Cómo aplicar la escucha activa con adolescentes para prevenir el suicidio
- Hablemos de Suicidio ONG
- hace 5 días
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A todos nos preocupa el suicidio adolescente, pero siempre es poco lo que hacemos para prevenirlo, algunas personas ni siquiera saben que todos podemos hacer algo para prevenir el suicidio. El recurso más poderoso y al alcance de todos para lograrlo es la escucha activa. Si aprendemos a escuchar más y mejor a las personas en riesgo, y especialmente a los adolescentes, podremos prevenir muchos suicidios.
La escucha activa es una forma de comunicación en la que te enfocás completamente en la otra persona, no solo oyendo lo que dice, sino también atendiendo a sus emociones y al significado detrás de sus palabras; y además intervenís para generar un ambiente empático y hospitalario donde el otro se sienta cómodo al expresar lo que le pasa.
Como dijimos, la escucha activa va más allá de simplemente escuchar. Se trata de un proceso de conexión que invita a seguir hablando, valida los sentimientos de la otra persona y valora sus fortalezas. En el contexto de la prevención del suicidio adolescente, esto es crucial porque:
Crea un espacio seguro: El adolescente se siente cómodo y no juzgado, lo que lo anima a abrirse al diálogo.
Permite entender sus sentimientos: No te quedas solo con lo superficial, sino que puedes percibir la desesperanza, la soledad o el dolor que podría estar sintiendo.
Construye confianza: Demostrar que te preocupas y que estás ahí para él, puede fortalecer el vínculo y así permitirte ayudarlo a buscar ayuda profesional.
Para aplicar la escucha activa con adolescentes es importante:
Antes de la escucha:
Es difícil que un adolescente acceda a contarnos lo que le pasa o lo que siente si no existe un vínculo de confianza previo. Construir ese vínculo suele demandar ciertos cuidados que es importante observar:
Siempre tratar a los adolescentes con respeto. Muchos adultos aún creen que un trato respetuoso puede menoscabar su autoridad frente a los adolescentes, sin embargo ocurre todo lo contrario, los adolescentes tienden a revelarse frente a las injusticias y a respetar a quienes los tratan con respeto. Respetar a los adolescente implica, entre otras cosas, valorar sus gustos y sus decisiones.
Mostrar interés por lo que a ellos les interesa. No hace falta fingir que compartimos los mismos intereses, los adultos no somos pares de los adolescentes, pero si es importante mostrar interés por sus intereses. Mantener un canal de diálogo abierto aún para cuestiones cotidianas o incluso superfluas, suele ser de mucha utilidad cuando aparecen problemas realmente graves.
Durante la escucha:
Preparate para escuchar: Buscá un momento y lugar tranquilos, libres de distracciones como el teléfono o la televisión. Tu lenguaje corporal debe ser abierto: sentate de frente, mantené el contacto visual y evitá cruzar los brazos.
Mostrá interés genuino: Hacé preguntas abiertas (que no se puedan responder con un simple "sí" o "no"). Por ejemplo, en lugar de preguntar "¿Estás bien?", podrías decir: "Últimamente te noto un poco distante. ¿Qué está pasando?". Las preguntas más útiles suelen sonar como invitaciones a seguir hablando.
Reflejá y validá sus sentimientos: A medida que el adolescente hable, repetí con tus propias palabras lo que has entendido que está diciendo. Esto le demuestra que estás prestando atención. Por ejemplo, si dice "Nadie me entiende", podés responder con "Si nadie te entiende, te sentirás muy solo". No lo contradigas ni lo juzgues; simplemente validá lo que siente.
No ofrezcas soluciones inmediatas: Es natural querer "arreglar" las cosas, pero este no es el momento. El objetivo principal es escuchar y entender. La empatía es más importante que los consejos. Frases como "Deberías..." o "Lo que yo haría..." pueden hacer que el adolescente se sienta presionado o que sus sentimientos no son válidos.
Reconocé las señales y no dudes en preguntar sobre pensamientos suicidas: Si durante la conversación el adolescente menciona pensamientos suicidas, o si tenés la sospecha de que podría estar en riesgo, es fundamental que indagues más. Podes decir: "Me preocupa mucho lo que me contás. ¿Estuviste pensando en hacerte daño?". Recordá que preguntar directamente sobre el suicidio no es "dar ideas"; al contrario, demuestra que te importa lo suficiente como para abordar el tema y abre una posibilidad para pedir ayuda.
No hagas promesas que no puedas cumplir: Podemos y debemos mantener la confidencialidad sobre casi todas las cuestiones que se traten en la charla con el adolescente. Pero si el adolescente confiesa pensamientos suicidas o muestra señales de que los tiene, es nuestra obligación moral y legal involucrar a otras personas que puedan ayudarlo con otros recursos como sus padres, sus docentes o los profesionales que lo tratan. Para no traicionar la confianza que el adolescente depositó en nosotros es bueno aclarar que vamos a mantener la confidencialidad sobre lo hablado pero por su seguridad estamos obligados a dar aviso de las señales que pudimos observar.
Después de la escucha
Haber podido hablar sobre lo que le pasa y lo que siente al respecto suele ser un alivio para los adolescentes, sin embargo, los pensamientos suicidas suelen ser persistentes por lo que es necesario un mayor acompañamiento.
Ofrece ayuda profesional: Mencioná que buscar ayuda de un terapeuta es una señal de fortaleza, no de debilidad.
Establecé un plan de acompañamiento: Cuando en la charla aparezcan pensamientos suicidas es necesario involucrar a otras personas para que el adolescente se sienta acompañado al menos hasta su recuperación
Mantén la comunicación abierta: Hacele saber que puede seguir contando con vos.
La escucha activa es una habilidad que se perfecciona con la práctica. Al ser un oyente atento, paciente y sin prejuicios, podés marcar una diferencia fundamental en la vida de un adolescente que está sufriendo.
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