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¿Aumentaron los casos de suicidio durante la pandemia?


Mucho se habló sobre la incidencia de la pandemia de COVID 19, y las interminables cuarentenas que se establecieron en muchos países para mitigar su propagación, sobre la salud mental de la población y otros factores de riesgo para la conducta suicida, tales como el aislamiento, el desempleo o la pobreza. Se pronosticaban picos en los índices de suicidios y hasta en muchos medios se los anunciaba como hechos consumados tomando como base datos parciales o incompletos. Se decía que junto a la pandemia de coronavirus ocurriría una pandemia de suicidios. Y no eran solo periodistas mal informados o demasiado entusiasmados por lograr un titular llamativo los que hacían estos anuncios. Escuchamos a profesionales e incluso científicos esgrimiendo pronósticos similares. Y sin embargo no ocurrió.


Aunque las estadísticas sobre suicidio suelen ser lentas en muchos países del mundo, los primeros estudios muestran que las tasas de suicidio durante los primeros meses de la pandemia no solo no crecieron sino que en algunos casos bajaron. Citamos aquí un estudio publicado por Intramed.


Sin embargo, este dato, para muchos desconcertante, plantea nuevos interrogantes: Los factores de riesgo de la conducta suicida antes mencionados efectivamente aumentaron. Más personas sufrieron aislamiento, pérdida del poder adquisitivo, desempleo e incluso angustia por la muerte de seres queridos a causa de la pandemia. También se registraron aumentos en la cantidad y gravedad de varios trastornos mentales como la depresión y la ansiedad. ¿Qué pasó entonces? La epidemiología nos dice que si los factores de riesgo del suicidio aumentan, también deberían aumentar los casos de suicidio. A no ser que el aumento de los factores de riesgo se vea compensado por un aumento en los factores protectores de la conducta suicida. Algo de esto da a entender el citado estudio.


Mucho se habló de los efectos negativos de la pandemia, pero también hubo efectos positivos que sería bueno preservar en la medida de que esto fuera posible. Una situación inédita para la humanidad, ampliamente difundida por la prensa, que se presentaba como una amenaza para la vida de todas las personas, un enemigo invisible del que todos sabíamos y con el que solo se podía luchar desde el esfuerzo comunitario. Sin duda esta circunstancia generó mucho miedo en las personas, pero también generó una cohesión social sin precedentes. Tal vez por primera vez, toda la humanidad se mostró unida por una causa común. En algunos casos la pandemia sacó lo peor de nosotros, pero en muchos más mostró lo mejor. Nuestros valores o lo que consideramos importante se acomodó y se situó al cuidado de la vida en la cima de nuestras prioridades.


La pandemia pasará, no hay dudas. Con el tiempo asumiremos nuestras pérdidas y seguiremos adelante, porque así es la vida. Pero qué bueno sería que algo de esa confraternidad universal pudiera rescatarse para tiempos más normales. Deberíamos trabajar en ello, porque el suicidio sigue siendo un enemigo más peligroso que el Covid19. Si tomamos un periodo más largo, por ejemplo 10 años, las muertes por suicidio superan ampliamente a las de Covid19. Además, la pandemia de suicidios está lejos de terminar.


El análisis de lo ocurrido durante la pandemia demuestra una vez más que el suicidio es un problema social, que un importante factor de riesgo del suicidio es la pérdida del sentido de pertenencia a la comunidad y que la promoción de causas comunes que incluyan a las personas afectadas por pensamientos suicidas es un antídoto eficaz. Por eso, desde Hablemos de Suicidio, una ONG nacida en post-pandemia, confiamos en que los grupos de ayuda mutua son un camino propicio para preservar los valores de la fraternidad y la defensa de la vida.

 

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1 comentario


Ddd
Ddd
04 feb 2023

¿Hay estudios recientes que tengan en cuenta el tiempo al final del encierro y la "post-pandemia"?

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