y desvalorizaciones no termina en la infancia. Quienes ingresan al mundo adulto sin la necesaria fortaleza en su autoconcepto y su autoestima se enfrentarán al mundo desde un sesgo de confirmación muy desfavorable. El sesgo de confirmación es un mecanismo psicológico que nos hace rechazar u otorgar una importancia menor a aquellos elementos de la realidad que cuestionan nuestras creencias previas; y, por el contrario, introyectar todos los elementos de la realidad que las confirman. Así, una persona con un mal autoconcepto y una pobre autoestima ignorará los elogios o las muestras de afecto e incorporará casi sin cuestionamientos toda crítica o muestra de desamor. Toda esta desvalorización de la propia persona a su vez genera síntomas o enfermedades mentales que realimentan la creencia de ser "personas defectuosas" que "no merecen ser cuidadas". Desde ahí al pensamiento suicida hay solo un paso. Estos mecanismos que acabamos de describir brevemente explican por qué las personas que por acción u omisión sufrieron abandono, desamor, violencia, abusos sexuales u otros traumas en su infancia, sufren un mayor riesgo de incurrir en conductas suicidas durante toda su vida. La buena noticia es que nada de esto es irreversible. Desandar el camino de la propia desvaloración y desamor no es fácil, pero tampoco es imposible. Como dijimos, el proceso virtuoso hubiera sido que de chicos hubiéramos tenido como cuidadores a adultos responsables que nos dieran la valoración, los cuidados y el amor que necesitábamos para un crecimiento psicológico saludable. Si eso no pasó, nada puede hacerse para cambiar el pasado, pero sí podemos cambiar nuestro presente. A partir de que tomamos conciencia del daño que nos hicieron y del daño que seguimos haciéndonos nosotros mismos desde el sesgo de confirmación, podemos tomar conciencia de que ahora los adultos responsables somos nosotros mismos. Nosotros somos los responsables de construir, piedra por piedra y casi desde cero, nuestra autovaloración y nuestra autoestima hasta levantar un muro que nos proteja del riesgo de suicidio. Para ello debemos aprender a escuchar y recibir los elogios y muestras de afecto; también a cuestionar las críticas negativas para no ponernos un saco que no es nuestro. Pero sobre todo, aprender a querernos con nuestros defectos y nuestras virtudes, a reconocernos como seres únicos y valiosos, embarcados en esta experiencia fascinante y maravillosa que llamamos vida. Este proceso es íntimo y muy personal, pero el acompañamiento de otros que transitan los mismos caminos siempre ayuda, por eso recomendamos nuestros Grupos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio . Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas
- Fantasías peligrosas sobre el suicidio
En mi tarea como asistente en crisis para la personas con pensamientos suicidas , aprendí que las ideas suicidas son muchas veces, o casi siempre, alimentadas por fantasías infundadas respecto de la muerte o lo que va a ocurrir después de la muerte, podría decirse que en el proceso suicida hay una progresiva idealización de la propia muerte que de algún modo le permite al sujeto “amigarse” con la idea hasta transformarla en un acto casi “romántico”. El riesgo implícito en estas fantasías es evidente por lo cual me parece necesario revisarlas para desmitificarlas confrontándolas con la realidad hasta donde podemos conocerla. “Por fin va a terminar mi sufrimiento” El pensamiento suicida casi siempre viene acompañado de un profundo dolor emocional. Tal vez por eso, la fantasía más frecuente y casi universal de las personas con pensamiento suicida es que el suicidio los alejará en forma total y para siempre de ese sufrimiento. Muchos de ellos ya experimentaron con otras formas de evasión (dormir mucho, trabajar mucho, consumir sustancias narcóticas (incluso psicofármacos en exceso), buscar diversiones o distracciones desenfrenadas, etc. Lo que tienen en común todas estas actividades evasivas es que siempre se vuelve al mundo real, y muchas veces con un dolor mayor que antes. El suicidio representa, entonces, en la mente de estas personas una evasión parecida a las mencionadas pero esta vez definitiva. Lo que muchas veces no se percibe es que en todas esas formas de evasión, incluso en el sueño inducido por drogas, se conserva algún grado de conciencia, seguimos sintiéndonos vivos porque realmente estamos vivos. La muerte no es el final del sufrimiento, la muerte es el final de todo, es dejar de existir, al menos en este plano. Dejar de sufrir, puede ser, pero al precio de clausurar toda oportunidad de momentos felices en el futuro. Lamentablemente, el suicidio suele decidirse en momentos de mucha angustia y eso no nos permite ni reconocer momentos de felicidad en el pasado ni imaginarlos en el futuro, pero la realidad es que esos momentos seguramente existieron y es muy probable que sigan ocurriendo al menos si se preserva la vida. “Los que me hicieron sufrir se van a arrepentir” A veces, el enojo y la impotencia es tan grande que el sufrimiento que el suicidio pudiera causarle a los que quedan se transforma en un incentivo más para cometer suicidio. La realidad es que las personas interpretan en forma muy variada los mismos hechos de acuerdo a su propia percepción. Aunque el sujeto con pensamientos suicidas piense que sus deseos de muerte se deben a lo que “le hicieron” otros, estos otros pueden pensar que nada tuvieron que ver. La realidad es que cuando ocurre una muerte a causa de suicidio se genera mucha culpa en el entorno pero los que se sienten culpables casi nunca son los que el suicida hubiera señalado sino otras personas que genuinamente lo querían e intentaron cuidarlo. Por eso, si tenemos cuentas pendientes, la vida, y no la muerte, es la oportunidad para arreglarlas. "Cuando no esté sí que me van a reconocer" En muchos casos la falta de reconocimiento social o la percepción de esa falta es parte de las ideas que llevan al pensamiento suicida. En esos casos puede aparecer la fantasía de que ese reconocimiento merecido por fin vendrá después del suicidio. Más allá de que no es seguro de que este reconocimiento realmente aparezca, más bien es probable todo lo contrario. La muerte, como siempre decimos, es el final de todo, también de nuestras oportunidades de luchar por el debido reconocimiento con acciones concretas. La realidad es que, con el tiempo, la muerte suele llevar con más frecuencia al olvido que al reconocimiento. Además, el reconocimiento es algo que se da y se recibe. Quienes sueñan con el reconocimiento póstumo suelen olvidar el hecho de que no estarán para recibirlo. Es en la vida y no en la muerte donde tenemos oportunidad de luchar contra la injusticia, o de buscar el reconocimiento de nuestros méritos. “Los que me quieren van a estar mejor sin mi” Esta fantasía también es muy común al punto de que algunos teóricos la describen como sentimiento de inutilidad o de carga. En algunos casos hay un reconocimiento de que al principio los que quedan van a llorar pero acompañado de la ilusión de que esa tristeza va a ser momentánea y finalmente estarán mejor. La realidad es que para los supervivientes al suicidio de un ser querido, especialmente los familiares cercanos y quienes sentían un afecto profundo por quien se fue, la muerte por suicidio de quién amaban es una trauma que llevarán de por vida. El suicidio de su familiar o amigo es devastador para estas personas, al punto de que muchas veces ellos mismos generan pensamientos suicidas. Esta es la fantasía más irreal entre aquellas que alimentan el pensamiento suicida, pero una de las mas frecuentes. Debemos decirlo claramente: Nada bueno viene de un suicidio para su entorno social, solo desolación y trauma.
- Cultivar el amor a uno mismo para prevenir el suicidio
Después de escuchar muchos relatos de personas con pensamientos suicidas , algunas de ellas sobrevivientes de intentos de suicidio, encuentro algo en común en todos ellos: Ninguna de esas personas se quería lo suficiente a sí misma. Lo digo por la forma en que cada una de ellas hablaba de sí misma. El amor, y también el odio, se trasluce en el discurso. Por ejemplo, cuando una madre que ama a su hijo, se refiere a él, siempre lo hará con palabras suaves, cuidadas y cariñosas, aún cuando tuviera que hablar de las faltas que su hijo cometió lo haría de forma indulgente, incluso justificando en exceso sus acciones. Casi con seguridad olvidará mencionar defectos de su hijo, o si se viera obligada a referirlos lo haría minimizándolos; en cambio, nunca olvidaría sus virtudes y hablaría de ellas con notoria admiración y algo de exageración. El amor de esta madre hacia su hijo, como dije, se notaría en su discurso. Si su hijo la escuchara no le costaría mucho sentirse amado. Sin embargo, muy pocas personas hablan con esas muestras de amor tan evidentes de sí mismas, y mucho menos las personas con pensamientos suicidas. Solemos ser los jueces más implacables con nosotros mismos: Nos agredimos, nos denigramos, nos hacemos responsables de cosas que están fuera de nuestro control, nos acusamos, nos condenamos y nos castigamos con angustia auto infringida. Y no hablo aquí de autoestima, “Estima” es una palabra demasiado tibia para hablar de afecto. Estima es sinónimo de valoración. Puedo estimar a un profesor por sus conocimientos o a un actor por su talento. Amar es otra cosa. Amamos, por ejemplo a nuestros hijos, no por sus virtudes, los amamos como son, tengan o no virtudes. Por eso, la autoestima está muy bien, porque a partir de ella podemos comenzar a confiar en nuestras capacidades. Pero lo que realmente necesitamos es auto amor. Amarnos a nosotros mismos independientemente de nuestras capacidades, como una madre amorosa amaría a su hijo. Yo mismo transité ese camino y se que no es fácil: nuestro crítico interno saldrá al cruce a cada paso. No se trata de pararnos frente al espejo y decirnos a nosotros mismos que nos amamos, que valoramos nuestros esfuerzos por ser mejores personas; eso no es suficiente. Muchas personas que aprendieron a amarse a sí mismas lo hicieron en su infancia desde el discurso y las acciones de sus padres. Los que no tuvimos esa suerte, ahora somos, cada uno de nosotros, los adultos responsables de cuidarnos. Deberíamos prestar más atención a nuestros pensamientos y nuestras palabras, hasta que hablemos de nosotros mismos, incluso en la intimidad de nuestro diálogo interior, amorosamente, como una madre amorosa hablaría de su hijo. Al principio sonará raro, como forzado, pero con el tiempo se hará hábito. Así fue cómo aprendí a amarme a mi mismo, a darme ese amor que mis padres no supieron, no pudieron o no quisieron darme. Así fue como pude dejar atrás mis pensamientos suicidas. Hoy estoy seguro de que nadie que se ame a si mismo lo suficiente pensaría en el suicidio como una alternativa. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas
- Cómo aplicar el efecto Papageno para prevenir el suicidio
El efecto Papageno es un fenómeno psicológico que describe el impacto positivo y preventivo que ciertos tipos de información y representación mediática pueden tener sobre la conducta suicida. Contrasta directamente con el efecto Werther , que describe el aumento de suicidios por imitación tras la publicación de noticias sensacionalistas sobre el suicidio. El nombre "efecto Papageno" proviene del personaje de la ópera de Mozart "La flauta mágica". En la ópera, Papageno, un hombre que se siente desesperado y considera el suicidio, es convencido por tres jóvenes de que existen otras alternativas para afrontar sus problemas. La clave del efecto Papageno radica en cómo se presenta la información sobre el suicidio en los medios. En lugar de centrarse en los detalles del acto, la glorificación o la simplificación de las "causas", el efecto Papageno se activa cuando las noticias y las narrativas se enfocan en: Mostrar alternativas al suicidio: Destacar historias de personas que han tenido pensamientos suicidas pero encontraron otras maneras de superar sus crisis (historias de Superación) Enfatizar la búsqueda de ayuda: Informar sobre la importancia de buscar apoyo profesional o comunitario y los recursos disponibles. Promover la esperanza y la recuperación: Compartir historias de personas que se han recuperado de la ideación suicida y han encontrado una vida plena. Presentar estrategias de afrontamiento: Mostrar cómo las personas han manejado el estrés y las dificultades de manera constructiva. Evitar el sensacionalismo y los detalles explícitos: No describir los métodos de suicidio, los lugares específicos o dar detalles innecesarios que puedan llevar a la imitación o a la identificación negativa. Las investigaciones sugieren que cuando los medios de comunicación y las personas siguen pautas responsables al informar sobre el suicidio o al hablar sobre el tema del suicidio, enfocándose en la esperanza, la ayuda y las alternativas, pueden tener un efecto protector significativo, especialmente en personas vulnerables. Al presentar al suicidio como algo que se puede prevenir y mostrando caminos hacia la recuperación, se puede reducir la ideación suicida y fomentar la búsqueda de ayuda. En resumen, mientras que el efecto Werther advierte sobre el peligro de la cobertura mediática irresponsable del suicidio, el efecto Papageno destaca el potencial de los medios y de la comunicación social para ser una herramienta de prevención al ofrecer mensajes de esperanza, resiliencia y mostrar la existencia de alternativas. Ver también: Al hablar sobre suicidio, las palabras importan Cómo Hablar Responsablemente sobre el tema del Suicidio Testimonios de superación sobre Prevención del Suicidio
- Tejiendo Redes de Esperanza: La Prevención Comunitaria del Suicidio es Tarea de Todos
El silencio puede ser un manto pesado que oculta el sufrimiento de quienes contemplan el suicidio como alternativa. A menudo, nos sentimos impotentes, creyendo que esta es una batalla solitaria y privada. Sin embargo, la verdad es que la prevención de la conducta suicida es una responsabilidad colectiva, un tejido de apoyo que debemos construir juntos en nuestras comunidades. Cuando hablamos de prevención comunitaria, nos referimos a ir más allá de la atención clínica individual y abordar los factores que influyen en la salud mental y el bienestar a nivel social. Se trata de crear entornos seguros, informados y compasivos donde las personas se sientan conectadas, comprendidas y con recursos a su alcance. Un Enfoque comunitario en la Prevención del Suicidio permite: Llegar a más personas: Las iniciativas comunitarias pueden alcanzar a individuos que quizás no busquen ayuda profesional activamente, pero que se beneficiarían de información, apoyo y conexión. Reducir el estigma: Al hablar abiertamente sobre la salud mental y del suicidio en un entorno comunitario, podemos desafiar el estigma que a menudo impide que las personas busquen ayuda. Fortalecer el apoyo social: Fomentar las conexiones y el sentido de pertenencia dentro de una comunidad puede ser un factor protector crucial contra la ideación suicida. Promover la detección temprana: Una comunidad informada está mejor equipada para reconocer las señales de alerta y ofrecer apoyo inicial. Crear un entorno de cuidado: Una cultura comunitaria que valora la salud mental y el bienestar de todos sus miembros es fundamental para la prevención a largo plazo. Las acciones pueden ser diversas y adaptarse a las necesidades específicas de cada comunidad: Programas de concientización y educación: Organizar talleres, charlas y campañas informativas en escuelas, centros comunitarios y lugares de trabajo para educar sobre la salud mental, las señales de alerta del suicidio y los recursos disponibles. Capacitación en primeros auxilios en salud mental: Ofrecer cursos para que miembros de la comunidad aprendan a identificar a personas en riesgo, ofrecer apoyo inicial y conectarlas con ayuda profesional. Fomento de espacios seguros y de conexión: Crear actividades y lugares donde las personas puedan socializar, compartir experiencias y construir relaciones de apoyo. Esto puede incluir Grupos de Ayuda Mutua , clubes, actividades recreativas y Voluntariado . Promoción de la salud mental en las escuelas: Implementar programas que enseñen habilidades de afrontamiento, resiliencia y búsqueda de ayuda a niños y adolescentes. Colaboración entre organizaciones: Fomentar la comunicación y el trabajo conjunto entre organizaciones de salud, instituciones educativas, grupos religiosos, organizaciones no gubernamentales y líderes comunitarios. Acceso facilitado a recursos: Asegurar que la información sobre servicios de salud mental, líneas de ayuda y otros recursos de apoyo sea fácilmente accesible y esté difundida en toda la comunidad. Apoyo a quienes han perdido a un ser querido por suicidio: Ofrecer grupos de apoyo y recursos para ayudar a las familias y amigos a sobrellevar el duelo y prevenir el contagio. Promoción de un periodismo responsable: Trabajar con los medios de comunicación para asegurar que las noticias sobre suicidio se informen de manera sensible y educativa, evitando la glorificación y proporcionando información sobre recursos de ayuda. La prevención del suicidio no es una tarea fácil, pero es absolutamente posible cuando trabajamos juntos. Cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar en la construcción de comunidades más resilientes y compasivas, donde la esperanza florezca y nadie se sienta solo en su lucha. Ver también: Conocer y Promover los Factores Protectores de la Conducta Suicida El Proceso Suicida y las múltiples oportunidades de prevenir Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- ¿Qué es un Grupo de Ayuda Mutua?
Un Grupo de Ayuda Mutua (GAM) se define por una serie de características distintivas que lo diferencian de otras formas de apoyo o terapia grupal. Aquí te presento los elementos clave que definen a un GAM: Experiencia Compartida: El elemento central de un GAM es que sus miembros comparten una misma problemática, dificultad, experiencia vital o necesidad en común. Esta vivencia compartida es la base de la comprensión y el apoyo mutuo. Puede tratarse de una adicción, una enfermedad crónica, un duelo, una situación vital difícil, etc. Compromiso Mutuo: El objetivo del grupo debe ser siempre la mejora personal de sus miembros. Un grupo de alcohólicos que se reúnen para beber juntos no es un grupo de ayuda mutua, tampoco lo es un grupo de duelo que se centra en la lamentación. Por eso los Grupos de Ayuda Mutua suelen tener reglas de participación. Apoyo Recíproco: La ayuda se da y se recibe entre los miembros del grupo. No hay una jerarquía formal ni un líder profesional que dirija el grupo (aunque a veces puede haber un facilitador rotatorio o elegido por el grupo). Todos los participantes tienen la capacidad de ofrecer y recibir apoyo emocional, práctico e informativo. Participación Voluntaria: La asistencia y la pertenencia al grupo son completamente voluntarias. Los miembros deciden por sí mismos participar y continuar asistiendo a las reuniones. Encuentros Periódicos: Los GAM suelen reunirse de manera regular (semanal, quincenal, etc.) para mantener la continuidad del apoyo y construir un sentido de comunidad. Horizontalidad e Igualdad: Todos los miembros son considerados iguales, sin jerarquías ni roles predefinidos. La experiencia de cada persona es valorada y respetada. Confidencialidad: Se espera que todo lo que se comparte dentro del grupo permanezca confidencial, creando un espacio seguro para la apertura y la vulnerabilidad. Empoderamiento: Los GAM buscan empoderar a sus miembros, fomentando la autonomía y la toma de control sobre sus propias vidas y desafíos. Cuando un participante descubre que desde su propia experiencia puede ayudar a otros se siente más confiado para ayudarse a sí mismo. Ausencia de Profesionales (Generalmente): A diferencia de la terapia grupal, los GAM típicamente no están dirigidos por profesionales de la salud mental. El conocimiento y el apoyo provienen de las experiencias de los propios miembros. Foco en el Apoyo Emocional e Información Práctica: Los miembros comparten sus experiencias, estrategias de afrontamiento, información útil y se brindan apoyo emocional mutuo. En resumen, un Grupo de Ayuda Mutua es un espacio de encuentro entre personas que comparten una situación similar, donde se ofrecen y reciben apoyo de manera horizontal, voluntaria y confidencial, con el objetivo de mejorar su bienestar y afrontar sus desafíos a través de la experiencia colectiva. Ejemplos comunes de Grupos de Ayuda Mutua incluyen: Alcohólicos Anónimos (AA) y otros grupos de 12 pasos para adicciones. Grupos de apoyo para personas con enfermedades crónicas (cáncer, diabetes, etc.). Grupos de duelo para personas que han perdido a un ser querido. Grupos de apoyo para padres de niños con necesidades especiales. Grupos de apoyo para personas con trastornos de salud mental. Grupos de Ayuda Mutua para cuidadores. Estos grupos proporcionan un sentido de pertenencia, reducen el aislamiento y ofrecen esperanza y estrategias prácticas a quienes enfrentan desafíos similares. En el caso de los Grupos de Ayuda Mutua de Hablemos de Suicidio la experiencia compartida es la ideación o el acto suicida, ya sea por pensamientos o intentos propios o de un ser querido o por la pérdida de un ser querido a causa de suicidio. Las historias personales pueden ser diferentes, pero el acercamiento al suicidio en primera persona nos brinda una mirada abierta y comprensiva sobre el tema que nos permite comprender a otros. Nuestro compromiso mutuo es con la vida, la defensa de la propia vida y la de nuestros seres queridos, desde esa premisa cuidamos y apoyamos a otros participantes, siempre en un plano de paridad que nos permite acompañarnos de igual a igual. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Ayuda mutua y Asistencialismo en la Prevención del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG











