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  • Cómo fue tratado el tema del suicidio por el arte y la literatura clásicos

    Aunque el tabú que pesa sobre el suicidio existe, con diferentes matices, desde tiempos inmemoriales, el tema siempre estuvo presente entre las preocupaciones de las personas, al menos así lo reflejan las expresiones artísticas de diferentes épocas. El suicidio ha sido un tema recurrente en la literatura, ópera, teatro y arte clásico a lo largo de la historia, abordado de manera diversa y compleja, de acuerdo a las ideas predominantes en cada época. En la Literatura Clásica - En “La Ilíada” y “La Odisea” de Homero  el suicidio se menciona como un acto de honor y desesperanza, como en el caso de Áyax. - En la tragedia griega , obras como "Antígona" de Sófocles y "Las Bacantes" de Eurípides presentan el suicidio como un acto de desafío y sacrificio. - En "Las penas del joven Werther" de Johann Wolfgang von Goethe (1774)  el suicidio es de algún modo “justificado” por las tristes circunstancias que le tocan transitar al personaje. Esta obra es considerada una de las más influyentes en la literatura sobre el suicidio, ya que se cree que inspiró una ola de suicidios en Europa y dio nombre a un estudio científico (El efecto Werther) publicado dos siglos más tarde y que advierte sobre los peligros del tratamiento sensacionalista e irresponsable del tema del suicidio. En la Ópera - En "La flauta mágica" de Wolfgang Amadeus Mozart:  el personaje de Papageno se encuentra en una crisis emocional con ideas suicidas, pero se recupera gracias a la ayuda de sus amigos. Esta obra dio nombre a otro estudio científico publicado en 2010 (Efecto Papageno) que muestra el efecto protector de la comunicación responsable sobre el tema del suicidio, especialmente cuando el discurso se centra en historias de superación desde el pensamiento suicida y la promoción de los recursos empleados por los sobrevivientes. - En "Lucia di Lammermoor" de Gaetano Donizetti  se  presenta el suicidio de la protagonista como un acto de amor y desesperanza. - En "Woseck" de Alban Berg  se presenta el suicidio como un acto de desesperanza y locura. En el Teatro - En "Antígona" de Sófocles  se presenta el suicidio de Antígona como un acto de desafío y sacrificio. - En "Romeo y Julieta" de William Shakespeare  se presenta el suicidio de los dos amantes como un acto de amor y desesperanza. - "Woseck" de Georg Büchner  se basa en la vida de un soldado que se suicida debido a la desesperanza y la locura. En el Arte Clásico - "El suicidio de Lucrecia" de Tiziano  representa el suicidio de Lucrecia como un acto de honor y sacrificio. - "El suicidio de Áyax"  de Jacques-Louis David representa el suicidio de Áyax como un acto de desesperanza y locura. - "La muerte de Sócrates" de Jacques-Louis David representa la muerte de Sócrates como un acto de sacrificio y desafío. Sabemos que la literatura, ópera, teatro y arte clásico reflejan las actitudes y creencias de la época en que se crearon. Este resumen, que podría ser mucho más extenso, nos muestra que el suicidio fue visto y comunicado como un acto de honor, sacrificio, desafío, desesperanza o locura. Hoy sabemos, desde la publicación del antes mencionado efecto Werther, que todas estas miradas, tal vez justificadas por la cultura de cada época, favorecen los procesos de identificación o imitación incrementando el riesgo de suicidio para los supervivientes y para la población en general. Por eso, la Organización Mundial de la Salud nos propone “Cambiar la Narrativa” Dejar de lado nuestros prejuicios, aceptar el suicidio como un fenómeno complejo y multicausal y centrar la comunicación en las historias de superación desde el pensamiento suicida y los recursos empleados. Este cambio de narrativa es especialmente importante para los que trabajamos en comunicación, pero también para toda la población, porque siempre, pero mucho más en esta época de las redes sociales, todos somos comunicadores y cada uno de nosotros contribuye a la construcción de la cultura de su época. Procuremos entonces construir una época de comunicación responsable sobre el tema del suicidio que, seguramente, también será una época más segura frente a ese riesgo para nosotros y para nuestros seres queridos. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

  • Aprender a vivir después de la pérdida de un hijo por suicidio

    El 22 de noviembre  2022  fue el día mas triste de mi vida. Mi hija Lucía,  terminó con su vida  dejando  dos hermosos hijos que hoy  son mis fuerzas  para seguir adelante. La gente siempre  te dice  tenés más hijos  pero ningún hijo reemplaza  a otro. Tengo  6 hijos más,  aclaro, pero con ella tenía algo especial, una conexión muy hermosa. Intente miles de formas de salir adelante: me enfoque en el trabajo, la familia... hasta que un día me di cuenta que necesitaba ayuda  y busque ayuda profesional.  Ya no me siento tan culpable por no haber podido ayudarla, por no darme  cuenta. La pérdida de un hijo no se supera, se aprende a vivir con el dolor que es día a día, es un volver a empezar.   Ya van a hacer  tres años de su partida y duele como el primer día, pero hoy hay esperanza.

  • La edad oscura de la Suicidología 

    Los que nos formamos en prevención comunitaria del suicidio escuchamos hablar del efecto Werther y del efecto Papageno como dos hallazgos científicos en apariencia contrapuestos y podemos pensar que se estudiaron por la misma época. Sin embargo, ni son expresiones contrapuestas ni son hallazgos contemporáneos. De hecho el efecto Werther se investigó en los 60' y el efecto Papageno en 2010. Es interesante estudiar como afectaron y siguen afectando estos conocimientos a las prácticas reales de prevención del suicidio tanto a nivel profesional como comunitario. Especialmente en esos 50 años intermedios en los que conocíamos solo parte de la verdad científica, pero también en los últimos años. En efecto, el efecto Werther nos advierte sobre el peligro de la comunicación sensacionalista o morbosa sobre el tema del suicidio o sobre casos particulares de suicidio, que pueden promover procesos de identificación e imitación generando un riesgo adicional en personas sensibles haciendo que los casos de suicidio se multipliquen. Una suerte de efecto contagio catalizado por este tipo de comunicación irresponsable. El conocimiento de este efecto de imitación mediado por los medios de comunicación fue útil para redactar instructivos sobre cómo tratar el tema del suicidio en los medios. Sin embargo, estos instructivos fueron y siguen siendo ignorados por muchos medios sensacionalistas y, lo que tal vez sea peor, generaron temor en los medios y comunicadores responsables. El "no hablar en forma irresponsable del suicidio" se exageró a "no hablar de ningún modo del suicidio" profundizando, ahora con fundamentos científicos, el tabú y el oscurantismo que pesaba sobre el tema del suicidio y frenando muchas campañas de prevención. Por otro lado, el efecto Papageno nos indica que cuando esta comunicación se realiza en forma responsable y atendiendo a unas pocas pautas básicas, en realidad, hablar sobre el tema reduce el riesgo de suicidio y actúa como un factor protector frente al pensamiento y la conducta suicida. Como siempre decimos: Hablar responsablemente del suicidio no induce al acto sino que abre espacios de contención, escucha y acompañamiento para que quienes estén transitando circunstancias difíciles en sus vidas y sufran por fantasías de muerte o pensamientos suicidas se animen a pedir ayuda y a hablar sobre lo que les está pasando. Hoy conocemos la otra parte de la verdad también abalada por estudios científicos: Las historias de superación y resiliencia y la comunicación de recursos útiles para luchar contra el pensamiento suicida no aumenta el riesgo de suicidio, lo reduce. Pero aún debemos luchar contra el estigma que provocó la interpretación exagerada del efecto Werther. Con esa premisa se formaron miles de comunicadores y profesionales de la salud mental que aún ejercen, y no todos se incorporaron a los nuevos hallazgos en la ciencia de la suicidología. A esto se suma el temor a hacer daño que muchas veces nos bloquea frente a posibilidades concretas de ayudar. Después de 16 años desde la publicación de los estudios que llevaron a la formulación del efecto Papageno, aún queda por delante una tarea enorme de difusión y concientización. El mensaje central es que hablar del suicidio responsablemente salva vidas, pero todos deberíamos saber qué significa en este caso “responsablemente” (Ver Cómo hablar responsablemente sobre el tema del suicidio ), para que en esta tarea comunitaria que es la prevención del suicidio, podamos vencer los miedos y participar. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

  • Por que el “compromiso con la vida” es condición en un grupo de ayuda mutua para personas afectadas por el suicidio

    Muchos grupos de ayuda mutua establecen, como condición de pertenencia, la observación de un compromiso relacionado con la temática del grupo. Por ejemplo, en Alcohólicos Anónimos se exige un compromiso con "mantenerse sobrio". En el caso de nuestros grupos para personas afectadas por el drama del suicidio el compromiso que se pide es el “compromiso con la vida”. Antes de explicar las razones de esta condición  quisiera aclarar a qué llamamos “compromiso con la vida”.  En un grupo de ayuda mutua para personas afectadas por el drama del suicidio es lógico que se acepte a personas que sufren por pensamientos suicidas, fantasías de muerte o deseos de dejar de existir, incluso a personas que en el pasado hayan tenido intentos de suicidio. Nada de todo esto afecta a lo que nosotros llamamos “compromiso con la vida”. Todas las situaciones antes mencionadas no son elegidas. Los que padecimos ideación suicida sabemos que esos pensamientos son invasivos, que uno no puede evitar que vengan, tampoco las fantasías de muerte o los deseos de morir. Un intento de suicidio sí es una acción de algún modo decidida, seguramente en un estado de conciencia alterado pero decidida al fin. Sin embargo, si estamos hablando del pasado, tampoco es algo que podamos cambiar. El compromiso con la vida siempre lo tomamos de aquí para adelante y no incluye pensamientos o sentimientos involuntarios. ¿Qué es lo que se pide entonces? Una firme voluntad de luchar contra esos pensamientos y sentimientos oscuros, la intención de estar mejor, aunque aún no se nos ocurra cómo. No podemos aceptar en los grupos a personas con intenciones suicidas actuales, con planes suicidas vigentes, que amenacen con el suicidio o que contemplen al suicidio como una posibilidad en caso de no obtener lo que vinieron a buscar a los grupos. Y no es que no queramos ayudar también a esas personas. No podemos. El instrumento con el que nosotros contamos para brindar ayuda, los grupos de ayuda mutua, no funciona en estos casos, e incluso, si admitiéramos a estas personas, podríamos poner en riesgo a otros participantes. Los grupos de ayuda mutua son espacios donde se producen intensas identificaciones mutuas. Este es el principio que los hace efectivos. Los participantes hablan de sus dificultades pero también de los recursos que encontraron para superarlas, o al menos del coraje y la voluntad con los que siguen en la búsqueda de estos recursos. Las historias siempre se conectan en algún punto con otras historias y generan identificación incentivando a otros participantes a seguir en la lucha para superar sus propias adversidades.  Este efecto de contagio, que fue estudiado por la ciencia y se conoce desde 2010 como Efecto Papageno, puede quedar anulado o revertido si en vez de compartir historias de resistencia o superación se comparten historias de claudicación, intenciones o planes suicidas. Al efecto de contagio con historias de autodestrucción se lo conoce desde mucho antes como Efecto Werther y se sabe que incrementa el riesgo de conductas suicidas. Como se comprenderá, es responsabilidad de los coordinadores de los grupos de ayuda mutua procurar que en cada reunión de grupo se genere la identificación positiva que produce el Efecto Papageno y no la identificación negativa que genera el efecto Werther, para ello debemos cuidar el cumplimiento de esta condición fundamental: El compromiso con la vida. Esta condición también es un incentivo para quienes aún no han tomado esa decisión de comprometerse con la vida a pesar de sus pensamientos o sentimientos suicidas. Saber que otros si lo han hecho y se benefician de la escucha, contención y acompañamiento que los grupos de ayuda mutua pueden brindarles podría impulsarlos a dar ese paso. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

  • ¿Cómo abordar la Ideación Suicida?

    En entradas anteriores mencionamos la importancia de la Escucha Activa como el principal recurso para la Prevención Comunitaria del Suicidio. Ver La Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio . Los especialistas nos dicen que debemos estar atentos a las "señales de advertencia", pero la realidad es que si no hay un vínculo de confianza mutua construido previamente, es muy probable que no lleguemos a ver o a identificar estas señales. Por eso, el primer paso es escuchar en profundidad todo lo que el otro tenga para decirnos, siempre. Hayamos detectado o no una señal de advertencia. Cuando la Escucha Activa es un habito entre familiares, convivientes, amigos e incluso entre compañeros de trabajo, también sobre cuestiones menores, el riesgo de suicidio se reduce. Los principales objetivos de la Escucha Activa son conocer más del otro y hacer que el otro se sienta escuchado. Ya con esto es mucho lo que hacemos para prevenir el suicidio. Pero además, la escucha activa nos brinda la oportunidad de detectar esas señales de advertencia de la conducta suicida. Si en una charla, tu familiar, amigo o compañero, habla de querer desaparecer o de regalar posesiones, busca a alguien que se encargue de su mascota por "si algo le llegara a pasar", cuenta planes de autolesión, dice que ya no estará por mucho tiempo, que no tiene ganas de vivir, o frases por el estilo, la Escucha Activa nos prepara para el siguiente paso: preguntar directamente . De ser así, no deberíamos temer. Preguntar no induce el suicidio; crea una oportunidad para la ayuda . Estos simples pasos pueden servirte de guía en ese momento. Preguntá Directamente:  "¿Estás pensando en quitarte la vida?" o "¿Pensaste en hacerte daño?" Mantené la Calma:  Si la respuesta es afirmativa, mantené la calma. Tu reacción tranquila le dará seguridad. Evaluá el Riesgo:  Preguntá si tiene un plan específico, si tiene los medios a mano y si fijó un momento para hacerlo. Cuanto más detallado, mayor es el riesgo inminente. Ejemplo: "¿Tenés idea de cómo lo harías? ¿Ya pensaste cuándo?" NO Lo Dejes Solo: Asegurate de que alguien se quede con él o ella hasta que llegue la ayuda profesional. Brindale Apoyo y Esperanza: Para no traicionar su confianza asegurale que los detalles de su situación permanecerán en secreto pero que tenés la obligación moral de buscar ayuda en relación sus planes suicidas. Para una persona en crisis saber que la ayuda está en camino suele ser tranquilizador. Buscá Ayuda Profesional: Llama inmediatamente a una línea de emergencia (como 911 o 107), a un profesional de la salud mental, o acompañalo a un centro de salud para que un profesional lo evalúe. Acompañalo en la espera: Aunque él o ella se vea tranquilo o incluso manifieste haber desistido de sus ideas suicidas, es importante que el profesional evalúe su estado y determine los pasos a seguir. Acompañarlo después de la crisis: Aún cuando él o ella se haya recuperado de su crisis emocional, las recaídas son frecuentes en los primeros meses después de una crisis con intencionalidad suicida. Nadie quiere encontrarse en una situación como la antes referida, pero si nos toca enfrentarla, siempre es mejor saber cómo actuar. Como en cualquier otra situación en que una vida está en peligro, conocer los primeros auxilios puede hacer la diferencia.   Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

  • Cómo aplicar la Escucha Activa en Adultos Mayores para Prevenir el Suicidio

    El envejecimiento trae consigo una serie de cambios profundos: pérdidas de seres queridos, cambios en la salud y,  a menudo, un sentimiento de soledad y aislamiento. Lamentablemente, el riesgo de suicidio en adultos mayores es un problema de salud pública significativo, siendo la población de 85 años o más la que presenta la tasa más alta en muchos países. En este contexto, una herramienta simple pero poderosa emerge como un factor protector fundamental: la Escucha Activa. No se trata solo de oír, sino de un proceso intencional que transmite validación, conexión y genuino interés, elementos vitales para cualquier persona que esté atravesando un sufrimiento emocional. ¿Por qué la Escucha Activa es crucial en la Tercera Edad? La soledad emocional, el dolor crónico, la sensación de ser una "carga" o la falta de propósito son factores de riesgo comunes. La escucha activa contrarresta estos factores de varias formas: Validar su Experiencia: Demuestra que su dolor y sus preocupaciones son reales e importantes, combatiendo la tendencia a minimizar su sufrimiento ("no es para tanto a su edad"). Fortalecer el Vínculo: Crea un espacio de confianza donde el adulto mayor se siente seguro para expresar pensamientos oscuros (incluso pensamientos suicidas) sin temor a ser juzgado. Identificar Señales de Alarma:  Permite detectar frases, comportamientos y sentimientos que indican un riesgo inminente, lo que posibilita una intervención a tiempo Claves de la Escucha Activa con un Adulto Mayor Aplicar la escucha activa en este contexto requiere empatía y una desarticulación consciente de nuestros propios prejuicios (el edadismo puede llevarnos a ignorar o desestimar el dolor de una persona mayor). Prestar Atención Plena: No Verbal y Verbal. Contacto Visual y Postura: Mantené un contacto visual apropiado (sin ser invasivo) y utilizá una postura corporal abierta (sin cruzar brazos o piernas). Sentate a su mismo nivel. Lenguaje Corporal: Asentí con la cabeza y utilizá expresiones faciales que reflejan la emoción que están compartiendo. Esto indica que estás siguiendo el hilo. Silencios: Perití las pausas. Las personas mayores a menudo necesitan más tiempo para procesar y formular sus pensamientos. Resiste la necesidad de llenar el silencio con consejos o anécdotas propias.  Invita a Seguir Hablando: Utiliza frases breves y neutras para animarle a profundizar sin interrumpir: "Entiendo.", "Contame más sobre eso.", "Parece que fue un momento muy difícil.", "¿Qué pasó después?" Parafrasear y Reflejar Pensamientos y Emociones : Esto demuestra que no solo has oído las palabras, sino que has comprendido el significado y el sentimiento detrás de ellas. Parafrasear (Contenido): Repetir lo esencial de lo que ha dicho con tus propias palabras. Ejemplo: "Si entiendo bien, te sentís muy solo desde que te mudaste y eso te hace extrañar mucho tu antigua casa." Reflejar Emociones: Nombrar el sentimiento que percibes. Ejemplo: "Imagino que srntís mucha frustración con los problemas de salud que estás teniendo últimamente." Evita Consejos, Críticas o Minimizar: En este momento, tu objetivo es ser un contenedor, no un solucionador. La escucha activa es un acto de amor y un eslabón vital en la cadena de prevención del suicidio. Al ofrecer tu tiempo y tu oído sin juicio, podés proporcionar la conexión y la validación que un adulto mayor necesita para ver un camino más allá de su desesranza.   Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

  • Contribuciones de Zygmunt Bauman para entender el Suicidio en la Modernidad Líquida

    Zygmunt Bauman (1925-2017) es conocido por sus conceptos de "modernidad sólida" y "modernidad líquida", metáforas que describen el paso de una sociedad con estructuras fijas y estables a una marcada por la transitoriedad, el cambio constante y la desregulación. Aunque Bauman no se centró directamente en la "prevención del suicidio" como un campo de estudio clínico o de salud pública, su obra ofrece herramientas analíticas invaluables para entender el contexto social que favorece el malestar existencial y el aumento de las conductas suicidas. La Incertidumbre como Caldo de Cultivo El núcleo de la contribución indirecta de Bauman reside en su análisis de la incertidumbre y la precariedad constantes que caracterizan la vida líquida. En una época donde las seguridades tradicionales (empleo de por vida, relaciones estables, identidad clara) se han vuelto volátiles, el individuo se enfrenta a una presión abrumadora por adaptarse a un entorno que cambia antes de que los hábitos puedan consolidarse. Esta falta de un rumbo determinado genera: Fragilidad de los lazos solidarios: Las relaciones, como el amor, se vuelven "líquidas", débiles y vulnerables, dependiendo de los beneficios que generan y susceptibles de romperse fácilmente. La falta de redes de apoyo sólidas deja a las personas más aisladas frente a las crisis. Responsabilidad individualizada: En la modernidad líquida, la responsabilidad de afrontar las ansiedades existenciales recae casi exclusivamente en el individuo. El "arte de la vida" se convierte en una búsqueda constante e inalcanzable de la felicidad y la perfección a través del consumo, lo que puede llevar a una sensación de fracaso personal cuando no se cumplen las expectativas. Miedo y ansiedad: La omnipresencia del miedo y la incertidumbre sobre el futuro se convierte en el hábitat natural de la vida contemporánea. La inseguridad constante, ya sea económica, laboral o personal, mina el bienestar mental y emocional de los individuos. La Anomia Líquida y el Sufrimiento Humano Las teorías de Bauman dialogan con el concepto clásico de anomia de Émile Durkheim, pero adaptado al contexto contemporáneo. Si para Durkheim la anomia era la ausencia de normas claras en la sociedad industrial, para Bauman es un estado de desregulación permanente y acelerada. El sufrimiento en la modernidad líquida es el resultado de la constante lucha por encontrar un significado y una identidad estables en un mundo que desmantela continuamente cualquier punto de referencia. Las personas "superfluas" o "vidas desperdiciadas", excluidas del festín consumista, experimentan este sufrimiento de manera aguda, enfrentando la estigmatización y la falta de un lugar reconocido en la sociedad. Implicaciones para la Prevención del Suicidio Las ideas de Bauman subrayan la necesidad de ir más allá de los enfoques puramente individuales o biológicos. Sus contribuciones sugieren que las estrategias efectivas deben abordar las raíces sociales y estructurales del malestar: Reconstrucción de lazos sociales: Fomentar comunidades y redes de apoyo sólidas que ofrezcan seguridad y pertenencia, contrarrestando la fragilidad de las relaciones líquidas. Políticas de seguridad social y económica: Mitigar la precariedad y la incertidumbre laboral y económica, aliviando la presión sobre los individuos y el sentimiento de ser "vidas desperdiciadas". Promoción de la salud mental colectiva: Reconocer el suicidio como un problema de salud pública con causas sociales profundas, e implementar programas de educación y concienciación accesibles a nivel comunitario. En resumen, aunque Bauman no escribió un manual de prevención del suicidio, su legado ofrece una crítica social indispensable para entender por qué, en nuestra búsqueda frenética de la felicidad individual y el consumo, estamos creando simultáneamente un entorno que genera una profunda desesperación existencial. Sus observaciones deben ser tomadas muy enserio si queremos construir comunidades más solidarías y más seguras frente al riesgo suicida.   Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

  • Cómo Internet y la IA se convirtieron en Factores de Riesgo Suicida

    Desde sus humildes inicios como un proyecto militar en la década de 1960, internet ha evolucionado drásticamente. No solo ha transformado la tecnología, sino también nuestra forma de comunicarnos, relacionarnos. 1983 sentó las bases para lo que hoy conocemos como la red mundial. En esa época, enviar un correo electrónico era un avance considerable. Podías comunicarte con alguien en otro país en cuestión de segundos, algo impensable en aquellos tiempos. A mediados de los años 90, se produjo una revolución con el lanzamiento de buscadores. Estos motores de búsqueda comenzaron a organizar la información en la web y a facilitar su acceso. Con estos avances, la forma en que nos relacionamos con la información cambió por completo. Ya no dependíamos de bibliotecas o enciclopedias. Podías obtener respuestas a tus preguntas casi instantáneamente. Sin embargo, también surgieron desafíos como la proliferación de información errónea y la dificultad de discernir fuentes confiables. Sin embargo, el cambio más significativo en la forma en que nos relacionamos llegó con el surgimiento de las redes sociales. Plataformas como Facebook, Twitter e Instagram transformaron la comunicación. Ya no era necesario buscar amigos, ahora podías conectarte con personas de todo el mundo con solo un clic. Las redes sociales han facilitado la creación de comunidades en línea, donde las personas pueden compartir intereses comunes, desde deportes hasta arte, también incentivó la conexión con familiares en el extranjero. Sin embargo, con este tipo de comunicación también han surgido problemas como el ciberacoso, la desinformación y la adicción a las redes. La privacidad se ha vuelto un tema crítico, muchas veces gravemente vulnerado. Además, las interacciones cara a cara han disminuido. En muchos casos, las personas prefieren enviar un mensaje de texto en lugar de hacer una llamada telefónica o reunirse en persona. Las habilidades sociales se ejercitan mucho menos y en algunas personas llegan a mermar notoriamente. Con llegada de plataformas de comercio electrónico y el home office, ni siquiera el contacto humano mínimo de saludar a un vendedor o los compañeros de trabajo es necesario. Más recientemente, la inteligencia artificial (IA) ha comenzado a jugar un papel crucial en la relación entre los seres humanos. Cuando contratamos o hacemos un reclamo a un servicio contratado, ya no hay un humano al otro lado de la línea sino un chatbots. La aparición del Chat GPT en 2022 y luego de sus competidores marca una nueva escalada en la deshumanización de la comunicación humana. Cuando tenemos un problema, y me refiero prácticamente a cualquier problema, ya no necesitamos consultar a un especialista o un amigo, la IA nos da casi todas las respuestas. Incluso muchas personas dejaron de asistir a sus sesiones de terapia y las reemplazan por alguna aplicación de IA, una opción ciertamente más económica y disponible las 24 horas. El uso masivo y creciente de las aplicaciones en línea y especialmente los asistentes de IA nos plantea preguntas sobre el futuro de las relaciones humanas. ¿Podremos todavía formar conexiones significativas entre seres humanos si dependemos de máquinas para comunicarnos? Las consecuencias de esta creciente despersonalización de las relaciones humanas ya resulta evidente. Todas las aplicaciones que mencionamos surgieron con la promesa de mejorar nuestra comunicación y nuestras vidas, pero el resultado que observamos es otro. Las nuevas generaciones reportan sentimientos de ansiedad, soledad, frustración y depresión como nunca antes, las relaciones humanas se volvieron más superficiales y efímeras, la angustia existencial, la pérdida de sentido y los pensamientos suicidas van en aumento. ¿Qué podemos hacer para remediarlo? Volver el tiempo atrás no es una opción. Las aplicaciones en línea incluyendo los asistentes de IA llegaron para quedarse, y, para ser justos, debemos admitir que en algunos aspectos realmente mejoraron nuestras vidas. La salida debe ser otra. Como seres humanos no deberíamos dejar que herramientas que nosotros mismos creamos nos priven de una necesidad tan básica como la comunicación entre pares. Es cuestión de tomar el control y buscar oportunidades reales para comunicarnos con otro ser humano. Si es posible desde la palabra hablada, si es posible mirándonos mutuamente, cara a cara y si es posible desde un relato auténtico sobre lo que nos pasa y lo que sentimos. En esto la tecnología también puede ayudarnos, jugar a favor y no en contra de la comunicación persona a persona. Desde la masificación de las plataformas de teleconferencia durante la pandemia de COVID 19 contamos con un nuevo recurso. En Hablemos de Suicidio nos proponemos revalorizar esta comunicación empática, contenedora y profunda entre seres humanos para que recuperemos nuestra esencia: ser humanos. Ese es nuestro aporte para mitigar el creciente sufrimiento emocional en nuestra comunidad y nuestra mejor herramienta para prevenir el suicidio.   Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida

  • El impacto de un suicidio en la familia

    La tragedia del suicidio no solo afecta a la persona que lo elige, sino que deja una estela de dolor en sus seres queridos. Al hablar del impacto del suicidio en la familia, es crucial entender que el sufrimiento no se desvanece; se transforma y se multiplica. Este artículo tiene como propósito sensibilizar sobre el drama que transitan los sobrevivientes, resaltando el vacío y la confusión que siente la familia tras esta devastadora pérdida. Las emociones post-suicidio El duelo por la pérdida de un ser querido es una experiencia profundamente personal y puede llevar a una confusión emocional intensa. Muchas familias experimentan una mezcla de rabia, culpa y tristeza. Una hermana de un suicida comparte: "Me sentí culpable por no haber visto las señales. Pensé que, si hubiera hecho algo diferente, tal vez todavía estaría aquí". Esta sensación de culpa es común entre los sobrevivientes. El deseo de haber podido hacer más se convierte en un acompañante constante, y a menudo, se convierte en un ciclo de auto-recriminación. Algunos estudios indican que el duelo por suicidio puede ser más complicado que el duelo por muerte natural. Las familias pueden llegar a sentir un estigma asociado, incluso temor de hablar abiertamente sobre la pérdida. El "por qué" suele quedar sin respuesta, aumentando la sensación de confusión y desasosiego. Las consecuencias emocionales para la familia Las consecuencias emocionales del suicidio no solo afectan a los padres o parejas, sino a toda una familia. Reportes sugieren que las tasas de depresión y ansiedad son significativamente más altas entre quienes han perdido a un ser querido por suicidio. Un padre que perdió a su hijo dice: "Cada día es una lucha. Aprendí que el vacío que él dejó no se puede llenar. Solo se transforma en una cicatriz emocional que nunca se va". Las familias pueden enfrentar dificultades en la comunicación y en mantener relaciones saludables. El dolor y la tristeza pueden cerrarlas en una burbuja de silencio. La vida cotidiana se ve interrumpida por recuerdos constantes y preguntas sin respuesta. Testimonios de sobrevivientes Los testimonios de quienes han vivido esta experiencia son impactantes y reveladores. Cada historia es única, pero todas comparten un dolor y vacío indescriptibles. Un hermano relata: "La gente dice que con el tiempo se sanará, pero la verdad es que aprendí a vivir con el dolor. No se trata de sanar, sino de aprender a llevarlo conmigo". Una madre expresa: "Nunca pensé que los días podrían ser tan largos. Hay momentos donde el recuerdo de mi hijo es tan fuerte que no puedo respirar. Hay un lugar vacío en la mesa que nunca se llenará". Estas palabras subrayan que el sufrimiento no desaparece; se transforma en una parte inevitable de la vida. El estigma y la necesidad de hablar y ser escuchados El suicidio sigue siendo un tema rodeado de tabúes y malentendidos. Muchas familias se sienten incapaces de hablar sobre la pérdida, temiendo el juicio de los demás. Este silencio solo perpetúa el dolor y retrasa el proceso de duelo. Abordar abiertamente el tema del suicidio con respeto y empatía es fundamental. Las familias deben sentirse seguras para expresar su dolor sin miedo a ser estigmatizadas. Crear espacios seguros para hablar sobre estas experiencias puede facilitar el proceso de sanación. Ver Grupos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Superando el dolor y reconstruyendo vidas La reconstrucción tras un suicidio es un proceso a menudo largo y complicado. No hay un manual que indique el camino para quienes enfrentan esta dura realidad. Sin embargo, hay ciertos pasos que pueden ser útiles en el camino hacia adelante: Buscar apoyo emocional : La terapia y el apoyo de grupos de duelo son herramientas valiosas. Compartir experiencias con otros que han pasado por situaciones similares puede aliviar la carga emocional. Mantener la memoria : Crear rituales para recordar al ser querido, como encender una vela o realizar un homenaje, puede ser terapéutico. Estas acciones honran su vida y crean un espacio para el recuerdo. Practicar la autocompasión : Aceptar el dolor como parte del proceso de duelo y ser amables con uno mismo es esencial. No hay una manera 'correcta' de duelar; cada persona tiene su propio ritmo. Esa fantasía de que “los que queden van a estar mejor” que acompaña a muchas personas con pensamientos suicidas debe ser confrontada. La realidad es que aquellos que sobrevivimos a un suicidio experimentamos un sufrimiento continuo que transforma nuestras vidas. Hablar sobre nuestro dolor, es además una forma de contribuir a la prevención comunitaria del suicidio ayudando a desterrar ese mito tan peligroso. La importancia de la prevención y la conexión Si bien hemos visto el dolor que deja el suicidio en las familias, es esencial enfocarnos en la prevención. Fomentar un entorno donde las personas se sientan seguras para hablar sobre sus luchas puede salvar vidas. La conexión con los demás y la disposición a escuchar sin juzgar son herramientas poderosas. Si usted o alguien que conoce está luchando con pensamientos suicidas, busque ayuda. Existen recursos y líneas de ayuda que pueden ofrecer apoyo . Un camino hacia adelante Vivir después de un suicidio es un viaje lleno de altibajos. Las familias se ven obligadas a adaptarse a una nueva realidad, a menudo con un vacío profundo y sincero. Pero recordar que no están solos en su dolor es fundamental. La comunidad y la comunicación pueden hacer una diferencia. Hablar sobre el suicidio no debería ser un tabú, sino una conversación abierta. Sensibilizar sobre el impacto en las familias puede ayudar a crear un ambiente donde las personas se sientan cómodas buscando ayuda y hablando sobre sus luchas. Sanar no significa olvidar, sino aprender a vivir con la memoria de aquellos que hemos perdido. El dolor puede persistir, pero también lo pueden hacer la resiliencia y la esperanza. Para quienes hemos sobrevivido a la muerte de un ser querido por suicidio, el proceso es difícil, pero es esencial recordar que hay luz en el camino hacia la sanación. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Ayuda mutua y Asistencialismo en la Prevención del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG

  • Cómo aplicar la escucha activa con adolescentes para prevenir el suicidio

    A todos nos preocupa el suicidio adolescente, pero siempre es poco lo que hacemos para prevenirlo, algunas personas ni siquiera saben que todos podemos hacer algo para prevenir el suicidio. El recurso más poderoso y al alcance de todos para lograrlo es la escucha activa. Si aprendemos a escuchar más y mejor a las personas en riesgo, y especialmente a los adolescentes, podremos prevenir muchos suicidios. La escucha activa es una forma de comunicación en la que te enfocás completamente en la otra persona, no solo oyendo lo que dice, sino también atendiendo a sus emociones y al significado detrás de sus palabras; y además intervenís para generar un ambiente empático y hospitalario donde el otro se sienta cómodo al expresar lo que le pasa. Como dijimos, la escucha activa va más allá de simplemente escuchar. Se trata de un proceso de conexión que invita a seguir hablando, valida los sentimientos de la otra persona y valora sus fortalezas. En el contexto de la prevención del suicidio adolescente, esto es crucial porque: Crea un espacio seguro:  El adolescente se siente cómodo y no juzgado, lo que lo anima a abrirse al diálogo. Permite entender sus sentimientos:  No te quedas solo con lo superficial, sino que puedes percibir la desesperanza, la soledad o el dolor que podría estar sintiendo. Construye confianza:  Demostrar que te preocupas y que estás ahí para él, puede fortalecer el vínculo y así permitirte ayudarlo a buscar ayuda profesional. Para aplicar la escucha activa con adolescentes es importante: Antes de la escucha: Es difícil que un adolescente acceda a contarnos lo que le pasa o lo que siente si no existe un vínculo de confianza previo. Construir ese vínculo suele demandar ciertos cuidados que es importante observar: Siempre tratar a los adolescentes con respeto. Muchos adultos aún creen que un trato respetuoso puede menoscabar su autoridad frente a los adolescentes, sin embargo ocurre todo lo contrario, los adolescentes tienden a revelarse frente a las injusticias y a respetar a quienes los tratan con respeto. Respetar a los adolescente implica, entre otras cosas, valorar sus gustos y sus decisiones. Mostrar interés por lo que a ellos les interesa. No hace falta fingir que compartimos los mismos intereses, los adultos no somos pares de los adolescentes, pero si es importante mostrar interés por sus intereses. Mantener un canal de diálogo abierto aún para cuestiones cotidianas o incluso superfluas, suele ser de mucha utilidad cuando aparecen problemas realmente graves. Durante la escucha: Preparate para escuchar:  Buscá un momento y lugar tranquilos, libres de distracciones como el teléfono o la televisión. Tu lenguaje corporal debe ser abierto: sentate de frente, mantené el contacto visual y evitá cruzar los brazos. Mostrá interés genuino:  Hacé preguntas abiertas (que no se puedan responder con un simple "sí" o "no"). Por ejemplo, en lugar de preguntar "¿Estás bien?", podrías decir: "Últimamente te noto un poco distante. ¿Qué está pasando?". Las preguntas más útiles suelen sonar como invitaciones a seguir hablando. Reflejá y validá sus sentimientos:  A medida que el adolescente hable, repetí con tus propias palabras lo que has entendido que está diciendo. Esto le demuestra que estás prestando atención. Por ejemplo, si dice "Nadie me entiende", podés responder con "Si nadie te entiende, te sentirás muy solo". No lo contradigas ni lo juzgues; simplemente validá lo que siente. No ofrezcas soluciones inmediatas:  Es natural querer "arreglar" las cosas, pero este no es el momento. El objetivo principal es escuchar y entender. La empatía es más importante que los consejos. Frases como "Deberías..." o "Lo que yo haría..." pueden hacer que el adolescente se sienta presionado o que sus sentimientos no son válidos. Reconocé las señales y no dudes en preguntar sobre pensamientos suicidas:  Si durante la conversación el adolescente menciona pensamientos suicidas, o si tenés la sospecha de que podría estar en riesgo, es fundamental que indagues más. Podes decir: "Me preocupa mucho lo que me contás. ¿Estuviste pensando en hacerte daño?". Recordá que preguntar directamente sobre el suicidio no es "dar ideas"; al contrario, demuestra que te importa lo suficiente como para abordar el tema y abre una posibilidad para pedir ayuda. No hagas promesas que no puedas cumplir: Podemos y debemos mantener la confidencialidad sobre casi todas las cuestiones que se traten en la charla con el adolescente. Pero si el adolescente confiesa pensamientos suicidas o muestra señales de que los tiene, es nuestra obligación moral y legal involucrar a otras personas que puedan ayudarlo con otros recursos como sus padres, sus docentes o los profesionales que lo tratan. Para no traicionar la confianza que el adolescente depositó en nosotros es bueno aclarar que vamos a mantener la confidencialidad sobre lo hablado pero por su seguridad estamos obligados a dar aviso de las señales que pudimos observar. Después de la escucha Haber podido hablar sobre lo que le pasa y lo que siente al respecto suele ser un alivio para los adolescentes, sin embargo, los pensamientos suicidas suelen ser persistentes por lo que es necesario un mayor acompañamiento. Ofrece ayuda profesional:  Mencioná que buscar ayuda de un terapeuta es una señal de fortaleza, no de debilidad. Establecé un plan de acompañamiento:  Cuando en la charla aparezcan pensamientos suicidas es necesario involucrar a otras personas para que el adolescente se sienta acompañado al menos hasta su recuperación Mantén la comunicación abierta:  Hacele saber que puede seguir contando con vos. La escucha activa es una habilidad que se perfecciona con la práctica. Al ser un oyente atento, paciente y sin prejuicios, podés marcar una diferencia fundamental en la vida de un adolescente que está sufriendo.   Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio   Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas

  • La responsabilidad propia en la recuperación de pensamientos suicidas

    El camino hacia la recuperación desde el pensamiento suicida puede resultar abrumador. Es una batalla que suele ser larga, difícil y muchas veces frustrante. Cuando sentimos que no hay progresos, y la angustia, el desgano, la ansiedad o esa sensación de que nada tiene sentido se apodera de nosotros, es frecuente que culpemos a la terapia, a la medicación o incluso a familiares y amigos por no estar haciendo lo suficiente. Sacar las culpas afuera puede resultar tranquilizador, pero definitivamente no ayuda. Desde ya que el terapeuta, la medicación e incluso el entorno se puede cambiar, pero esos cambios serán inútiles si primero no asumimos la responsabilidad sobre nuestra propia recuperación. Es fundamental contar con el apoyo de profesionales idóneos y seres queridos, pero nuestro papel, en última instancia, es el de ser el motor de nuestra recuperación. Asumir la responsabilidad de nuestra recuperación no significa culparnos por lo que estamos sintiendo, o por nuestros insuficientes progresos, sino empoderarnos para ser participes activos en nuestro propio proceso de sanación. La recuperación es un trabajo de equipo, y vos sos el líder. Los terapeutas, médicos y amigos son tus asesores y tu equipo de apoyo. Ellos te darán las herramientas, la orientación y el aliento, pero vos sos quien tiene que usarlas. Vos sos el piloto y, en definitiva, quien gana o pierde esta carrera. Aquí te dejamos algunas recomendaciones sobre lo que podés hacer para asumir la responsabilidad de tu propia recuperación: Asistí a las citas y sé honesto: Es crucial que no faltes a las sesiones de terapia, citas médicas o reuniones de grupo de ayuda mutua . La honestidad es tu mayor activo aquí. Hablá abiertamente sobre tus pensamientos, tus miedos y los desafíos que enfrentás. No ocultes información por vergüenza o por miedo a lo que puedan pensar los demás. Los profesionales de la salud mental y tus compañeros de grupo están allí para ayudarte sin juzgarte, y la información que compartas les permite acompañarte del mejor modo posible. Practica las habilidades que aprendes: La terapia no es solo una hora a la semana. Las estrategias de afrontamiento que aprendés son tareas para practicar en tu vida diaria. Cuanto más las uses, más fuertes se volverán y más eficaces serán para ayudarte a gestionar los momentos difíciles. Cuidá tu cuerpo: La conexión entre la mente y el cuerpo es innegable. La recuperación mental se ve reforzada por el cuidado físico. Esto no significa que tengas que correr una maratón o comer perfectamente sano. Se trata de pequeñas decisiones consistentes: un paseo de 15 minutos al aire libre, elegir una comida nutritiva, intentar dormir a una hora razonable o simplemente tomar un vaso de agua. Cada pequeño acto de autocuidado envía un mensaje a tu cerebro de que mereces ser cuidado. Establecé límites y pedí ayuda: Asumir la responsabilidad también significa reconocer tus límites y saber cuándo necesitás apoyo adicional. La recuperación no es un proceso lineal, las recaídas son comunes y esperables. Una recaída no significa volver a cero, lo que ya aprendiste te servirá cuando te recuperes, pero para superar una recaída es importante saber reconocerla y pedir ayuda a tiempo. Hablá cuando lo necesites: Es fácil aislarse cuando estás luchando, pero el aislamiento es un caldo de cultivo para la desesperación y los malos pensamientos. Mantené una red de apoyo: amigos, familiares o el grupo de ayuda mutua . No tienes que esperar a un momento de crisis para contactar a alguien. Envía un mensaje de texto, haz una llamada o simplemente di: "Hoy no me siento bien". Permitir que otros te apoyen es un acto de fuerza, no de debilidad. Creá un plan de seguridad: Junto con tu terapeuta, creá un plan de seguridad detallado. Este plan no es solo una lista de números de emergencia; es un mapa personalizado que te guía a través de una crisis. Incluye tus factores desencadenantes, señales de advertencia, estrategias de afrontamiento, personas de contacto y números de líneas de ayuda. Saber que tienes un plan sólido te puede dar una sensación de control cuando todo lo demás parece fuera de control. Confiá en el poder de la esperanza y la paciencia: El camino hacia la recuperación tiene subidas, bajadas y desvíos. Habrá días en los que te sentirás como si hubieras retrocedido, y eso está bien. La paciencia contigo mismo es una parte esencial de la responsabilidad en tu proceso de recuperación. Responsabilidad no significa que tenés que sanar solo o de repente. Significa que te comprometés a seguir intentándolo, un día a la vez. Cada vez que tomas una pequeña decisión para cuidarte, estás reforzando tu compromiso con tu propia vida y tu futuro. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio   Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio   Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG   Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas

  • Aportes de Thomas Niederkrotenthaler a la Prevención del Suicidio

    Thomas Niederkrotenthaler es un psicoanalista y investigador austriaco, conocido por su trabajo en el ámbito de la salud mental y, en particular, por sus contribuciones en la prevención del suicidio. Su carrera ha estado marcada por un enfoque científico y empático hacia un tema que, a menudo, está envuelto en estigmas y tabúes. A través de sus estudios, Niederkrotenthaler ha tratado de comprender cómo la forma en que se informa sobre el suicidio puede afectar a la población general. Ha publicado numerosas investigaciones que exploran la relación entre la cobertura mediática y el comportamiento suicida, identificando patrones que pueden servir para mejorar la forma en la que la sociedad aborda este tema. Uno de los enfoques más significativos de Niederkrotenthaler ha sido el estudio del efecto Werther , que sugiere que la cobertura mediática sobre suicidios puede llevar a un aumento en los casos de suicidio, especialmente entre los jóvenes. Esta teoría resalta la necesidad de una comunicación responsable y cuidadosa en los medios en relación con estos temas delicados. Sin embargo, a lo largo de su carrera, Niederkrotenthaler ha desarrollado un concepto positivo conocido como el efecto Papageno . Este concepto se refiere a la idea de que la cobertura de historias sobre personas que han superado crisis suicidas y que han encontrado formas positivas de afrontar sus problemas puede servir como un factor protector. Por ejemplo, uno de los estudios de Niederkrotenthaler mostró que al difundir historias de superación, como los Testimonios publicados en nuestro Blog , se puede reducir el riesgo de suicidio en la población. Estas narrativas no solo ofrecen esperanza, sino que también enseñan mecanismos de afrontamiento que pueden ser adoptados por quienes están en crisis. El efecto Papageno tiene un papel crucial en la comunicación sobre el suicidio. En lugar de enfocarse únicamente en los suicidios, métodos de suicidio, supuestas causas y estadísticas alarmantes, los medios de comunicación, los profesionales de la salud mental, y toda persona que hable sobre el tema del suicidio, están llamados a resaltar historias de resiliencia y recuperación. Este cambio en la narrativa puede ayudar a los individuos a ver que hay alternativas al sufrimiento y que no están solos en sus luchas. Niederkrotenthaler también propone pautas claras para los medios acerca de cómo reportar sobre el suicidio de una manera que no contribuya a la glorificación ni a la imitación. Ver Cómo hablar responsablemente del Suicidio . Es fundamental que tanto familiares como profesionales de la salud mental adopten enfoques basados en la evidencia para prevenir el suicidio. Algunos pasos prácticos incluyen: Educación y formación : Capacitar a profesionales de la salud mental, a periodistas y a la población en general sobre cómo abordar el tema del suicidio de manera responsable puede hacer una diferencia significativa. Fomentar el diálogo : Promover espacios donde se pueda hablar abierta y honestamente sobre el suicidio y los problemas de salud mental sin miedo al estigma. (Ver Grupos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio ) Proporcionar recursos accesibles : Asegurarse de que la información sobre servicios de apoyo y líneas de emergencia sean fácilmente accesibles para aquellos que la necesiten. (Ver Ayuda por Crisis Emocional o Emergencia ) Celebrar historias de supervivencia : Compartir relatos de individuos que han superado pensamientos suicidas, destacando sus luchas y mecanismos de afrontamiento, puede inspirar a otros y mostrar que hay esperanza. (Ver Testimonios en nuestro Blog de Prevención del Suicidio ) Al fomentar un enfoque equilibrado que destaque tanto la gravedad del problema como las posibilidades de recuperación, se abre una puerta hacia un futuro donde la prevención del suicidio sea abordada con empatía, comprensión y responsabilidad. Para más información sobre cómo apoyar a quienes están en crisis, pueden consultar la página de Hablemos de Suicidio ONG .

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