top of page

La responsabilidad propia en la recuperación de pensamientos suicidas

pensamientos suicidas

El camino hacia la recuperación desde el pensamiento suicida puede resultar abrumador. Es una batalla que suele ser larga, difícil y muchas veces frustrante. Cuando sentimos que no hay progresos, y la angustia, el desgano, la ansiedad o esa sensación de que nada tiene sentido se apodera de nosotros, es frecuente que culpemos a la terapia, a la medicación o incluso a familiares y amigos por no estar haciendo lo suficiente. Sacar las culpas afuera puede resultar tranquilizador, pero definitivamente no ayuda. Desde ya que el terapeuta, la medicación e incluso el entorno se puede cambiar, pero esos cambios serán inútiles si primero no asumimos la responsabilidad sobre nuestra propia recuperación.


Es fundamental contar con el apoyo de profesionales idóneos y seres queridos, pero nuestro papel, en última instancia, es el de ser el motor de nuestra recuperación. Asumir la responsabilidad de nuestra recuperación no significa culparnos por lo que estamos sintiendo, o por nuestros insuficientes progresos, sino empoderarnos para ser participes activos en nuestro propio proceso de sanación.


La recuperación es un trabajo de equipo, y vos sos el líder. Los terapeutas, médicos y amigos son tus asesores y tu equipo de apoyo. Ellos te darán las herramientas, la orientación y el aliento, pero vos sos quien tiene que usarlas. Vos sos el piloto y, en definitiva, quien gana o pierde esta carrera.


Aquí te dejamos algunas recomendaciones sobre lo que podés hacer para asumir la responsabilidad de tu propia recuperación:


Asistí a las citas y sé honesto: Es crucial que no faltes a las sesiones de terapia, citas médicas o reuniones de grupo de ayuda mutua. La honestidad es tu mayor activo aquí. Hablá abiertamente sobre tus pensamientos, tus miedos y los desafíos que enfrentás. No ocultes información por vergüenza o por miedo a lo que puedan pensar los demás. Los profesionales de la salud mental y tus compañeros de grupo están allí para ayudarte sin juzgarte, y la información que compartas les permite acompañarte del mejor modo posible.


Practica las habilidades que aprendes: La terapia no es solo una hora a la semana. Las estrategias de afrontamiento que aprendés son tareas para practicar en tu vida diaria. Cuanto más las uses, más fuertes se volverán y más eficaces serán para ayudarte a gestionar los momentos difíciles.


Cuidá tu cuerpo: La conexión entre la mente y el cuerpo es innegable. La recuperación mental se ve reforzada por el cuidado físico. Esto no significa que tengas que correr una maratón o comer perfectamente sano. Se trata de pequeñas decisiones consistentes: un paseo de 15 minutos al aire libre, elegir una comida nutritiva, intentar dormir a una hora razonable o simplemente tomar un vaso de agua. Cada pequeño acto de autocuidado envía un mensaje a tu cerebro de que mereces ser cuidado.


Establecé límites y pedí ayuda: Asumir la responsabilidad también significa reconocer tus límites y saber cuándo necesitás apoyo adicional. La recuperación no es un proceso lineal, las recaídas son comunes y esperables. Una recaída no significa volver a cero, lo que ya aprendiste te servirá cuando te recuperes, pero para superar una recaída es importante saber reconocerla y pedir ayuda a tiempo.


Hablá cuando lo necesites: Es fácil aislarse cuando estás luchando, pero el aislamiento es un caldo de cultivo para la desesperación y los malos pensamientos. Mantené una red de apoyo: amigos, familiares o el grupo de ayuda mutua. No tienes que esperar a un momento de crisis para contactar a alguien. Envía un mensaje de texto, haz una llamada o simplemente di: "Hoy no me siento bien". Permitir que otros te apoyen es un acto de fuerza, no de debilidad.


Creá un plan de seguridad: Junto con tu terapeuta, creá un plan de seguridad detallado. Este plan no es solo una lista de números de emergencia; es un mapa personalizado que te guía a través de una crisis. Incluye tus factores desencadenantes, señales de advertencia, estrategias de afrontamiento, personas de contacto y números de líneas de ayuda. Saber que tienes un plan sólido te puede dar una sensación de control cuando todo lo demás parece fuera de control.


Confiá en el poder de la esperanza y la paciencia: El camino hacia la recuperación tiene subidas, bajadas y desvíos. Habrá días en los que te sentirás como si hubieras retrocedido, y eso está bien. La paciencia contigo mismo es una parte esencial de la responsabilidad en tu proceso de recuperación.


Responsabilidad no significa que tenés que sanar solo o de repente. Significa que te comprometés a seguir intentándolo, un día a la vez. Cada vez que tomas una pequeña decisión para cuidarte, estás reforzando tu compromiso con tu propia vida y tu futuro.

Ver también:





Comentarios


bottom of page