Suicidio ONG
Un lugar de encuentro para personas afectadas por el drama del Suicidio
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- Acompañamiento familiar para transitar un duelo por suicidio
Soy psicóloga jubilada. Mi hijo a los 38 años se quitó la vida el 27/9/23. Jamás lo imaginamos a pesar de haber sufrido problemas muy serios como consumo de sustancias, cáncer, un trasplante de médula y ser portador de HIV completamente negativizado. Se hallaba en tratamiento psiquiátrico dada la aparición de sintomatología psicótica debido al consumo que creíamos superado hace años. Lo mismo pensó su psiquiatra. Por esto pienso que su suicidio fue en verdad un “accidente" las ideas suicidas fueron producto del consumo -que ocultó- probablemte de cocaína adulterada, o no, como nos dijo su psiquiatra, que en cuadros esquizoides producen ese efecto. Sin embargo, no estaba psicótico. No pudimos captar su desesperación dado nuestro desconocimiento del consumo, que fue ocasional puesto que participó siempre de la vida familiar viviendo prácticamente siempre con nosotros. Y estimo que ni él mismo se dió cuenta de que esas ideas de muerte eran producto del consumo que había decidido dejar hacía dos meses según me aseguraron sus amigos. La muerte de un hijo nunca es “un recuerdo" . Siempre seguirá vivo en nuestro ser. Sentimos su presencia, su voz, su compañía. Tanto lo amaba y amaré eternamente. Con su partida el dolor es tan grande e indescriptible. Pero descubrí con él dónde está el "alma" en nuestro ser, en nuestro pecho, en nuestras entrañas. Es desgarrador. Gracias al apoyo de mis seres queridos, en especial de mis otros dos hijos, que aunque están a 500 km están siempre presentes, a mi esposo, a la buena psicoterapia que encontré luego de una búsqueda, porque no es fácil sentirse contenido y escuchado verdaderamente. La compañía de mi esposo, de amigas, del grupo de padres, hasta de algún vecino. Me abrí. Me era imposible hasta respirar o pensar sin poder compartir. Aún hoy, a un año de su partida, irrumpo en llanto, pero es sanador. Claro, hay que ponerle un tope, porque poco a poco uno acepta una realidad obvia pero tan dolorosa: que no volverá. Y sobre todo también que por un acto de voluntad uno se propone seguir adelante, vivir por lo que él no pudo para honrar su memoria. Difundir, por ejemplo, cómo el consumo mata… los prejuicios de una sociedad hipócrita en muchos aspectos y consumista. Luchar por un mundo mejor, por los seres amados que quedaron y por los que vendrán... Ver también: Brindar Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- Cumplimos 2 años y queremos compartirlo con toda la comunidad
Hablemos de Suicidio surge por iniciativa de un grupo de ex-voluntarios del Centro de Asistencia al Suicida de Buenos Aires. Como asistentes telefónicos de personas en crisis o con riesgo de suicidio habíamos aprendido las pautas básicas de la escucha activa y habíamos tenido la oportunidad de ejercitarlas en cientos de llamados que atendimos durante años en la línea de asistencia al suicida. Sabíamos de la importancia de nuestro trabajo brindando escucha y contención a los consultantes de la línea en momentos difíciles de sus vidas, sin embargo, también sentíamos, cada vez que terminaba un llamado, que no habíamos podido dar todo lo que el consultante necesitaba. El pensamiento suicida es persistente, sabemos que no se resuelve con una charla de unos pocos minutos. Las personas con pensamientos suicidas necesitan, además de ser escuchadas y emocionalmente contenidas, de un acompañamiento que se mantenga en el tiempo, al menos durante todo el tiempo que cada uno sienta que lo necesita. Otra institución que conocíamos por haber interactuado con ellos nos dio la respuesta: En Alcohólicos Anónimos, brindan a los participantes de sus grupos, además de la escucha y la contención emocional, el acompañamiento al que nos referimos antes. Surgió entonces la idea de fusionar ambas experiencias creando una Asociación Civil que además de mantener y profundizar los principios de la escucha activa que habíamos aprendido en el Centro de Asistencia al Suicida, sumara los principios de la ayuda mutua propios de Alcohólicos Anónimos. Quisimos hacerlo más amplio e invitamos no solo a personas con pensamientos suicidas sino también a familiares a cargo de ellos o a personas que transitan el duelo por la pérdida de un ser querido a causa de suicidio. Así creamos tres grupos de ayuda mutua para personas afectadas por el drama del suicidio . Y a poco de andar descubrimos que muchos de nuestros participantes habían sufrido abusos sexuales o maltratos severos en su infancia por lo que creamos un cuarto grupo para ellos reconociendo que los traumas de la infancia son importantes factores de riesgo de la conducta suicida. Sumamos también otras actividades a las que se puede acceder desde nuestro sitio web como el sistema de ayuda personal , las charlas abiertas a la comunidad , las charlas para grupos o instituciones , un foro y este blog sobre prevención del suicidio, etc. Así llegamos a los dos años, lo cual nos llena de orgullo ya que la mayoría de las iniciativas de este tipo no sobreviven a su primer año. Nosotros no solo permanecimos sino que durante todo este tiempo fuimos creciendo. Nuestra propuesta fue ampliamente aceptada por la comunidad. Hoy más de seis mil personas interactúan de algún modo con nosotros. Nuestra página de Facebook es la que más seguimientos mensuales recibe entre las asociaciones del mismo tipo y nuestro sitio web el que más vistas mensuales tiene. En el futuro seguiremos creciendo sin olvidar nuestros principios básicos que son la escucha activa y la ayuda mutua, y sin descuidar nuestra misión: llevar escucha, contención y acompañamiento a todo aquel que lo necesite. Para festejar nuestros primeros dos años, el miércoles 30/10/2024 a las 21 hs. nos reuniremos en una charla abierta sobre "El poder transformador del voluntariado" en la que además rendiremos homenaje a todas esas personas generosas que donan parte de su tiempo para ayudar a otros sin las cuales nada de esto sería posible. Ver también: Sumate al voluntariado en Hablemos de Suicidio Otras actividades de Hablemos de Suicidio
- La importancia de los rituales en la elaboración del duelo por suicidio
Fue el 10 de Abril del 2001 el día fatídico que cambió y marcó mi vida para siempre. Una parte de mi vida y de mi corazón murió y se fue con él. Era mi mejor amigo, mi compañero, mi cómplice, mi amor, mi refugio, mi familia. Lo perdí después de un período de intenso sufrimiento que lo consumió hasta matar sus ganas de seguir luchando. Desde que lo conocí ya estaba herido por su complicada historia y el brutal bullying que vivió durante su paso por la Escuela. Vivió un maltrato reiterado y varias experiencias denigrantes como aquella vez que sus agresores lo metieron en un bote de basura. No sabía defenderse de sus buleadores y repetía el ciclo de violencia: víctima y victimario. Era un chico lindo, carismático, sensible, con una dulzura jamás encontrada en otro ser humano, con heridas abiertas que lo enfermaron de depresión. Consumía marihuana y otras drogas para mitigar sus dolores del alma y cayó en una espiral autodestructiva. Lamentablemente no tuvo el tratamiento clínico interdisciplinario que requería, ni la contención necesaria, ni un espacio para hablar. La última vez que lo vi fue dos días antes de su suicidio, me buscó para verme y despedirse de mí, se iba de vacaciones a la playa con su papá. Lo ví demasiado abatido y quedó en llamarme al regresar de su viaje. Me quedé tan intranquila y esperaba ansiosamente el paso de los días para volver a verlo hasta que recibí la llamada de su mamá diciéndome: "Ya voló el pajarito, estamos en el velatorio”. Quedé conmocionada y aturdida después de la noticia de su muerte. Mi mundo se desmoronó en segundos y caí en un socavón de dolor por décadas. No sé de dónde agarré fuerzas y me fui manejando lo más rápido posible al velatorio pero no alcance a verlo a él, ni a su familia, ya no estaban. Fue tan duro no poder despedirme de él que mis piernas se desplomaron y me derrumbé al piso llorando desconsoladamente. Muchos años no me perdoné no llegar a tiempo al velatorio y muchas otras cosas más, no llegué a los ritos funerarios que posibilitan la asimilación de la pérdida de un duelo que en si ya es complicado como es el duelo por suicidio. Pasaron 21 años de su suicidio y de tomar terapia individual pero continuaba con la inquietud de que algo estaba pendiente de cerrar; y no me sentía en paz. Un día me armé de valor y contacté a su familia expresándole mi deseo de ir al mar donde esparcieron sus cenizas. La familia me ayudó y encontré “la pieza que me faltaba de este complejo y enigmático rompecabezas”. Emprendí el viaje para llegar a la playa San Miguel, en Ensenada, el mismo día de su aniversario 21 luctuoso (10 abril del 2022) acompañada por su mamá. Fue tan desgarrador llegar a la playa de San Miguel donde están sus cenizas que mi mente se disoció para poder soportar la experiencia, a pesar de que habían pasado 21 años de su muerte. Las lágrimas comenzaron a derramarse a raudales de mis ojos, me veía desolada y lo mas extraño de todo es que no sentía nada, ningún afecto, ni tristeza, ni dolor. Mi mente se disocio desconectándose de la situación límite que sobrepasaba mis recursos psicológicos para afrontarla generando una distancia de seguridad para reducir el impacto emocional y el dolor de ese momento. Hice mi ritual, le prendí incienso y una vela, le deje unas flores y le arrojé una carta al mar con las palabras que no le dije en vida. Tardé 21 años en realizar esta difícil hazaña, ha sido un camino muy difícil transitar el duelo por suicidio pero a pesar de lo removedor que fue enfrentar este momento tan desgarrador lo que vino después ha sido liberador y reparador. Mi alma por fin descansó y está en paz. Mi duelo por suicidio avanzó, subí varios escalones en mi recuperación y trascendí. Encontré a Hablemos de suicidio ONG y desde que comencé en el GAM cambió mi concepción sobre el suicidio, he derrumbado tabús, transformé mi vergüenza por orgullo de ser superviviente, de esconderle al mundo mi experiencia cercana con el suicidio, hoy la puedo hablar más sin miedo al juicio y al estigma social. Me animé a participar en el primer voluntariado de toda mi vida en “Hablemos de suicidio ONG”. Jamás pensé estar en el lugar que estoy hoy como preventora del suicidio, a pesar de desearlo desde hace años, no podía. No me queda la menor duda que he podido transformar y sublimar la tragedia en empatía y compasión por el sufrimiento humano desde que elegí estudiar Psicología y Psicoanálisis hace 23 años, pero ahora más que nunca es más fuerte mi compromiso con la causa de la prevención del suicidio. Gracias a mis hermanos argentinos de Hablemos de suicidio ONG por tanto aprendizaje, luz, amor ❤ y acompañamiento, ha sido profundamente sanador en mi proceso. Ver también: Brindar Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- Campaña Buenos Tratos en la Infancia y Adolescencia
Nota del editor Cynthia Vallejo no solo propone los buenos tratos en la infancia y adolescencia como una condición fundamental para reducir el sufrimiento emocional en todas las edades y sus consecuencias en problemas de salud mental que muchas veces llegan al pensamiento suicida o al suicidio, sino que además difunde esta causa generando contenido: Testimonios de los chicos para la campaña Buenos Tratos en la Infancia y Adolescencia de Cynthia Vallejo Adhesión de profesionales y organizaciones a la campaña Buenos Tratos en al Infancia y Adolescencia de Cynthia Vallejo Mensaje de Hablemos de Suicidio para la campaña Buenos Tratos en la Infancia y Adolescencia de Cynthia Vallejo Buenos Tratos en la Infancia y Adolescencia por Cynthia Vallejo Los invito a pensar sobre la importancia de los buenos tratos en la infancia y adolescencia, a tomar conciencia sobre las causas y las posibles consecuencias que afectan la salud mental de un niño, a reflexionar sobre la corresponsabilidad de los cuidados y lo esencial de cubrir todas sus necesidades. Los niños necesitan seguridad y amor desde el nacimiento, diría yo desde el vientre materno, una madre necesita un entorno seguro durante el embarazo para así poder brindar seguridad a su bebe. Está comprobado que existe una conexión entre el bebe y su madre durante la edad gestacional, luego se debe seguir generando ese entorno seguro y lleno de amor después del nacimiento. A menudo vemos niños que llegan al pre escolar muy angustiados, lloran mucho, piden por sus madres y quieren volver a casa. Tristemente la primaria no hace la diferencia, los niños no se sienten seguros, tienen miedo, y eso ocurre porque en casa no le proporcionaron seguridad, salen al mundo con miedo, inseguros y sin ganas de aprender, no les parece divertido, se estresan, se ponen ansiosos, se angustian y entonces las dificultades comienzan a presentarse en forma de diagnósticos y en muchos casos con medicalización. En la adolescencia la inseguridad se potencia, los malos tratos en el entorno familiar continúan reforzando la baja autoestima y el aislamiento progresivo, la desvalorización de sus emociones, la pormenorización de sus sentimientos y todo lo que necesiten transmitir se convierte en silencio y soledad. El impacto se ve reflejado en la falta de interés por aprender nuevas cosas, estudiar tampoco les resulta atractivo y sienten que todos sus esfuerzos no logran satisfacer las demandas impuestas por sus padres y lo que la sociedad espera de ellos. Podríamos seguir mencionando otras tantas dificultades, pero, enfoquémonos en las causas. Hay tres factores importantes a tener en cuenta en el desarrollo disfuncional de un individuo, la violencia intrafamiliar, la falta de disponibilidad y la precariedad social. Para que un niño llegue a ser resiliente en la adolescencia y en la vida adulta, en principio tenemos que tener en cuenta dos de ellas, la violencia y la indisponibilidad de sus cuidadores en la niñez. Si un niño vive violencia, directa o indirectamente lo afectara, y si sus padres o cuidadores no están disponibles, porque trabajan mucho o porque llegan cansados, sin ganas, de mal humor, con poca paciencia etc. el niño también se verá afectado. La respuesta ante la demanda es casi siempre mandar a que hagan cualquier actividad solos, con supervisión, pero solos, entonces nos encontramos con niños que crecen en soledad, no se siente escuchados, por ende no se sienten importantes, con baja auto estima, inseguros de todo, lloran con mucha frecuencia, el juego deja de ser divertido, nada los complace y entonces la paciencia y la tolerancia comienza a estar en falta por parte de los cuidadores, los malos tratos nublan la visión y no logramos darnos cuenta del impacto y sus consecuencias. Es fundamental tomar conciencia que los buenos tratos son una parte importante del cuidado, como así también la narrativa en lo cotidiano, y son herramientas para la prevención de futuras dificultades en la salud mental de nuestros hijos. Nuestras palabras atraviesan a los niños y a los adolescentes, los marcan en su subjetividad y contribuyen a posibles situaciones abusivas como el acoso escolar, el consumo problemático, posibles trastornos psicológicos como el TPL (trastorno límite de la personalidad) o la falta del sentido de pertenencia, de conexión con el otro, de la búsqueda desesperada por dejar de sufrir con intentos de suicidio y en el peor de los casos, perdida de interés por la vida, suicidio. Tengamos siempre presente que habilitar la palabra es indispensable para que nuestros hijos logren expresarse abiertamente, sin censura, sin prejuicios, sin interrupciones, en pocas palabras, con escucha activa y empatía. Hagamos entre todos futuros adultos con salud mental. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Grupos de Ayuda Mutua orientados a Sobrevivientes de Abuso Sexual o Maltrato en la Infancia o Adolescencia como factor de riesgo para la conducta suicida Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas
- Día Mundial de la Salud Mental
Cada 10 de octubre, por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental con el objeto de visibilizar esta problemática. Este año con el lema: Hacer de la salud mental y del bienestar para todos, una prioridad global Y con el propósito de desactivar los obstáculos que aún dificultan el acceso a la salud mental. Entre los principales obstáculos, especialmente en países de bajos recursos, está la carencia de servicios públicos de salud mental adecuados. En estos países hay amplios sectores de la población que directamente no tienen acceso a un sistema de salud mental de calidad. Los recortes presupuestarios alejan cada vez más la posibilidad de que los pobres accedan a los servicios de salud mental que necesitan. Esto se traduce en el agravamiento de los cuadros generando mayores costos sociales que se manifiestan en el aumento de los trastornos mentales graves, incluyendo adicciones, conductas antisociales, autolesiones y suicidios. Paradójicamente el costo social de todos estos problemas generados por la ausencia del estado supera con creces lo que se hubiera tenido que invertir en salud mental. Otro obstáculo no menor que dificulta el acceso a los servicios de salud mental en todos los estratos sociales es el estigma. Las Naciones Unidas distinguen tres tipos de estigma que en forma independiente o en conjunto pueden impedir que las personas accedan a los servicios de salud mental que necesitan: Estigma social: Aunque se avanzó mucho en este sentido, a los pacientes de salud mental se los sigue discriminando. En muchos ámbitos sociales se los sigue señalando como inestables, poco confiables o “loquitos”, y esta marca subsiste incluso cuando el paciente se recupera completamente de su trastorno mental. Por este motivo muchas personas se niegan a reconocer sus problemas emocionales o a recibir tratamiento. Auto-estigma : El auto-estigma no es más que el estigma social internalizado. Las personas que conviven en una sociedad donde circulan representaciones descalificatorias de los trastornos mentales suelen incorporar estas visiones y negarse a recibir tratamiento incluso en secreto o cuando lo hacen negarse a seguir algunas indicaciones profesionales como el uso de psicofármacos recetados. Estigma estructural : El estigma social sobre las cuestiones de salud mental también permea a las instituciones que suelen dictar normas escritas o tácitas que parecen promover castigos a los pacientes de salud mental. De esta forma se restringen los derechos y oportunidades de las personas afectadas, por ejemplo para acceder o permanecer en determinados puestos o para que sus opiniones sean tomadas en cuenta. Más allá de la necesaria mejora y ampliación del Sistema Público de Salud Mental, si no combatimos todos estos estigmas, el acceso a la salud mental por parte de la población seguirá estando restringido. Esta lucha debe darse desde los medios masivos de comunicación, en el seno de las familias, en los grupos de amigos, en los equipos de trabajo y en la conducción de las organizaciones. Las representaciones sociales cambian. Otras causas sociales lograron progresos increíbles en pocos años. La lucha contra el estigma que pesa sobre los problemas de salud mental también puede lograrlos. Desde Hablemos de Suicidio ONG estamos convencidos de ello. Por ese motivo aportamos nuestro granito de arena desde la difusión y desde las discusiones internas en nuestros Grupos de Ayuda Mutua para que los problemas de salud mental sean tratados como cualquier otra dolencia, con el respeto y la compasión que merecen. Solo así podremos hacer que la salud mental y el bienestar estén realmente al alcance de todos. Ver también: Ayuda por Crisis Emocional o Emergencia Venciendo el Tabú del Suicidio
- Las secuelas de un suicidio en la familia
Hoy tengo 60 años y ya hace mucho tiempo que la palabra “suicidio” apareció en mi vida. Hablaré solo de la parte que a mí me tocó, pero, como podrán imaginar, mis tres hermanos y mis padres vivieron sus propios dramas. Tal vez muchas personas más. Desde que era muy chico (calculo que tendría seis o siete años) escuché a mi madre hacer comentarios sobre sus planes suicidas. La escena que recuerdo transcurría en la cocina de mi casa. Cuando yo me despertaba mi mamá ya estaba levantada desde hacía rato y había olor a café. Mi mamá fue una mujer buena y estoy seguro de que me quería mucho a mi y a mis hermanos, aunque le costaba expresar afecto. Servirme el desayuno era su forma de decirme que me quería y así lo entendía yo. El olor a café con leche aún evoca en mí ese recuerdo tan dulce de sentirme querido, aunque contaminado con la idea de muerte. Ese era su momento preferido para confesar sus planes suicidas, algunas veces entre lágrimas y otras con un gesto inexpresivo que aún recuerdo. Aclaro para quienes vean en esta escena repetida algo terrible, que no lo era para mi. Supongo que los chicos de algún modo se adaptan. Los llantos, las quejas y los planes suicidas explícitos que escuchaba de mi mamá eran para mí como el sonido del tren para quien vive cerca de una vía. Nunca, en ningún momento, pensé que pudiera concretar sus planes. Tampoco me dí cuenta de que cada vez incluía más detalles. Esta situación se mantuvo durante décadas. Incluso había puesto una fecha aproximada para su suicidio: primero quería ver a todos sus hijos casados. El tiempo pasó, mis hermanos y yo fuimos creciendo y nos fuimos casando. Yo también me casé, me recibí de ingeniero y me fui a vivir a otra provincia. La última vez que vi a mi madre con vida fue poco después del casamiento de mi hermana. Se quejaba, como siempre, de sus dolores y de su depresión. Por ambos problemas estaba bajo tratamiento médico. Me volvió a contar sus planes de suicidio. Esta vez con más claridad que nunca: “Ya no me necesitan. Me voy a matar” Tampoco le creí. Traté de tranquilizarla con alguna frase hecha que no recuerdo y al día siguiente viajé a la provincia donde vivía. A los pocos días volví a viajar a Buenos Aires para su funeral. Nunca me gustaron los velorios, pero, a los 27 años, en el funeral de mi madre, comprendí que es un tiempo necesario para pensar. Pensé mucho sobre la muerte de mi mamá, aún sigo pensando después de 33 años. Al principio me preguntaba por qué. Ella argumentó sus motivos: el destierro, sus problemas conyugales, los problemas con la familia de mi papá, sus dolores reumáticos, etc. Nunca me parecieron suficientes. Otras personas tienen esos problemas y no se suicidan. Pensé que podría ser consecuencia de su depresión, pero muchísimas personas deprimidas no se suicidan; ¿por qué lo hizo mi mamá? Con el tiempo esta duda se transformó en culpa. ¿Por qué nunca la escuché? ¿Por qué no tomé en cuenta sus advertencias? Si hubiera hecho esto o aquello… si no hubiera hecho lo otro… Esos pensamientos me perseguían día y noche, dejé de dormir bien y comencé a pensar que yo mismo merecía morir por haber dejado morir a mi madre. No como un pensamiento voluntario, sino como algo que venía de afuera y se metía en mi cabeza. Especialmente cuando me angustiaba por cualquier problema personal los pensamientos suicidas invasivos regresaban. Llegué a pensar que estaba loco, con la misma locura perversa que llevó a mi madre a la muerte. Tal vez algo hereditario. Creo que lo único que me frenó para que no llegara a pensar más seriamente en el suicidio, fue mi hija. Ya sabía lo que el suicidio de los padres puede provocar y no quería dejarle esa mochila a ella. Fui a terapia con varios profesionales pero no veía progreso. Finalmente un terapeuta que me alentó a escribir cuentos de ficción basados en mis sueños me ayudó a dar el primer paso. Luego otros terapeutas también pudieron ayudarme. La palabra cura, solo es cuestión de animarse. El siguiente paso fue integrarme a grupos de ayuda mutua sobre duelo por suicidio y sobre pensamiento suicida. Cuando sentí que ya tenía mis fantasmas a raya me animé a inscribirme en un programa de voluntariado para brindar asistencia telefónica a personas con pensamientos suicidas. Trabajé como asistente en esa asociación durante varios años y eso fue realmente reparador. Si pudiera volver el tiempo atrás, a esa noche en que ya tarde mi mamá me dijo: “Me voy a matar”, me sentaría a su lado, le tomaría la mano y le pediría que me cuente lo que le estaba pasando, luego la abrazaría y le diría “tranquila, lo vamos a arreglar”. Pero el tiempo no vuelve atrás. Aún así, desde la línea de asistencia, tuve la oportunidad de brindar escucha y contención a cientos de personas con pensamientos suicidas y estoy agradecido por ello. En cada uno de los consultantes de la línea veía a mi madre y sentía que la vida me devolvía la oportunidad de reparar lo que antes no supe hacer. Ya no pienso en el suicidio. Estoy orgulloso del camino que pude recorrer en estos treinta y tres años desde la muerte de mi madre, agradecido por la vida que me toca vivir y comprometido con esta causa de cuidarnos unos a otros defendiendo la vida que, en definitiva, es lo más valioso que tenemos. Brindar Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- Sobrevivir a un abuso sexual en la infancia
Durante los años que pasé padeciendo el abuso recuerdo un pensamiento recurrente punzante en mí cerebro: "me quiero morir". Ese pensamiento fue mutando y pasó a "mejor estaría muerta". Pero llegó un día donde con todas mis fuerzas ese pensamiento cambió otra vez y se hizo voz y acción: "me voy a matar" ya no soporto tantos recuerdos inmundos. Las pesadillas aterradoras casi tanto como la cruel realidad. La sensación de suciedad en mí cuerpo a pesar de bañarme varias veces en el día refregando mí piel hasta lastimarla porque la mugre que me dejaste no se va con agua y jabón, quisiera arrancarme la piel para borrar la memoria de tus manos tocándome mientras te suplicaba que por favor no lo hagas. Cuando la mente me lleva a ese lugar oscuro donde acostumbrabas a satisfacer tus instintos salvajes se me acelera el corazón, me sudan las manos, se me ahoga un grito en la garganta y mí respiración se agita porque ni respirar puedo. Por esto y por mucho más me quiero matar. Lo pienso un millón de veces....hasta que me animo y lo intento. No lo logro. Tengo que vivir con esto que me pesa tanto. No sé si puedo, no tengo más fuerzas. Un día una amiga me invitó a participar de un grupo donde hay personas que también sobrevivieron a historias similares. No pierdo nada, voy a sumarme. Escuché a algunas personas, me identifiqué con una y me animé a hablar al principio tímidamente, después más segura mientras sentía que por primera vez me entendían. A partir de ese lunes espero cada semana volver al grupo. Siento un gran alivio al poder hablar de mis emociones, ya no pienso en matarme. Ahora sé que soy valiosa. Ahora quiero vivir y darle un sentido a mí vida. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Grupos de Ayuda Mutua orientados a Sobrevivientes de Abuso Sexual o Maltrato en la Infancia o Adolescencia como factor de riesgo para la conducta suicida Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas
- Convocatoria por el día para la Prevención del Suicidio
Muchas personas creen que el suicidio es un fenómeno muy poco frecuente, algo que sólo le puede ocurrir a personas muy desequilibradas de las que se debería ocupar el sistema de salud. La realidad es completamente distinta: Más de 5.000 personas mueren a causa de suicidio solo en Argentina, lo que representa la primera causa de muerte violenta. Muchas de las víctimas de este flagelo no tenían diagnóstico de un trastorno mental ni mostraban síntomas de depresión. De hecho, cuando ocurre una muerte a causa de suicidio los familiares suelen ser los más sorprendidos. Debemos admitirlo, el suicidio es un problema social muy grave y extendido, todos estamos en riesgo, también nuestros seres queridos. Si bien existen pautas muy simples tanto a nivel comunitario como profesional que nos permitirían luchar contra esta verdadera pandemia, la mayoría de las personas no las conoce y, como dijimos, ni siquiera saben que el problema existe. Necesitamos romper el silencio: que el país sepa que el suicidio es un problema grave y que se puede prevenir. Por eso, junto a otras organizaciones para la prevención del suicidio, desde Hablemos de Suicidio nos sumamos a la convocatoria para reunirnos el domingo 15 de setiembre a las 17 hs. en la plaza frente al Congreso de la Nación, para conmemorar el día de la prevención del suicidio y para dar mayor visibilidad a esta problemática. Te esperamos: Domingo 15 de septiembre 17 hs. frente al Congreso.
- Reconstruyéndose desde una familia disfuncional
Mi nombre es Marcos, tengo 51 años y trabajo como voluntario para Hablemos de Suicidio ONG. Me motiva a escribir estas líneas que, a lo mejor, a alguna persona les pueden ser de utilidad. Nací en 1973 de dos padres con muchísimos conflictos emocionales sin resolver. Los critique siempre a ambos y, luego de varios (varios!!!) años de terapias e idas y vueltas conmigo mismo, me di cuenta que no fueron malos padres para nada. Hicieron lo que pudieron conmigo y aprendí a querelos y respetarlos mucho a pesar de todo. Ellos se divorciaron cuando yo tenia 13 años, por suerte.....Digo "por suerte" porque se vivían peleando todo el día. Mi casa fue un caos absoluto los últimos años que estuvieron juntos. Somos 6 hermanos en total, 5 hermanas mujeres y yo que soy el mas grande. Mi ultima hermana es del segundo matrimonio de mi mama, normalmente se la tendría que nombrar como media hermana, pero para nosotros fue desde siempre una hermana más. En mi familia hemos sufrido de varios problemas. Yo soy un ex adicto a las drogas con mas de 2 décadas limpio y tuve un intento de suicidio fallido a mis 19 años. Otro de los problemas que hemos tenido fue una de mis hermanas con anorexia y bulimia, también lo pudo superar, ya hace mucho. Y como último y mas complicado de todos (a mi forma de ver) otra de mis hermanas sufrió de abusos cuando era niña. Estos abusos fueron realizados por el segundo marido de mi mama, o sea por parte del padre de mi ultima hermana. Esta situación derivó en que mi madre se divorciara de esta persona. Recuerdo que este último tema fue extremadamente complejo y muy muy complicado de encarar y resolver para todos. Como final de esta fase de mi vida, también les comento que salió a la luz que nuestro padre era homosexual. Esto obviamente no se los nombro como un problema porque esta claro que nunca lo fue. Pero si se los quiero compartir también, porque fue algo que nos revoluciono bastante. Ahora les voy a comenzar a contar la segunda parte de mi vida que es mas corta y mucho mas simple, y que es cuando forme mi propia familia. Estoy casado desde hace 21 años y por ahora todo bien, no les voy a contar que siempre estamos bien porque obviamente tenemos nuestros temitas....pero el balance general da bien porque nos queremos y principalmente conocemos bastante. Con ella tuvimos 2 hijas, una tiene 20 años y la otra 17. Me llevo muy bien con ambas, son 2 genias para mi. Todo lo que yo podría pedir o desear de un hijo lo tienen, estoy muy contento. Mis hijas siempre han sabido todo, todo de mi vida, a medida que fueron creciendo y tenían edad suficiente, les fui contando las cosas que pase y que pasaron en mi familia original. En nuestra casa la comunicación es muy fluida, de todo se habla, de lo lindo, de lo feo, etc. etc. Para ir cerrando y haciendo un balance de estos 51 años vividos con tantas situaciones complicadas y negativas, estoy contento aunque Uds. no lo crean. Porque las he enfrentado a cada una de las situaciones y como pude las fui solucionando, y con algunas otras aprendí a convivir porque no tenían solución, lamentablemente. Lo que mas rescato y que a mi me sirvió y me sirve mucho hasta hoy fueron 2 cosas principalmente. Hablar y ser amigo mío. Esto ultimo es una frase muy repetida y poco original ya lo se, pero poder lograr ser amigo mío me ayudo a avanzar en mi vida muchísimo mejor y mas rápido en todo. Para mi ambas cosas fueron y son claves. Saludos enormes!!! Ver también: Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Grupos de Ayuda Mutua orientados a Sobrevivientes de Abuso Sexual o Maltrato en la Infancia o Adolescencia Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG
- Día internacional de la Esquizofrenia
Nota del Editor Si bien la esquizofrenia no es uno de los trastornos mentales más frecuentes, el sufrimiento que produce a los afectados la convierte en un importante factor de riesgo para la conducta suicida. La Organización Mundial de la Salud estima que más de la mitad de los 21 millones de personas que padecen esta enfermedad no reciben tratamiento. Además, el estigma social que conlleva la esquizofrenia solo aumenta el aislamiento y el padecimiento de los pacientes incrementando su riesgo de suicidio. Por eso, desde Hablemos de Suicidio ONG acompañamos la iniciativa de instaurar el 16 de Agosto como Día Internacional de la Esquizofrenia y conmemoramos esta fecha publicando un testimonio anónimo que ilustra los padecimientos y dificultades que enfrentan los afectados, y cómo una sociedad más abierta e inclusiva podría resultar de gran ayuda para ellos. ___________________________________________________________________________ El testimonio anónimo Todo empezó con el suicidio de mi padre cuando yo tenia 6 años. Parece que él sufría de depresión y decidió hacerlo en su trabajo. Por suerte no nos dejó ver cómo lo hizo. Eso marcaría mi historia, la de mi familia y la de cualquiera que me rodeara. Yo seguí viviendo "normalmente". Era muy pequeña y no entendía mucho. Lo que recuerdo es vivir en un mundo de fantasía , todo estaba bien y todo era normal. A mi alrededor tenía a mis abuelas, a mis tíos, a mis primos, iba al colegio, iba al club, jugaba con mis amiguitas; como cualquier persona, pero faltaba mi papá. La relación con mis hermanos no recuerdo que haya sido muy buena. A medida que fuimos creciendo la cosa se puso peor. Recuerdo haber tenido problemas en el colegio primario. Los chicos me hacían el vacío, no recuerdo por qué, y una chica me tomó bronca. Luego me cambié a otro colegio. Esta chica y otra más se cambiaron conmigo. Entre ellas dos destrozaron tres años de mi vida. Todo ese colegio nuevo me hizo bullying: ofensas, reírse cuando yo pasaba al pizarrón, no incluirme en los grupos obligatorios de estudio, ni en nada, casi completamente sola. Eso fue marcando mi personalidad. Ni los profesores ni la preceptora hicieron nada para ayudarme. NADA. Luego entré en la universidad. Ahí las cosas fueron mejores, aunque yo tenía problemas de depresión, ansiedad y alimentarios. Empecé bien pero luego me fue costando mucho hasta que tuve que dejar. Continué trabajando. Intenté trabajar de lo que había estudiado pero no lo logré. Nunca pude tener mucha responsabilidad ni disciplina. La cosa se iba poniendo peor. Empecé a sentir que un chico del cual estuve enamorada virtualmente me había hackeado la computadora. Me terminaron internando en una clínica psiquiátrica por un pico psicótico. Desconocía a mis familiares y pensaba que todos eran víctimas de la dictadura, desaparecidos a los cuales yo tenía que ayudar. Por suerte, en la internación fui bajando ese grado de delirio, pero después hice hospital de día y no me recuerdo totalmente consciente de la realidad, o más o menos normal, como se diría. Siempre tenía una mirada propia muy parcial. La primera vez que hice hospital de día, no pude abrirme y me recluí leyendo en la escalera de salida. Creo que al año siguiente me volvieron a internar y otra vez a hacer hospital de día y ahí sí! Ahí hablaba con todos, hacía las actividades: teatro, musicoterapia etc. Hablaba y salía a pasear con mis compañeros. Hasta me hice una amiga que cambió mucho mi carácter, me hizo más adulta y más tranquila y más madura. Me acuerdo que fui a muchos psicólogos y psiquiatras, pero cuando me internaron me atendió una psiquiatra que todavía conservo. Me diagnosticó esquizofrenia paranoide. Y una psicóloga que me salvó la vida muchas veces. También me acuerdo que fui a un lugar de rehabilitación física que me ayudó mucho a valorar la vida ya que ahí veía a personas sin piernas o sin poder caminar y yo me veía con todo el cuerpo, que podía caminar y lo valoraba mucho. Después de esa amiga que mencioné, conocí más amigos y hasta me puse de novia por primera vez. Había tenido experiencias con personas pero no habían alcanzado el nivel de parejas o novios. Luego vino esta pandemia y el día más triste de mi vida: mi hermano se suicidó. Vivíamos mi mamá, él y yo juntos. Él sufría de depresión y todo se puso muy denso. Además era alcohólico y amenazaba con matarnos. Sigo luchando día a día. Encontré cosas que me gustan mucho y me hacen seguir adelante aunque cuesta muchísimo. Sigo tomando medicación, me dijeron que la medicación es crónica. Tengo carnet de discapacidad. No volví a tener episodios psicóticos. Mi vida social es limitada, tengo amigos pero más que nada virtuales . Me resulta difícil conservar amigos. Puedo ser muy sociable y muy antisocial. Ahora estoy saliendo hace varios meses con un chico que me hace muy bien y trabajando un poquito vendiendo películas. Me gustaría tener más amigos y actividades. Pienso que es mi deber y que me ayudaría mucho poder ayudar a otras personas. Encontrar un lugarcito en la comunidad para seguir aprendiendo cómo convivir en esta lucha y hacer una vida linda, sin miedos y con mejor calidad. Ver también: Dejanos tu testimonio en relación al suicidio Testimonios de superación en relación al suicidio
- Sentimientos propios del duelo por suicidio: Perplejidad
La muerte de un ser querido a causa de suicidio es un suceso terrible y repentino. Es natural que los familiares y amigos se sientan confundidos y desorientados, en especial durante los primeros días, pero este estado de shock puede durar mucho más tiempo. Cuando esto sucede suelen aparecer emociones y sentimientos muy complejos que pueden parecer extraños, incluso para los propios sobrevivientes que las afrontan. En entradas anteriores describimos algunos sentimientos por ser particularmente específicos o al menos más frecuentes e intensos en los duelos por suicidio. Sin embargo, el abanico emocional al que podemos estar expuestos los sobrevivientes suele ser mucho más amplio. Lo primero que tenemos que saber al respecto es que no somos responsables de lo que sentimos, mucho menos frente a una situación límite. Nuestro aparato psíquico puede reaccionar de formas impensadas. Algunos se sorprenden por no poder conectarse con los sentimientos. No llorar cuando se supone que deberían llorar o no sienten la tristeza o la angustia que se supone que deberían sentir. No hay supuestos válidos frente a un estado de shock. En algunos casos los sobrevivientes se sorprenden de su propia frialdad al recibir la noticia, de ocuparse de los trámites con relativa eficiencia cuando otros están devastados y algunos pueden incluso sentir alivio si el sobreviviente estaba a cargo del cuidado del difunto por alguna enfermedad crónica o por sus propios pensamientos suicidas. Todos estos sentimientos confusos tienen en común que nos llevan a sentir culpa por nuestros propios sentimientos. Podrían incluso llevarnos a creer que no quisimos lo suficiente a la persona que se fue. Deberíamos ser más condescendientes con nosotros mismos y aceptar que todos estos sentimientos son probables en un duelo por suicidio, pero nada nos dicen del amor que sentimos por el difunto sino de la confusión y perplejidad que nos genera una situación tan terrible y repentina. Ver también: Brindar Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio Grupos de Sobrevivientes a la muerte de un ser querido a causa de Suicidio Homenaje a Nuestros Seres Queridos fallecidos a causa de Suicidio
- Nuevo Grupo de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del suicidio
DESDE EL PRÓXIMO JUEVES 19 HS. GRATIS Y POR ZOOM. Hablemos de Suicidio sigue creciendo. Hace menos de dos años abrimos nuestro primer grupo de ayuda mutua para personas afectadas por el drama del suicidio gratis y por zoom. Desde entonces cientos de participantes se acercaron a nosotros buscando escucha, contención y acompañamiento frente a un duelo por suicidio, pensamientos suicidas propios o de un ser querido. En este momento ya tenemos tres grupos de ayuda mutua funcionando. Sin embargo, la cantidad de participantes sigue creciendo y también contamos cada vez con más coordinadores voluntarios que se forman en nuestra institución. Eso nos permite hoy anunciar la apertura de nuestro cuarto grupo los días jueves de 19 a 20:30. Estamos seguros de que desde este nuevo grupo podremos brindar la misma cálida contención a las personas afligidas por este drama que ofrecemos en los otros. Quienes quieran anotarse pueden hacerlo ingresando aquí y marcando la opción de jueves 19 hs. en el formulario (qué es el grupo nuevo) u otro horario si lo prefieren. Ver también: Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG











