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  • Sentimientos propios del duelo por suicidio: Vergüenza

    Es muy frecuente que los sobrevivientes a la muerte de un ser querido a causa de suicidio no hablemos del hecho u ocultemos de algún modo la verdadera causa de la muerte. En parte esto puede deberse a que no queremos perturbar a otros con una historia tan terrible, pero, en la mayoría de los casos, es por temor a recibir acusaciones, a la mirada del otro, es decir, vergüenza. Si bien el suicidio es uno de las principales causas de muerte, el ocultamiento hace que no se hable del tema por lo que muchos creen erróneamente que la muerte por suicidio es muy poco frecuente. Cuando estas personas pierden a un ser querido a causa de suicidio sienten que lo que les pasó no solo es terrible sino muy extraño e inexplicable. Además, los sobrevivientes solemos culparnos nosotros mismos de lo sucedido, de ahí a pensar que otros nos acusarán hay solo un paso. Muchas veces preferimos evitar explicaciones difíciles o momentos ingratos, es más fácil ocultar la causa de muerte. No nos damos cuenta de que con nuestra acción fortalecemos el tabú que pesa sobre el suicidio y hacemos que para otros también sea más difícil hablar. Realimentamos así un círculo vicioso que se instala socialmente como un pacto de silencio. No hablo porque los demás tomarán lo sucedido como algo extraño y los demás lo tomarán como algo extraño porque en realidad son muy pocos los que hablan. Además de este efecto comunitario, el silencio también nos afecta a nosotros. En realidad vernos forzados por la presión social a mantener silencio nos priva de la mejor herramienta que podríamos tener para procesar nuestras angustias que es la posibilidad de hablar y de ser escuchados. Por otra parte, es cierto que no en todos los ámbitos hablar genera alivio. Muchos no saben escuchar, o bien evitan el tema o hacen comentarios inoportunos, y con frecuencia hirientes. Por eso debemos buscar los espacios adecuados para hablar, pero no privarnos de hacerlo. Ayudaría mucho si al hablar pudiéramos tener en claro que, haya pasado lo que haya pasado, nunca podemos ser culpables de un suicidio, nadie puede hacerse responsable de la vida de otro; y que no hay una forma única de transitar un duelo por lo que todos nuestros sentimientos son válidos. No deberíamos avergonzarnos  por la muerte de nuestro ser querido a causa de suicidio. Por el contrario, hace falta mucho coraje para transitar un duelo así, por lo que nuestra condición de supervivientes debería llenarnos de orgullo. Ver también: Brindar Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio Grupos de Sobrevivientes a la muerte de un ser querido a causa de Suicidio Homenaje a Nuestros Seres Queridos fallecidos a causa de Suicidio

  • Sentimientos propios del duelo por suicidio: Duda

    ¿Por qué lo hizo? Esa pregunta nos tortura a casi todos los supervivientes a la muerte de un ser querido a causa de suicidio. No es solo una curiosidad, lo vivimos como si de ello dependiera nuestra propia vida. Como si entender las razones del acto suicida pudiera librarnos del dolor. Algunos hasta nos apegamos a alguna respuesta para poder completar el relato que nos contamos a nosotros mismos y así continuar con nuestras vidas. Aunque en el fondo sabemos que todas las respuestas que pudiéramos encontrar a esta pregunta son infundadas e incompletas. El suicidio es un fenómeno multicausal. La prueba está en que para cada “causa” que pretendemos ensayar aparecen muchísimos ejemplos de personas que habiendo pasado por lo mismo no murieron a causa de suicidio o ni siquiera llegaron a tener pensamientos suicidas. Entonces: ¿Por qué lo hizo? La pregunta no tiene respuesta porque quién podría responder ya no está, y además, aunque pudiéramos de algún modo hablar con él o ella, tampoco obtendríamos una respuesta fiable. Los sobrevivientes a intentos de suicidio son prueba de ello, muestran un estado de confusión en el que ninguna respuesta es certera. Cuando una persona llega a atentar contra su vida, en muchos casos puede explicar la última situación que le generó un dolor o angustia insoportable, la gota que rebalsó el vaso, pero difícilmente pueda dar un testimonio objetivo que explique cómo llegó a esa situación de vulnerabilidad. Por eso la pregunta ¿Por qué lo hizo? es mucho más compleja de lo que parece a simple vista. Lo sensato sería aceptar que hay preguntas que no tienen respuesta, pero muchos sobrevivientes necesitamos esa respuesta para seguir con nuestras vidas. Por eso cuento la respuesta que yo mismo encontré por si a algún otro sobreviviente a la muerte de un ser querido a causa de suicidio le sirve: Todos enfrentamos en la vida innumerables pérdidas que nos duelen, fracasos que nos frustran, abandonos que nos angustian y otros problemas. Todas estas vicisitudes normales de la vida se van acumulando y generan un estado de malestar o sufrimiento de fondo que en algún momento de nuestras vidas podría parecer insoportable. Por suerte, en la vida también vamos cosechando vínculos afectivos, enseñanzas, perspectivas desde donde mirar el pasado y proyectos para encarar el futuro. A todo esto le llamamos recursos y nos sirven para hacer frente a las vicisitudes de la vida. El suicidio puede ocurrir cuando las vicisitudes superan por mucho a los recursos con los que contamos para hacerles frente. El suicida es una persona que en el juego de la vida no supo o no pudo encontrar estos recursos por lo que en un momento se vio superado por sus vicisitudes, sintió que su dolor era insoportable y vio a la muerte como única salida. Esta es la explicación que yo encontré, solo puedo decir que a mi me sirvió, pero no pretendo que le sirva a todos. Lo cierto es que muchos necesitamos encontrar una explicación que nos sirva al menos a cada uno para dejar de sufrir el tormento de la duda. Y sería deseable que esa explicación no incluya culpables, para no caer en el resentimiento, que acepte que todos hicimos en su momento lo que sentimos que era lo mejor. Especialmente que no nos incluya a nosotros mismos como culpables para no caer en el peor de los resentimientos que es la culpa. Ver también: Brindar Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio Grupos de Sobrevivientes a la muerte de un ser querido a causa de Suicidio Homenaje a Nuestros Seres Queridos fallecidos a causa de Suicidio

  • Sentimientos propios del duelo por suicidio: Negación

    La negación es una etapa normal en cualquier duelo. Cuando una persona a quien queremos mucho fallece por cualquier causa, especialmente cuando el deceso es repentino, nos cuesta adaptarnos a la idea de que ya no está. Despertamos imaginándola en su habitación, pensamos que es él o ella cuando escuchamos ruidos en la cocina y esperamos irracionalmente que en cualquier momento entre por la puerta. Esta fantasía de que quien murió sigue estando entre nosotros puede llegar a durar mucho tiempo y, como dijimos, se da en forma independiente de la causa que haya ocasionado la muerte. Sin embargo, cuando una persona cercana y querida fallece a causa de suicidio suele aparecer una segunda negación: ¿Realmente se suicidó? Nos cuesta aceptar que la persona a quien queremos y admiramos haya tomado esa decisión. Las adaptaciones del relato necesarias para sostener la negación pueden ser muy simples cuando los hechos mismos dan lugar a dudas. A veces basta con cambiar un verbo para eludir la intencionalidad: por ejemplo decir “se cayó” en lugar de “se tiró”. Otras veces se requieren cambios mayores. Por ejemplo: si sufría una enfermedad, atribuir la muerte a esa enfermedad. O decir que nuestro ser querido murió de un paro cardíaco sin mencionar los hechos previos que lo provocaron. En muchos casos estos relatos son creados para los otros ,la vergüenza es otro sentimiento frecuente del que hablaremos luego, pero, cuando la negación se impone, terminamos creyéndolos. El relato alternativo se convierte en una estrategia para sostener la negación del suicidio. La negación de la propia muerte suele ir perdiendo fuerza bajo la evidencia incontrastable de que nuestro ser querido ya no está. En cambio, la negación del suicidio como causa de muerte puede incluso fortalecerse al pasar los meses y los años. El relato alternativo que armamos podría ir cobrando fuerza hasta tomar el valor de “verdad”. Puede suceder que al hablar de la muerte de un ser querido a causa de suicidio con familiares o amigos en común cuenten los hechos de una forma diferente, en algunos casos sin mencionar al suicidio como causa de muerte. La muerte de un ser querido a causa de suicidio suele ser un evento tan traumático que activa todo tipo de mecanismos de defensa. Por ese motivo debemos ser condescendientes con las interpretaciones alternativas de los hechos. Estos relatos podrían ser la única manera que pudo encontrar el doliente para procesar lo sucedido. Ver también: Brindar Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio Grupos de Sobrevivientes a la muerte de un ser querido a causa de Suicidio Homenaje a Nuestros Seres Queridos fallecidos a causa de Suicidio

  • Mayores tasas de suicidio en el país más feliz de latino-américa

    Uruguay cambió mucho en las últimas décadas, su economía se modernizó y los jóvenes encuentran trabajos mejor remunerados en las ciudades. Pero no todas son buenas noticias. A pesar de todo ese progreso, que sin duda mejoró la calidad de vida de su población hasta convertirlo en el país de latino-américa con mayor índice de felicidad, las tasas de suicidio se dispararon duplicando las de sus vecinos. En una nota de infobae se analiza este fenómeno relacionándolo con la migración de jóvenes de las áreas rurales a las ciudades dejando solos a sus mayores. Ver nota en Infobae: https://www.infobae.com/economist/2023/11/26/por-que-hay-tantos-suicidios-en-uruguay/ Sin embargo, la paradoja de países felices con tasas de suicidio altas ya se estudió en otros países, y hasta se le dio un nombre: "dark contrast" o contraste oscuro, haciendo referencia a que cuando una población progresa en términos económicos o de calidad de vida, por lo general, este progreso no es uniforme. Algunos se benefician mucho con los frutos del crecimiento económico mientras que otros quedan estancados o incluso se ven perjudicados por no adaptarse a los cambios con suficiente rapidez. Las redes sociales, que son un fenómeno relativamente nuevo, no hacen más que enfatizar este contraste. Los nuevos ricos, e incluso quienes aspiran a serlo, se encargan de mostrar vacaciones, fiestas, moda, cenas y todo lo que pueden comprar desde su nuevo estatus.  Los menos favorecidos no suelen ver las diferencias entre estas imágenes y su propia realidad como una injusticia del sistema sino como un fracaso personal, se sienten frustrados por su propia incapacidad para subirse al tren del éxito, se sienten avergonzados y se aíslan socialmente. El aislamiento y la frustración, sumados a otros factores de riesgo de la conducta suicida, son campo propicio para que los pensamientos suicidas aparezcan. Hasta aquí es solo una descripción de lo que sucede en países que progresan rápidamente, y también, aunque en menor medida, en todos los países. La pregunta es: ¿qué hacemos con esto? Frenar, o incluso cuestionar el progreso social y en la calidad de vida de algunos para que otros no se sientan frustrados no parece posible y ni siquiera justo. Pero debemos saber que las situaciones de contraste económico y social aumentan el riesgo de cometer suicidio de los más desfavorecidos, y especialmente de aquellos que ya se encuentran en una situación de vulnerabilidad por otros motivos. Lo ideal sería que el progreso económico de la comunidad se vea acompañado de un mayor progreso en las habilidades sociales, especialmente en empatía, y en dispositivos comunitarios de escucha y contención. Esa es la misión de Hablemos de Suicidio ONG: Promover espacios de escucha, contención y acompañamiento donde las personas afectadas por pensamientos suicidas puedan contar lo que les pasa y descubrir que no están solas. Descubrimos además que para acercarnos al otro no siempre es necesario compartir momentos felices, también, y especialmente, desde lo que nos aflige podemos construir vínculos muy sólidos. Una sociedad diferente donde las personas puedan disfrutar de la calidad de vida que se puede comprar desde el progreso económico sin renunciar a la calidad de vida que nos aporta en forma gratuita la cercanía emocional de un otro, es posible. Ver también Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Prevención Comunitaria del Suicidio Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio

  • 25 de Abril - Día de lucha contra el Maltrato Infantil

    Como voluntario en la asistencia telefónica de personas con pensamientos suicidas pude conocer muchas historias, la que voy a contar no es una más. En la guardia nunca sabemos con qué nos vamos a encontrar cuando suena el teléfono, pero la tarea no es tan difícil como podría parecer porque fuimos entrenados y tenemos protocolos que comprenden casi todas las situaciones. Solo algunas veces se nos queman los papeles, y ésta fue una. La mujer que llamó sólo dijo “un chico le quiere hablar” y sin esperar respuesta le pasó el teléfono a un niño. Le pregunté por qué lloraba, ya que estaba llorando y me contó que se escapó de su casa. Tenía miedo de que la policía lo vuelva a llevar con su madre y su padrastro, contó escenas de violencia entre ellos y también hacia él , también contó que ambos consumían alcohol, que vivía con miedo pensando la forma de escaparse, y que también pensó en el suicidio. El protocolo del que les hablé indica que en caso de que la vida o la integridad física de alguien estuviera en riesgo debemos intentar conseguir información para llamar a los servicios de emergencia, éste era claramente el caso. Un niño que se escapó de su casa y se encontraba solo en lo que parecía ser una estación de micros al que una desconocida le prestó un teléfono y marcó el número de una línea de asistencia a suicidas. Era evidente que el menor estaba en riesgo, pero pensé , dónde está el mayor peligro, en la estación de micros o en la casa a dónde seguramente lo llevarían los servicios de emergencia. No sabía qué hacer, el protocolo me pedía que intentara convencer al consultante para que acepte la ayuda externa pero internamente sentía que el tipo de ayuda que le darían los servicios de emergencia no sería buena para él. Decidí hacer tiempo practicando lo que más practiqué en mi curso de entrenamiento: escuchar. De a poco el chico se fue tranquilizando y la situación estuvo más clara. Tenía un abuelo en el interior del país con el que tenía una buena relación. La mujer desconocida no sólo le había prestado su teléfono sino que también le había comprado un pasaje para el pueblo en donde vivía su abuelo. Ella volvió a tomar el teléfono para agradecerme y cortar la llamada. Me contó que se asustó al escuchar que el chico hablaba de suicidio y por eso llamó al servicio de asistencia solo para que lo tranquilizaran, pero que el micro ya había entrado en la plataforma por lo que tenía que cortar. En el servicio de asistencia donde ayudaba como voluntario en esa época casi nunca conocemos los finales de las historias, pero esta también fue una excepción en ese sentido. Un hombre mayor llamó a uno de mis compañeros para agradecer las palabras que tranquilizaron a su nieto esa noche. Yo no recuerdo que le dije, pero creo que no fueron mis palabras las que lo calmaron sino el simple hecho de sentirse escuchado. El abuelo también contó que el niño había llegado a su casa, que ya había hablado con los padres y que ellos también aceptaron que se quedara con él hasta que pudieran solucionar sus problemas. Una historia con final feliz, sin duda, pero con un sabor amargo, porque uno no puede dejar de pensar en los miles de niños que sufren maltratos en sus casas por situaciones que ellos no pueden controlar y no tienen o no pueden llegar a ese abuelo que los proteja. ¿Cuántos de ellos nunca encuentran la ayuda que necesitan y caen en el alcohol, las drogas, las autolesiones o el suicidio? No sé cuál es la solución, solo soy un asistente telefónico de personas en crisis. Pero creo que como sociedad estamos en deuda con todos estos chicos y chicas que sufren maltrato infantil. Ver también: Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Grupos de Ayuda Mutua orientados a Sobrevivientes de Abuso Sexual o Maltrato en la Infancia o Adolescencia Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG

  • Cuando alguien piensa en el suicidio, ¿ya no hay nada más que hacer?

    Muchas veces leo esta expresión en redes sociales, sin los signos de interrogación. Más allá de que respeto todas las opiniones y el derecho a expresarlas, leer está en particular me genera mucha preocupación. Sé que así, con la repetición de un argumento, aún cuando éste fuera disparatado, es cómo se generan los mitos y las creencias populares en muchos casos falsas. Pero no es solo la cuestión de si la sentencia que se repite es o no verdadera (ésta en particular es falsa) sino que, además, muchas de estas frases son peligrosas (esta lo es, y mucho). Tal vez las personas deberían abstenerse de hablar sobre temas que desconocen, pero así somos, nos gusta opinar. Por eso debemos redoblar el esfuerzo desde la prevención del suicidio para contrarrestar estos argumentos falsos y peligrosos. ¿Por qué decimos que es falso? Hay muchísimas personas, entre quienes me cuento, que, habiendo padecido pensamientos suicidas ya no los tenemos, mejoramos nuestras vidas y llevamos existencias productivas y razonablemente felices. Algo se hizo, algo hicimos los afectados y algo hicieron al menos algunas de nuestras personas cercanas para promover estos cambios, por lo que no es cierto que "no hay nada más que hacer". Por qué decimos que es peligroso. La frase “No hay nada más que hacer” es muy desalentadora. Imaginemos que una persona que lucha con sus propios pensamientos suicidas, escucha y se cree esta frase. Lo que menos necesita una persona con pensamientos suicidas son frases desalentadoras. Pero imaginemos también a las personas cercanas al afectado escuchando y creyendo esta frase. Desde qué lugar podrían ayudar si “no hay nada más que hacer”. La realidad es que el suicidio se puede prevenir. Esto no significa que podamos evitar todos los suicidios. Siempre el suicidio es una decisión de otro, ese es nuestro límite y debemos aceptarlo. Pero, aún sin garantías, siempre podemos intentarlo, y nuestros esfuerzos llevarán a resultados positivos en la gran mayoría de los casos. La otra cuestión es: ¿Qué se puede hacer? Las personas comunes pueden hacer muchísimo para prevenir el suicidio de sus seres queridos o personas cercanas, incluso de desconocidos, desde la escucha, la contención y el acompañamiento. Son pautas muy simples pero vale la pena conocerlas y ponerlas en práctica. Por eso recomendamos la lectura de las páginas de nuestro sitio ubicadas bajo el menú de escucha y bajo el menú de prevención. Ver también: Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio Prevención Comunitaria del Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio

  • Contención familiar para superar pensamientos suicidas

    Un día de marzo del 2023 me desperté después de haber dormido tan sólo unas 3 horas, como me pasaba todas las noches desde hacía meses. Ese día tenía una carrera, ya que dos meses antes había entrado al mundo del running. Fui, corrí, sonreí para las fotos, pero en mi cabeza solo tenía un pensamiento: suicidarme, matarme para acabar con el dolor. Tenía una amiga con la que hablaba siempre. Ese día, sabiendo como estaba yo (era la única persona que sabía por lo que estaba pasando) decidió no aparecer desde el mediodía hasta entrada la noche. Estaba mal y no tenía con quien compartirlo, ya tenía las cartas de despedida hechas. Apareció esa amiga y le dije que no podía seguir viviendo. Su respuesta fue que ella no podía continuar con la amistad porque le estaban haciendo mal mis ideas suicidas. Esa fue la gota que rebalsó el vaso para mi. Agarré las cartas que tenía preparadas, las acomodé en la mesada de mi cocina y preparé mi plan. Estaba dispuesta a todo. Entonces golpearon a mi puerta, era mi mamá que venía a contarme algo (tengo mi casa arriba de la casa de mis padres, vivo sola pero a la vez acompañada por ellos). Guardé todo rápido y la atendí. Hablamos de cualquier cosa y me fui a su casa con ella. Ahora entiendo que mi mamá me dio la vida cuando nací y me la devolvió cuando me iba a suicidar. Tenía 36 años, no se porqué entré en ese pozo depresivo, todavía lo estoy tratando con mi psicóloga y mi psiquiatra. Después de esa visita de mi mamá no lo hice por ella. Al otro día se lo conté a mi psicóloga. Ella habló directamente con mi mamá, y mi mamá con el resto de mi familia. Con el apoyo de todos ellos, más la ayuda profesional, pude ir saliendo. Sigo diagnosticada con depresión ansiosa, sigo medicada, pero con estabilidad. Yo le estoy enormemente agradecida a mi familia, a mis amistades, a mi psicóloga y a mi psiquiatra. Sin ese paquete nada hubiera sido posible. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas

  • Prevención del Suicidio: ¿Salvar vidas o evitar muertes?

    Lejos quedó la discusión sobre si la prevención comunitaria del suicidio es o no realmente efectiva. Está ampliamente documentado que en donde las asociaciones civiles o las personas se ocupan de realizar tareas de asistencia y difusión en favor de la prevención del suicidio la cantidad de suicidios disminuye. La pregunta del título se refiere a otra cuestión que hace al objetivo mismo de la prevención comunitaria del suicidio. Expliquemos primero el significado que le damos aquí a cada expresión ya que literalmente podrían parecer equivalentes. Evitar muertes es, por ejemplo, lo que hace un cirujano en el quirófano cuando logra desviar el curso de una patología que sin intervención hubiera resultado fatal; también lo que logra un bombero cuando rescata un cuerpo inconsciente pero aún con vida de un edificio en llamas. Podríamos citar muchos más ejemplos, pero lo central es que en todos ellos lo que se preserva es la biología. El objetivo es que el cuerpo siga vivo. Los que conocimos la depresión severa y el pensamiento suicida sabemos que el cuerpo puede estar biológicamente vivo y, aún así, sentir que no estamos realmente viviendo. Desde el voluntariado en prevención del suicidio sabemos, además, que muchas personas pasan sus vidas hundiéndose en el sinsentido y los pensamientos negativos. Muchos hemos desperdiciado años de nuestras propias vidas en esas condiciones. Los que conocemos ese lugar sentimos que allí uno no está realmente vivo. Salvar una vida sería sacarla de esa condición, conectarla con el mundo, los deseos y los proyectos. Pero los que conocemos el fondo de ese pozo sabemos también que nadie más que nosotros mismos tiene el poder de sacarnos de allí, y que solos no podemos. Desde este punto de vista, el objetivo de la prevención comunitaria del suicidio no sería evitar muertes, aunque estadísticamente las evita. Tampoco es salvar vidas porque, como dijimos, no tenemos ese poder. El objetivo de la prevención del suicidio debería ser acompañar, brindar contención y comprensión, estar con el otro, para que más personas puedan salir del pozo de sus pensamientos suicidas y sentirse realmente vivas. Ver también: Prevención Comunitaria del Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG

  • El poder del “Nosotros” frente al pensamiento suicida

    Si bien cada persona con pensamientos suicidas es única y diferente, como también lo son sus historias, sus situaciones y sus sentimientos al respecto, después de haber escuchado cientos de testimonios podríamos decir que siempre, o casi siempre, hay al menos dos elementos comunes: el sufrimiento y la soledad. O, mejor dicho, la soledad frente al sufrimiento, ya que el sufrimiento por sí solo es propio de la vida humana y, de hecho, hay personas que han padecido cuotas muy altas de sufrimiento sin pensar nunca en el suicidio. Es necesario explicar mejor a qué nos referimos con soledad frente al sufrimiento. No hablamos de estar solo o sola, hablamos de un sentimiento de soledad que pueden transitar también personas que viven en familia, incluso en el seno de familias muy presentes y contenedoras. La cuestión, y esto lo sabemos muy bien quienes lo hemos pasado, es que hay sentimientos que son difíciles de compartir. Sentimos que los demás no podrán comprender lo que nos está pasando y el dolor que nos produce; hasta llegamos a pensar que no les importa. Si estos sentimientos y pensamientos son reales o no, pasa a ser irrelevante. Poco a poco nos vamos aislando y terminamos en completa soledad frente a un sufrimiento que nos sobrepasa. Llegando a este punto, es poco lo que la familia o los amigos pueden hacer, y con mucha frecuencia ni siquiera se enteran. Nos sentimos solos en nuestra soledad: fingiendo que estamos bien, a veces mostrándonos alegres o divertidos. Nuestra soledad interior nos pesa y nos avergüenza. Lo que necesita una persona con pensamientos suicidas que se está enfrentando en soledad a su sufrimiento es un “nosotros” en el que refugiarse. Un espacio dónde su sufrimiento sea comprendido, dónde no sea juzgado, dónde sea aceptado como un par, dónde nadie le diga “no pienses esas cosas” dónde encontrarse con personas que lo entienden porque atravesaron situaciones similares. Ese es el objetivo de los Grupos de Ayuda Mutua para Personas Afectadas por el Drama del Suicidio que organiza Hablemos de Suicidio ONG. La familia, los amigos y los profesionales de la salud mental tendrán su rol en la recuperación, de eso no hay duda, pero primero es necesario que el afectado se reconecte con la vida y con el mundo. Para eso es necesario que se encienda una chispa en su interior, una rendija de luz, una pequeña esperanza que despierte esas ganas de vivir adormecidas. Y, muchas veces, ese milagro ocurre cuando una mano amiga nos palmea la espalda y nos dice: "Te entiendo, yo estuve ahí" Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas

  • Hay preguntas que salvan vidas

    El suicidio sigue siendo un tema tabú. Uno de esos temas del que nos dicen: “de eso no se habla”. Además existe una creencia generalizada según la cual “hablar del suicidio es peligroso porque puede inducir al acto”. Quienes sostienen esta idea pueden respaldarse en estudios científicos que midieron la incidencia negativa de la prensa amarillista al tratar el tema del suicidio (efecto Werther). Debemos admitir que en parte tienen razón: Hablar irresponsablemente del suicidio podría ser contraproducente. Sin embargo, hoy tenemos suficiente evidencia, y así lo reconocen todas las organizaciones para la prevención del suicidio, de que hablar del suicidio responsablemente no sólo no induce al acto sino que ayuda a prevenirlo (efecto Papageno). En base a toda esta evidencia. la Asociación Colombiana de Psiquiatría y el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia lanzaron una original campaña de prevención del suicidio bajo el lema: “Prevenir es preguntar” Ver detalles en Infobae. La campaña consiste en hacer, y proponer a las personas que hagan a sus contactos cercanos, una pregunta que aún nos resulta incómoda: ¿Pensaste en suicidarte? Para formular esa pregunta hace falta recorrer un camino previo que comienza con mostrar interés por lo que al otro le pasa y por lo que siente, además de generar un vínculo de confianza mutua para que el otro no se ponga a la defensiva. Sin embargo, todo ese camino vale la pena. Si todos nos preocupáramos por el otro, al menos por nuestros seres queridos o contactos más cercanos, si nos animáramos a hablar sobre estos temas, entre todos estaríamos construyendo una red de contención mutua que actuaría como un verdadero antídoto contra el pensamiento suicida. Como dice la original campaña colombiana para la prevención del suicidio: Hay preguntas que salvan vidas, y vos podés hacerlas. ¿Cómo te sentís? ¿Te está pasando algo? Te noto raro/a, ¿querés contarme? ¿Te sentís mal? ¿Pensaste en suicidarte? Tomar por costumbre hacer estas y otras preguntas de este tipo, no solo ayudará a que nosotros y nuestros seres queridos estemos más seguros frente al riesgo de suicidio, también mejorará nuestros vínculos. Ver también: Prevención Comunitaria del Suicidio Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio

  • Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 8

    Justificación: Otro motivo muy frecuente por el que muchas personas y familias ocultan el suicidio de un ser querido es la vergüenza. Como el suicidio es un tema tabú del que no se suele hablar, la desinformación es muy profunda. Muchos creen que se trata de un fenómeno que rara vez ocurre y suponen que solo podría pasar en familias muy disfuncionales o en personas con serios problemas mentales. Por eso, cuando nos toca a nosotros la muerte de un ser querido a causa de suicidio, quedamos desorientados, nos preguntamos por qué nos pasó justo a nosotros, por qué ocurrió en nuestra casa. Ni siquiera imaginamos que es una de las causas de muerte más frecuentes y que le puede pasar a cualquiera. Todos nuestros prejuicios se nos vuelven en contra. Imaginamos a nuestros vecinos comentando, “qué clase de locos viven en esa casa?” O bien: “seguro que no lo supieron cuidar”. En momentos de dolor preferimos ahorrarnos esas acusaciones, para lo cual decidimos ocultar las verdaderas causas de la muerte. Consecuencia: El ocultamiento no solo impide a familiares y amigos canalizar su dolor de la forma más natural que es hablar de lo que nos pasa, sino que, además, refuerza el tabú que pesa sobre el tema del suicidio bloqueando la posibilidad de que otras personas, que podrían estar transitando situaciones difíciles en sus vidas, puedan pedir ayuda hablando de sus fantasías de muerte o pensamientos suicidas. Ambos efectos solo aumentan el riesgo de suicidio para familiares y allegados supervivientes a la muerte de un ser querido a causa de suicidio. Realidad: Si bien es cierto que, a pesar de todo el trabajo de difusión y concientización que realizaron las asociaciones civiles para la prevención del suicidio y los grupos de supervivientes, el tabú sobre el tema del suicidio aún persiste, por lo que algunas personas, por ignorancia o falta de empatía, podrían responsabilizar o culpar a los supervivientes por el suicidio de su ser querido. De a poco esta realidad está cambiando. Cada vez son más las personas que comprenden la situación de los supervivientes y están dispuestas a brindar escucha, contención y acompañamiento sin juzgar a los familiares o allegados. Aún así, si creemos que en nuestro entorno cercano podrían no entendernos o incluso lastimarnos con sus comentarios, hablar de lo que nos pasa y lo que sentimos al respecto sigue siendo necesario. Por eso, en estos casos, recomendamos acudir a un terapeuta, un religioso u otra persona que pueda escucharnos sin prejuicios; o bien participar de un grupo de duelo o grupo de ayuda mutua para personas afectadas por el drama del suicidio. Ver también: Brindar Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio Homenaje a Nuestros Seres Queridos fallecidos a causa de Suicidio Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 1 Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 2 Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 3 Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 4 Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 5 Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 6 Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 7

  • Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 7

    Justificación: Uno de los sentimientos más frecuentes propios del duelo por el suicidio de un ser querido es el miedo a que la tragedia se repita en la familia. Lamentablemente, este miedo no es completamente infundado. Es sabido, y las estadísticas así lo registran, que los familiares cercanos de las personas que mueren a causa de suicidio tienen mayor riesgo de incurrir en conductas suicidas. Ya sea porque conozcamos esta realidad o porque intuitivamente sepamos que la conducta suicida puede ser imitada, tendemos a ocultar las causas del fallecimiento. En muchos casos este ocultamiento se convierte en un verdadero secreto familiar, no se menciona la causa de la muerte, o directamente ya no se habla del difunto. Consecuencias: Si bien es cierto que el riesgo de suicidio es mayor entre los supervivientes al suicidio de un ser querido, no hablar sobre el tema no es la mejor manera para reducirlo, sino todo lo contrario. El silencio impide a los dolientes elaborar su duelo en el seno familiar. Además los priva de la posibilidad de recibir la escucha, contención y acompañamiento que podrían estar necesitando y refuerza la idea de que el suicidio o los pensamientos suicidas son cuestiones de las que deberíamos avergonzarnos, impidiendo también la posibilidad de buscar ayuda fuera de la familia. Como vemos, no hablar del suicidio no solo no nos protege sino que más bien aumenta el riesgo. Realidad: Los familiares y amigos de las personas fallecidas a causa de suicidio necesitan hablar sobre lo sucedido para elaborar su duelo. Si además, el dolor despierta en ellos fantasías de muerte o pensamientos suicidas, un contexto empático donde pudieran hablar de lo que les está pasando siendo realmente escuchados y sin temor a ser juzgados es la mejor manera de manejar la situación a nivel comunitario, además del tratamiento psicológico que siempre es recomendado cuando existen estas fantasías o pensamientos. Hablar del suicidio y del pensamiento suicida con naturalidad, como parte de la realidad humana, sirve además para abrir canales de comunicación en la familia y fuera de ella. Esto llevaría a que cualquier miembro que estuviera atravesando una etapa difícil de su vida y sufriera por pensamientos suicidas o fantasías de muerte, se sienta autorizado a buscar ayuda sin avergonzarse por ello. Ver también: Brindar Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio Homenaje a Nuestros Seres Queridos fallecidos a causa de Suicidio Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 1 Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 2 Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 3 Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 4 Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 5 Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 6

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