Suicidio ONG
Un lugar de encuentro para personas afectadas por el drama del Suicidio
Buscar en el sitio
Se encontraron 167 resultados sin ingresar un término de búsqueda
- Hablemos de Suicidio: Nuestro Balance de 2022 y Nuestros Proyectos para 2023
Para muchos, el final del año calendario es época propicia para hacer un balance de lo ocurrido durante el año que termina y proyectar los objetivos para el año que está por comenzar. Como asociación joven y en crecimiento dedicada a una cuestión tan importante como la prevención del suicidio, para nosotros, es casi una obligación hacerlo. Más aún siendo este nuestro primer año de actividad, en el cual, sin embargo, ocurrieron muchas cosas positivas. Pareciera que fue hace mucho tiempo, pero ocurrió en mayo de este año. Solo siete meses atrás nos reunimos tres voluntarios formados en la escucha activa en otras asociaciones para la prevención del suicidio y comenzamos a ensayar esta forma diferente, y novedosa para nosotros, de dar y recibir ayuda desde grupos de ayuda mutua. En siete meses establecimos las bases de nuestro acuerdo de participación, creamos nuestro sitio web, nuestro blog y nuestras redes sociales, recibimos centenares de solicitudes para sumarse a nuestro grupo piloto de ayuda mutua como participantes o como voluntarios, formamos coordinadores que nos permitirán, muy pronto, abrir nuevos grupos de ayuda mutua para personas afectadas por el drama del suicidio, formalizamos legalmente nuestra asociación con un acta constitutiva y un estatuto que ya fueron aprobados por la Inspección General de Justicia, nos inscribimos en la Afip, incorporamos los primeros socios posteriores a la constitución de la asociación, fuimos reconocidos como asociación civil sin fines de lucro por Google Noprofit y Mercado Pago Solidario por lo que podremos acceder a los beneficios de estos programas, y, más importante aún, nuestro servicio a la comunidad comenzó a ser reconocido por otras asociaciones que lo recomiendan. Si miramos el estado actual de las cosas, aún somos una asociación civil muy pequeña: tenemos pocos socios, pocos voluntarios, poca visibilidad en la web y en otros medios, por lo que por el momento podemos administrar solo un grupo de ayuda mutua. Sin embargo, miramos con orgullo y agradecimiento el camino recorrido, porque en el 2022 logramos sentar las bases que nos permitirán crecer el año próximo. Lo que queda por delante es crecer en todas las maneras posibles. Necesitamos incorporar más voluntarios, formar más coordinadores, asociar a más personas que se comprometan con el proyecto, lograr más visibilidad en la web y en otros medios, abrir más grupos de ayuda mutua y, principalmente, continuar practicando la escucha activa para brindar un servicio libre y gratuito, de cada vez mejor calidad, a una mayor cantidad de personas afectadas por el drama del suicidio. Solo nos queda agradecer a todas las personas que nos acompañan en este proyecto, ya sea como socios activos, como aportantes voluntarios, como coordinadores voluntarios o como participantes. A todos ellos gracias por confiar en nosotros y en nuestras ganas de ayudar en esta causa tan noble que es la prevención del suicidio. Juntos podemos operar un cambio en la sociedad, para que este mundo en el que vivimos sea un poco más seguro, un poco más amable y un poco más solidario. Ese es nuestro deseo para el 2023 y para ello seguiremos trabajando. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Aportes Voluntarios para Hablemos de Suicidio
- Recuperar el Sentido de la Navidad para la Prevención del Suicidio
Llegando a esta época del año, las vidrieras de los comercios se visten con adornos navideños, los comerciales de radio y televisión promocionan regalos, los chicos se ilusionan con la llegada de Papá Noel y muchas personas comienzan a preocuparse por la tradicional reunión familiar de Noche Buena. Tanto el menú como los invitados son motivo de preocupación. A algunos les molesta verse obligados a reunirse con determinadas personas y otros se angustian por pasar en soledad una noche que según la tradición deberían pasar en familia. Para unos y otros la Navidad llega a ser más motivo para revivir viejos rencores familiares que una ocasión para reunir a la familia. De algún modo la Navidad se ha convertido para muchos en una extraña mezcla de feria comercial masiva y mandato social de reunión forzada con la familia que muchas veces ni siquiera se logra cumplir. Sin embargo, siempre es bueno recordar que no fue ese el sentido original de la Navidad. Especialmente porque recordarlo puede ayudarnos a transitar con menos preocupaciones y angustias estos días. La cristiandad celebra en la Navidad la llegada de un mensajero, un hombre de carne y hueso, para los cristianos el Hijo de Dios, cuya misión en este mundo era entregar un mensaje que cambiaría el curso de la Historia, o al menos el devenir de muchas historias personales. Un mensaje simple pero revolucionario para esa época también para la nuestra. Ese hombre que según nos cuentan nació por estas fechas hace más de 2000 años vino a decir: Ámense los unos a los otros Tan simple como eso. Luego se inventaron los motivos navideños, la costumbre de reunirse a compartir una cena, los regalos y, por supuesto, la utilización comercial de todo eso. Sin embargo, todas esas tradiciones no son el problema. El problema es que muchas veces olvidamos el mensaje que dio origen a las tradiciones y nos quedamos con un cascarón vacío de contenido. Hablemos de Suicidio es una Asociación Civil respetuosa de todas las creencias pero laica y abierta a todas las confesiones religiosas. Somos un grupo de personas afectadas por el drama del suicidio que se reúnen para brindarse mutuamente escucha, contención y acompañamiento. Desde nuestra propia experiencia en los grupos de ayuda mutua comprobamos la validez del mensaje evangélico. Descubrimos que cuando genuinamente nos interesamos y nos preocupamos por lo que al otro le pasa o lo que el otro siente; cuando nos permitimos compartir una parte de su dolor; cuando le mostramos nuestra aprobación, nuestro afecto y nuestra compañía; todo lo que damos nos vuelve y nuestras vidas mejoran. Por eso, nuestra propuesta para esta Navidad es que, además de cumplir con todos los mandatos y tradiciones que queramos cumplir, recordemos y pongamos en práctica el verdadero sentido de la Navidad. Si lo hacemos, podremos transitar estas fechas con menos angustias y preocupaciones. Además, estaremos haciendo de este mundo un mejor lugar donde vivir y, sin dudas, colaborando con la prevención del suicidio. Ver también: Grupos de ayuda mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al voluntariado en Hablemos de Suicidio La Escucha Activa en la Prevención del Suicidio
- Dejar atrás viejos hábitos para prevenir pensamientos suicidas
Soy Gisel, tengo 45 años. Crecí en un ambiente muy violento, psicológica y físicamente. Mis padres niegan la violencia, dicen que yo los provocaba. Tuve la carga, desde niña, de que yo era el problema, la mala. Ningún límite. Entonces mi adolescencia fue muy promiscua. Me relacioné, hasta los 40 años, con gente violenta. Tuve muchos problemas con las drogas y el alcohol. Busqué muchas veces ayuda pero no encontré nada. La idea del suicidio me acompañó desde niña. Recuerdo que tenía 10 años cuando buscaba productos tóxicos de limpieza para matarme. Pero el miedo de generarle gastos a mis padres a raíz de mi muerte me frenaba. Para mi papá yo era un estorbo, un motivo para su fracaso económico. Soñaba encontrar un compañero para ser mamá, pero siempre terminaba con gente violenta. Hace dos años mi sobrino de 15 años intentó suicidarse dos veces. La segunda vez su padre (mi hermano) le dijo que no sea tan escandaloso, que por unas pastillas no iba a llamar a la ambulancia... Para mi hermano el problema es su hijo, el hizo todo bien como padre, dice. Cuando hable con mi hermano del tema y le dije que yo también había pensado varias veces en suicidio el dijo que estaba enferma, que nuestros padres son lo mejor, que así se educa. Hace cinco años me alejé físicamente de mi familia. Después de otra recaída con el alcohol y la promiscuidad encontré un compañero que me respeta y acepta. Pero no sé cómo ayudar a mi sobrino, y también tengo miedo por mi otro hermano , creo está mandando señales, pidiendo ayuda. Mi recuperación fue lenta. Encontré un camino espiritual hace diez años y de a poquito fui estudiando y aprendiendo a soltar y aceptar. Pero lo que realmente me cambió la vida fue cuando conocí a mi compañero, el me acepto así, toda destruida, y me respeta. Tengo una familia sana, y lucho cada día con los viejos hábitos de hablar violentamente... pero día a día lo voy logrando gracias al budismo y la meditación. Ya no tengo pensamientos suicidas. Ver también: Factores de Riesgo del Suicidio Factores Protectores del Suicidio Grupos de Ayuda Mutua para personas con Pensamientos Suicidas
- Nuevos Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para Personas Afectadas por el Drama del Suicidio
Hablemos de Suicidio es un proyecto relativamente nuevo: El 24 de mayo de este año nos reunimos por primera vez algunos voluntarios con experiencia en asistencia a personas en crisis y formación en escucha activa adquirida en otras instituciones para comenzar a perfilar la idea de crear grupos de ayuda mutua para personas afectadas por el drama del suicidio. Desde entonces hicimos mucho: Tenemos presencia en Internet desde nuestra página web desde este blog, y también en las redes sociales; y ya somos una Asociación Civil legalmente constituida. Pero lo más importante es que fuimos ampliando nuestro pequeño grupo piloto inicial donde nos formamos como coordinadores para futuros grupos. En base a todo este trabajo podemos decir que ahora estamos en condiciones de multiplicar nuestra acción para brindar escucha, contención y acompañamiento gratuitos a cada vez más personas afectadas por el drama del suicidio. Si te sentís de cualquier modo afectado/a por el drama del suicidio: Ya sea por haber perdido a un ser querido a causa de suicidio, por haber tenido que asistir a un familiar, amigo o allegado con pensamientos suicidas, por haber sido testigo involuntario de un intento de suicidio, o por tener, o haber tenido en el pasado, pensamientos suicidas, no dudes en contactarnos. Nuestros grupos de ayuda mutua son gratuitos, confidenciales y a distancia vía zoom. Podés escribirnos a hablemosdesuicidio@gmail.com o completando el formulario en nuestra página de Grupos de Ayuda Mutua para Personas Afectadas por el drama del Suicidio. En nuestra corta experiencia como asociación, y también desde nuestro largo camino brindando asistencia a personas en crisis, descubrimos que hablar de lo que nos pasa y de lo que sentimos al respecto en un lugar donde se brinde escucha cálida, abierta y contenedora, como así también escuchar a otras personas con experiencias similares a las nuestras, siempre ayuda. Ver también: Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- El suicidio entró en mi casa
Mi nombre es Marcela. Hace cinco años, mi hijo Juan de 23 años intentó suicidarse. Se disparó en la frente e inmediatamente después en la sien derecha. Lo encontré inconsciente en el baño. Tuvo varias cirugías, prótesis, tratamientos, etc. Increíblemente se salvó. Pero esos proyectiles siguen en su cabeza. Fue un quiebre en la vida familiar. Nunca advertí nada que pudiese alertarme sobre esa sombra que estaba agazapada . Busqué ayuda en psicólogos, pero no encontré en ellos lo que yo necesitaba para comprender, aceptar y ayudar. El tiempo y mi búsqueda en lecturas hizo una buena labor. Pero ha sido un camino difícil de transitar Nuestra vida familiar antes de ese quiebre inesperado, shockeante...brutal, era la común de una familia cuyos integrantes trabajan, estudian, que se reúnen diariamente en el desayuno, almuerzo y cena. Y en el clásico asado de los domingos. Mi hijo en particular estudiaba en la facultad con un muy buen desempeño, realizando pasantías para su facultad, con muchos amigos, una novia y grupos de fútbol. Repasando una y otra vez por dónde asomaba un alerta, un indicio pequeño de lo que luego sucedería, no lo encontré ni lo encuentro. Solo sé que una chispa, que fue la ruptura sentimental de él con su novia, derivó en su decisión cargada de tanto dolor. Estoy convencida que en él no hubo irá, bronca o decepción. Se que hubo mucho, mucho dolor. Tanto que escribió una carta, a las apuradas, pues sabía que su padre y yo volveríamos muy pronto. Nos pedía perdón, a nosotros como familia, a sus amigos, y a todos. Acomodó su documento de identidad al lado del papel y su registro de conducir. Pienso en ese momento con tanta angustia, como si viera esa escena. Cuánto dolor puede caber en un ser humano para dispararse una vez, y luego otra… Siempre se habla de ese "sentido extra" que solemos tener las madres, que para mí proviene de un profundo conocimiento que tenemos de nuestros hijos. Y así fue. Mi esposo y yo volvíamos a casa, cómo dije antes. Vi la luz del baño encendida y me llamó la atención no escuchar música o a él cantando, cómo era su costumbre. Sabía que algo estaba mal. Golpeé la puerta y al no obtener respuesta, entré. Estaba allí, bajo la ducha, en el piso, helado, arrodillado. Cuento éstos detalles porque si alguien me los hubiera contado antes, me hubiera ayudado a reaccionar con inmediatez. Mi hijo estaba inconsciente en la ducha, mojado, sin respondernos y no entendíamos qué le pasaba. No había sangre, sólo un punto oscuro en la frente, como si fuera el rastro de una quemadura dejada por un cigarrillo. Llamé al 911 mientras mi esposo trataba de sacarlo de la ducha y arroparlo. Cuando llegó la ambulancia la médica comenzó a revisarlo, tomarle la presión, auscultarlo y hacernos las preguntas correspondientes: si era adicto, si tomaba medicamentos, etc. Hasta que, muchos minutos después, vio esa mancha oscura en la frente y nos dijo que eso era un balazo. Ahí, en ese momento empiezo un túnel envolvente donde yo sentía que todo eso que estaba ocurriendo no era, que no podía ser verdad. Todo era urgente, los minutos corrían cómo lo hacía la ambulancia en esa madrugada, mientras mi hijo, atrás se nos iba. Por un lado, yo acompañé a mi hijo al hospital, y mi esposo quedó con la policía en casa buscando detalles de un posible agresor y encontró la carta donde se despedía. Cuando me dijeron en el hospital que las pruebas de pólvora en sus manos dieron positivo, realmente no lo traduje a la palabra "suicidio", y no lo aceptaría hasta varios días después. Cómo dije, todo a mi alrededor era como un túnel o una burbuja, dónde escuchaba mis pensamientos: ¿qué es esto?, ¿qué pasa?, ¿qué pasó?... Mientras tanto firmaba los papeles de autorización para una neurocirugía de urgencia, rogando a Dios que no sea verdad, que no podía ser verdad. Los resultados de la cirugía fueron peores. Encontraron un segundo disparo. Y esa noticia no daba lugar a la esperanza. Sólo restaba mantenerlo con vida, lo que aguantara a sus jóvenes 23 años. Mi Fe chocaba con ese dictamen médico, no había forma de apuntalar un pronóstico positivo. Era construir una esperanza raquítica segundo a segundo. Y había que estar en pie, ahí, día tras día, rogando un imposible, una posibilidad de vida como sea a cualquier precio. Día tras día… Cada día era una jornada más que se ganaba, y siempre estaban las complicaciones. Había fiebre y eso significaba infección, posiblemente de esos dos proyectiles que permanecían y permanecerán por siempre en el cerebro de mi hijo. En total fueron 14 días de terapia intensiva. Días dónde la esperanza brillaba, y de los otros que nos dejaban en el medio de la nada. Avanzado el tiempo, los médicos nos advirtieron de las secuelas que eran esperables: falta de movimientos en el lado izquierdo del cuerpo, problemas en el habla, memoria, y tantos etcéteras, todos igualmente horribles. Un domingo, exactamente dos semanas después, bajaron la sedación y despertó. Antes de eso la psiquiatra (mi esposo y yo solicitamos asistencia del equipo de psiquiatría para que nos ayude) me preparó antes de entrar a verlo despierto. Me dijo que no debería llorar, ni hacer reproches, ni preguntar sobre su decisión. Debería responder las preguntas que él me haga, estar con buena predisposición, acercarle su música favorita si él lo pidiera. Y todo fue así. Días después le dieron el alta, con innumerables precauciones. La psiquiatra nos dijo que quien intenta suicidarse, cuando no lo consigue, tiene dos actitudes posibles: o de ira por no haberlo conseguido o de arrepentimiento. No supimos cual era la suya hasta unos días después cuando, espontáneamente, mi hijo me miró y me expresó su total arrepentimiento. Dijo que hubiese querido que jamás sucediera. Fue un alivio enorme. Era como si recién ahí hubiera amanecido y mi burbuja o túnel desaparecieran. Fueron cuatro años de sinsabores con tres cirugías más porque hubo que colocar una prótesis que protegería la cuarta parte de su cabeza dónde ya no estaba el hueso. Hubo una infección y otra cirugía para extraer la prótesis, y otra más para colocar otra prótesis. Más un tratamiento prolongado de dosis intravenosas de antibióticos y luego más antibióticos. De todas las secuelas posibles no quedó NINGUNA, absolutamente nada. Retomó sus estudios universitarios, trabaja y tiene una vida social muy activa. Estuvo bajo tratamiento psiquiátrico y con psicólogo más de un año. Fue un proceso muy lento para todos. Después del período más crítico de sus cuidados, asistí yo también a terapia psicológica durante un tiempo. En verdad me fortalecí, pero lo que necesitaba en ese momento era conectarme con gente que atravesará circunstancias similares a las mías. Hace cinco años de lo ocurrido. Mi vida nunca volvió a ser la misma del mismo modo. Cambió, obviamente, pero no para peor. Es otra. Los miedos fueron disminuyendo, no se fueron, pero cuando vienen veo su ropaje, los conozco y me veo frente a ellos con más fuerza. Yo era de las que asociaba la palabra “suicidio” a otros, ni siquiera lo pensaba y mucho menos que pudiera entrar a mi casa. Me costó aceptarlo. Ver también: Asistencia Primaria en caso de Emergencia por Riesgo de Suicidio Grupos de ayuda mutua para personas afectadas por el drama del suicidio
- Integración de acciones públicas y comunitarias para prevenir el suicidio
En el marco del Segundo Congreso de Salud Mental que se realizó en Colombia, la procuradora de la Nación, Margarita Cabello, mencionó un dato al menos llamativo: Un aumento del 23% en los intentos de suicidio registrados por el sistema de salud. Y decimos que este dato es llamativo porque los índices de suicidio en ambos sexos vienen bajando desde el año 2001 al menos hasta el año 2019. Este repentino aumento de los intentos registrados puede deberse a un aumento de casos como efecto colateral de la pandemia o simplemente a que se registra más debido a intervenciones más efectivas de los sistemas de salud. Sabemos que los casos de suicidio en todo el mundo están subestimados, en algunos caso por la imposibilidad de establecer claramente la intencionalidad del acto, pero en muchos otros por el ocultamiento que resulta del estigma social que pesa sobre el suicidio. Sin embargo, los intentos de suicidio están mucho más subestimados ya que en la mayoría de los casos ni siquiera llegan al sistema de salud. De esto también habló la procuradora: de las personas que sufren en forma silenciosa problemas emocionales, pensamientos suicidas e incluso intentos de suicidio; y de la necesidad de integrar acciones con la sociedad civil para poder detectar y atender estas situaciones. Es necesario incluir un enfoque integral para atender los trastornos de salud mental, pensando siempre en las víctimas que sufren de manera silenciosa a lo largo de su vida, por lo cual se debe trabajar conjuntamente con todos los sectores de la sociedad en acciones preventivas para lograr una verdadera mejora en la salud mental. Traemos a colación estos comentarios respecto al enfoque del gobierno colombiano sobre la problemática del suicidio porque las situaciones en toda Latinoamérica son parecidas: sistemas de salud mental precarios y un tabú social muy bien instalado que oculta los pensamientos suicidas e incluso los intentos de suicidio. Celebramos que las autoridades de Colombia al menos tomen conciencia del problema y, desde nuestro lugar, como organización de la sociedad civil, seguiremos trabajando para que el tema del suicidio deje de ser un tabú, que podamos hablar de todo lo que nos pasa, incluso de los pensamientos suicidas y que más personas tengan la oportunidad de acceder a los sistemas de salud mental. Estamos convencidos que solo así, desde la cooperación entre el Estado y la sociedad civil, podremos lograr una prevención del suicidio más efectiva. Fuentes Nota en Infobae Our World in Data Ver también: Ayuda por pensamientos suicidas o intentos de suicidio Formación comunitaria en prevención del suicidio
- La búsqueda de un propósito que le otorgue sentido a la vida
Greta Thunberg es una adolescente sueca de 19 años, pero también es la líder de un movimiento que agrupa a millones de jóvenes preocupados por la crisis climática. En 2011, cuando Greta tenía solo 8 años, escuchó por primera vez hablar sobre el problema del cambio climático y ya entonces se indignó porque no se hiciera más para detenerlo. Luego de eso se deprimió, y según sus propias palabras dejó de encontrarle sentido a la vida: Estaba deprimida por el estado del mundo en general, que me parecía simplemente sin sentido. Greta fue diagnosticada con síndrome de asperger, un trastorno del espectro autista hoy denominado autismo de grado 1. Las personas con trastornos del espectro autista suelen tener problemas para socializar por lo que es frecuente que caigan en depresión, no le encuentren sentido a sus vidas y sufran pensamientos suicidas. Para ellas, como para todas las demás personas, es importante encontrar un propósito que las anime a seguir adelante. Estamos todos dando vueltas en esta rueda de hámster, tratando de ganar dinero, de acumular "me gusta" en las redes sociales, lo que sea. Y, por supuesto, eso no te hace feliz. En algún momento Greta se dio cuenta de que aún con su corta edad podía impulsar cambios sociales y luchar por una mejor y más pronta solución a la crisis climática. Comenzó a militar por esa causa y a los 15 años ya era una referente reconocida y seguida por millones de personas preocupadas por el futuro de nuestro planeta. Hoy, con 19 años, Greta se da cuenta de que su militancia, junto a la de sus millones de seguidores, seguramente está influyendo en decisiones al más alto nivel, pero además le sirvió a ella misma y a muchos más para colmar de sentido sus propias vidas. Yo y muchos otros encontramos un propósito en esta lucha por la justicia climática, porque siento que estoy haciendo algo que tiene significado. Por supuesto que no a todos nos apasionan los mismos temas, tampoco necesitamos millones de seguidores ni cambiar el destino del planeta. Pero, lo que la historia de Greta nos ilustra es que sí necesitamos un propósito que le dé sentido a nuestras vidas. Para algunos será su familia, su trabajo, el arte o viajar. No importa qué. Pero si es importante tener un motivo para levantarse por la mañana. Todos lo necesitamos. Fuentes: https://www.bbc.co.uk/mundo/noticias-internacional-63334136 https://es.wikipedia.org/wiki/Greta_Thunberg Ver también: Testimonios de superación en relación al pensamiento suicida Contanos tu propia historia
- Venciendo el miedo al suicidio
Tengo 48 años de edad. Siempre le tuve terror al suicidio, Con sólo escribir o pronunciar la palabra sufría ataques de ansiedad. Cuando tenia cinco años una amiguita me contó que mi padre murió por suicidio. Mi madre nunca me lo había querido decir. Eso fue muy chocante para mi, siempre sentí abandono por parte de mi padre al tomar esa decisión. Mi madre me contó luego como había sucedido, que él tenía 28 años cuando se suicidó y que era alcohólico. Yo solo tenía 3 años cuando ocurrió. Crecí pensando por qué nos abandonó a mi madre y a mí tomando esa decisión que marcaría mi vida para siempre. Cuando tenía 20 años tuve que asistir al funeral de un primo que también se suicidó a los 11 años de edad. Fue allí que mi terror al suicidio creció más. Llegando a mis 28 años (edad en que mi padre acabó con su vida) mi miedo de transitar esa edad significativa fue tan grande que comencé a tener pánico, crisis de ansiedad generalizada y algunos síntomas depresivos. Mis creencias o pensamientos irreales me aterraban. Pensaba que yo iba por ese mismo camino. Comencé a temer que me pasara a mí lo mismo. En mi mente surgían miles de pensamientos: a esta edad se mató mi papá, mi primo también se mató, esto es hereditario, capaz que yo termino igual, etc. Empezaron mis primeras crisis de ansiedad y ataques de pánico. Es allí donde busco ayuda psicológica y psiquiátrica. Me recetaron un ansiolítico, un antidepresivo y terapia cognitiva conductual, que hice al pie de la letra. Con ayuda psicológica y psiquiátrica, y hoy practicando Mindfullnes, he podido comprender mis pensamientos y aprendí a no temer a esa palabra tan cruel. Hoy soy docente de escuela primaria con 16 años de antigüedad en la labor. Estoy divorciada hace 20 años. Uno de los detonantes de mi ansiedad también fue el divorcio. Tengo 48 años y dos hijos hermosos de 30 y 23 años. También tengo tres hermosos nietos. Vivo sola en mi casa porque mis hijos ya tienen familia. Tengo una bella perra (raza callejera) y un gato siamés. Dispongo de suficiente tiempo para meditar. La técnica consiste en observar los pensamientos y la cadena de otros que se producen cuando pensamos, observarlos como nubes en el cielo, o pompas de jabón. Observarlos, no enjuiciarlos porque es allí donde el pensamiento se transforma en emoción; y si eso ocurre solo sentirlo, dejarlo pasar por nuestro cuerpo. Obvio que requiere mucha práctica y disciplina. También cuando me siento triste escribo todo lo que siento, esa es otra técnica de sanación. Creo que se puede estudiar y entrenar nuestra mente, reconstruyendo nuevos circuitos neuronales que amen la vida y aprender a sentir placer, alegría, optimismo, etc. Debemos adquirir herramientas que protejan nuestra integridad, y nos permitan disfrutar de la vida y, sobre todo, crear espacios de diálogo como este que permitan expresar lo que sentimos. Bendiciones y gracias. Ver también: Contanos tu testimonio en relación al suicidio Testimonio de superación en relación al suicidio
- 4 de octubre - Día Nacional del Voluntariado
Cada 4 de abril se conmemora el Día Nacional del Voluntariado para agradecer a todas las personas dedican una parte de su tiempo voluntariamente y sin recibir remuneración alguna a mejorar la vida de otras personas. Desde Hablemos de Suicidio ONG nos sumamos a este agradecimiento ya que sin el trabajo desinteresado de todas esas personas que colaboran en instituciones públicas, privadas o en asociaciones civiles, muchos de los servicios que hacen más fácil nuestro diario vivir no existirían. Sin embargo, como asociación civil dedicada a promover la ayuda mutua entre personas afectadas por el drama del suicidio queremos destacar otro aspecto importante del voluntariado del que no se habla o no se habla lo suficiente: la satisfacción de ayudar. Muchas personas que aún no transitaron la experiencia del voluntariado se podrían preguntar: ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué esas otras personas que también están inmersas en los problemas cotidianos que tenemos todos o que tal vez lidien con problemas aún más graves que el promedio, y que en casi todos los casos tienen que trabajar largas horas en sus actividades rentadas para ganarse la vida, invierten una parte importante del tiempo que podrían dedicar al descanso, al esparcimiento o a sus propias familias en una tarea por la que no reciben nada a cambio? Lo que no se entiende cuando aún no se ha experimentado el voluntariado es que, aún cuando no se reciba dinero y en muchos casos sea necesario hacer aportes para sostener a las asociaciones civiles desde las que se brinda la ayuda, no es verdad que no se reciba nada a cambio. Muchos voluntarios sentimos que recibimos mucho más de lo que damos. Recibimos el afecto, la gratitud y el reconocimiento de las personas a las que ayudamos, pero, fundamentalmente, recibimos esa satisfacción profunda y duradera que solo ayudar desinteresadamente a otros puede darnos. También recibimos sentimientos de comunión con quienes reciben la ayuda y de pertenencia al grupo que la ofrece que colman de sentido nuestras vidas. Después de años trabajando voluntariamente en instituciones de ayuda dedicadas a la prevención del suicidio descubrimos que ayudar nos ayuda, por eso no podemos dejar de recomendar esta actividad. Para qué más personas se sumen al voluntariado cada uno en la institución o en la tarea en la que se sienta cómodo. Pero también, en base a esta experiencia, decidimos impulsar una forma de voluntariado que no es nueva pero que aún no se ha empleado suficientemente en prevención del suicidio: la ayuda mutua. En las instituciones de ayuda mutua todos los que participan son de algún modo voluntarios. Muchos se acercan buscando ayuda para sus propios problemas, pero desde la dinámica grupal descubren que también pueden ayudar a otros. Otros hacen el camino inverso: se acercan con ganas de ayudar, pero pronto descubren que desde el grupo también reciben ayuda. En todo caso, todos participamos del circuito de la ayuda que siempre es un camino de ida y vuelta. Ayudar y ser ayudado son dos caras de la misma moneda. Así lo entendemos en Hablemos de Suicidio ONG. Por ese motivo no podemos dejar de agradecer a los voluntarios que movilizan aún más toda la ayuda que fluye naturalmente en nuestra comunidad. Ver también: Sumate al Voluntariado en Hablemos de Suicidio ONG Grupos de ayuda mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio
- Dolors Lopez: Transformando el dolor en vida
Quienes sufrimos en carne propia la muerte a causa de suicidio de un ser querido, sabemos que, además del dolor y la culpa, uno de los sentimientos más perturbadores durante el duelo es la duda. Queremos saber por qué lo hizo, cómo es posible que lo inimaginable sucediera, cómo pudo abandonarnos. Tarde o temprano tenemos que aceptar que algunas preguntas no tienen respuesta, que todo suicidio es un misterio y que la única persona que tal vez podría darnos algunos indicios, simplemente ya no está. En algún momento tenemos que continuar con nuestras vidas llevando en la mochila una ausencia que pesa más aún por una decisión que nosotros no tomamos. Dolors Lopéz, una reconocida dirigente catalana, recorrió este camino después de la muerte a causa de suicidio de su hija. Sin embargo, en algún momento, decidió transformar su dolor y sus dudas en servicio. “Dejé de buscar esas respuestas y me puse a investigar”, nos explica. Y en sus investigaciones, además de formarse ella misma para la prevención del suicidio, descubrió que no existe en España un programa de formación para los profesionales que intervienen en emergencias con riesgo de suicidio o en asistencia a personas en crisis con pensamientos suicidas. Como Dolors es una mujer de acción, diseño un curso para educadores en prevención del suicidio dirigido a profesionales, y ella misma dicta un curso rápido de intervención en emergencias con riesgo suicida dirigido especialmente a bomberos y policías. Ver informe en el diario El país de Madrid https://elpais.com/espana/comunidad-valenciana/2022-02-22/olvidaos-de-razonar-con-un-suicida-en-una-cornisa.html En el curso de Intervención en Emergencias con riesgo suicida habla con palabras claras y directas explicando lo que hay que hacer, lo que hay que decir y también lo que no hay que hacer ni decir para establecer un vínculo de confianza mutua con el suicida y preservar su vida: No intentar razonar ni dar falsas garantías de que todo va a mejorar, no hacer movimientos precipitados ni actuar sin aviso o acuerdo previo, escuchar y acompañar en el dolor pero sin caer en la desesperanza. Incluso invita a los participantes a desafiar sus propios sentimientos cuando intervienen en una situación con riesgo de suicidio después de un crimen. “El objetivo es salvar vidas”, explica. Todo este servicio, tan necesario para la comunidad, no va a devolverle a Dolors la vida de su hija, pero seguramente le otorga un mayor sentido a su propia vida, e incluso, re significa la muerte de su hija al permitirle compartir todo lo que aprendió con tanto dolor. Dolors es un ejemplo de superación desde el dolor por la muerte de un ser querido a causa de suicidio, y esto no significa que su dolor pueda superarse. Quienes transitamos ese camino sabemos que eso no es posible, pero transformar el dolor en servicio, más aún, en un servicio que salva vidas, es sin dudas la mejor manera de procesarlo. Ver también: Formación comunitaria en Prevención del Suicidio Contanos tu historia de superación en relación al suicidio
- Soledad y pensamiento suicida
Actualmente me desempeño como acompañante terapéutico especializado en salud mental. Desde niño tuve que hacerme cargo de mi madre que no había superado su duelo por la muerte de mi padre cuando yo tenía dos años de edad. Así fue que me crie sin que nada me, falte materialmente hablando, pero… era tan solo un niño solitario y triste que se debía a su madre. Sumado a eso, una actitud desaprensiva de la familia de mi padre que aún lo es hasta el presente. Con el correr de los años mi madre sufre su tercer ACV que la deja postrada y yo, como siempre, debía estar a su lado. Eso desembocó en dos patologías, un coma diabético y posteriormente en dos infartos. Antes considere muchas veces al suicidio como algo "salvador". Eso es lo que se denomina "ideación suicida", uno se siente solo e incomprendido y al mismo tiempo, justamente, sin nadie con quien compartir por no haber generado amistades ya que siempre, de algún modo, digamos que cultive mi soledad. Luego de un par de años de crisis profundas me puso de pie la psicoterapia. Después me puse a estudiar la conducta humana, no para ejercer nada sino para conocerme a mí mismo. Pero la etapa o etapas que mencioné ya fueron superadas y resurgí. Hoy me digo: Qué diferente hubiera sido todo si hubiera sido escuchado, y si me hubiera hecho escuchar hace mucho tiempo. Abrazos a todas/os. Ver también: Testimonios de superación desde el pensamiento suicida Contanos tu testimonio en relación al suicidio La escucha activa en la prevención del suicidio
- Día Mundial para la Prevención del Suicidio 2022
En el año 2003, la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) con el aval de la Organización Mundial de la Salud (OMS) instauró el 10 de Septiembre como Día Mundial para la Prevención de Suicidio. Desde entonces, las organizaciones para la prevención del suicidio alrededor del mundo suelen adherir a esta conmemoración con campañas de difusión para concientizar sobre la magnitud del problema del suicidio e impulsar acciones comunitarias para su prevención. En este año, Hablemos de Suicidio ONG suma su voz con los mismos objetivos pero con una propuesta diferente: Promover la creación de espacios comunitarios donde los afectados por el drama del suicido puedan hablar de lo que les pasa y lo que sienten al respecto sin temor a ser juzgados y con la certeza de que encontrarán escucha, contención y acompañamiento. Si te interesa conocer más sobre nuestro proyecto podés visitar nuestro sitio web o informarte sobre nuestros Grupos de Ayuda Mutua. Esperamos que cada vez seamos más las personas que se sumen desde sus acciones cotidianas y en los roles que les toque ejercer dentro de la comunidad. Si así fuera, no solo podríamos reducir las muertes por suicidio, sino que todos habitaríamos un mundo mejor. Hablemos de Suicidio ONG











