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  • Maltrato en la vejez y suicidio

    Cuando hablamos de prevención del suicidio solemos referirnos con especial énfasis al suicidio adolescente o juvenil. Esto no es casual, la adolescencia y la primera juventud suelen ser etapas muy conflictivas por lo que el riesgo de suicidio a estas edades se ve incrementado. Además, como adultos, nos sentimos responsables del cuidado de nuestros menores. Estos dos criterios, prevalencia y responsabilidad de cuidado, se podrían aplicar también a la tercera edad. Sin embargo, se habla mucho menos del suicidio en la vejez. Las tasas de suicidio a partir de los 65 años superan incluso a las tasas de suicidio de adolescentes y jóvenes, si a esto le sumamos una población de adultos mayores en crecimiento, la cantidad de muertes a causa de suicidio en la tercera edad pronto podría superar en número a las ocurridas en la adolescencia y la primera juventud. La otra cuestión es nuestra responsabilidad de cuidado. Insistimos en que el suicidio es un fenómeno más social y comunitario que individual. Esto es especialmente cierto para la tercera edad. Podríamos preguntarnos por qué esos adultos mayores, que supieron sobrevivir a todas las vicisitudes que seguramente tuvieron que transitar durante sus vidas, en un momento en el que deberían disfrutar del cuidado de la sociedad y de sus seres queridos, en vez de hacerlo, realizan un intento de suicidio muchas veces fatal. Los achaques y las enfermedades propias de la edad podrían explicar en parte que así sea, pero la variación en las tasas de suicidios de adultos mayores registradas en diferentes países nos hacen pensar que hay factores de riesgo más importantes que tienen que ver con las relaciones sociales. En particular, en nuestro país mueren cada año a causa de suicidio más de 11 adultos de entre 65 y 75 años por cada 100.000 habitantes, una cifra similar a la registrada en jóvenes de entre 15 y 24 años. Las cifras siguen creciendo con la edad llegando a casi 16 muertes anuales a causa de suicidio para adultos mayores de 85 años. Sabemos también que nuestros adultos mayores son víctimas de maltrato a diversos niveles. Muchos son obligados a vivir en condiciones de pobreza o indigencia, sin el adecuado acceso a los sistemas de salud pública que necesitan y en muchos casos mal alimentados o viviendo en condiciones insalubres. Las ayudas a las que deberían tener fácil acceso se alejan debido a trabas burocráticas y a las largas esperas a las que son sometidos. Además de este maltrato institucional, muchos reciben maltratos cotidianos también por parte de sus familiares, o directamente son abandonados y condenados a vidas solitarias. No podemos dejar de relacionar todo este maltrato institucional y familiar con las elevadas tasas de suicidio en la tercera edad. Es necesario tomar consciencia de este problema y asumir nuestra responsabilidad también en el cuidado de nuestros adultos mayores. Un gesto amable, una palabra afectuosa o tan sólo una mirada, pueden cambiar el día de un adulto mayor. Necesitan, como todos nosotros, sentirse acompañados, escuchados, tenidos en cuenta. Sentir que aún son parte de esta sociedad que parece querer excluirlos. Hacer un lugar para los adultos mayores en nuestras vidas nos enriquece a todos y nos aporta el contacto social que todos necesitamos para encontrarle sentido a nuestras vidas. Hacia una Sociedad más Altruista para Prevenir el Suicidio https://www.un.org/es/observances/elder-abuse-awareness-day https://ourworldindata.org/suicide

  • 17 de Mayo Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género

    Las personas con orientaciones sexuales o identidades de género no hegemónicas, como gais, lesbianas, transexuales, bisexuales, etc., han conseguido, al menos en las sociedades occidentales, después de décadas de lucha, un reconocimiento a su derecho a ser tratados en forma igualitaria que no hubiera resultado imaginable décadas atrás. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. Sabemos que las reformas legales son sólo un primer paso, tal vez el más fácil. La inclusión y la igualdad plenas sólo serán posibles cuando todos logremos erradicar nuestros propios prejuicios. Lejos quedaron los tiempos en que la homosexualidad era considerada un delito, o una enfermedad, consignada como tal en los códigos penales y los manuales de diagnóstico. También se logró que las manifestaciones explícitas de discriminación ya no resulten “políticamente correctas”, volcando la censura social en función de la inclusión. Mucho más difícil será eliminar esa discriminación sutil o disimulada, pero igualmente dolorosa para quien la padece. Seguramente lograr esto llevará muchos años más. Mientras tanto, no deberíamos hablar de la homosexualidad o la identidad de genero minoritaria como factores de riesgo de la conducta suicida. Cómo podemos decir que estas personas están sujetas a un mayor riesgo de cometer suicidio debido a su condición al tiempo que son hostigadas o al menos presionadas socialmente de tal forma que a muchos les cuesta mostrarse como son o incluso asumir su verdadera identidad. Debemos reconocerlo: el verdadero factor de riesgo de la conducta suicida no es la homosexualidad ni una identidad de género minoritaria. Es, nuevamente, la discriminación. Por eso insistimos en que, también aquí, el suicidio es más un problema social que un problema individual. Por lo mismo, las soluciones tienen que ser comunitarias. Si logramos mirar y tratar a nuestros pares con respeto, aceptando e incluyendo las condiciones minoritarias, . Si podemos, todos y cada uno de nosotros, ver las diferencias como factores que enriquecen a una sociedad y no como anomalías no deseadas, respetando así las diversas formas de sentir, desde ese lugar, y sólo desde ese lugar, podremos construir comunidades más seguras frente al riesgo de suicidio para nosotros y para nuestros seres queridos. Conocer y Promover los Factores Protectores de la Conducta Suicida Como hablar sobre el suicidio a las poblaciones lgbt en lgbtmap.org Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género en argentina.gob.ar

  • 2 de mayo: Día de lucha contra el Bullying

    El bullying y su relación con el pensamiento suicida El caso de las gemelas argentinas que realizaron un intento de suicidio a principio de año volvió a alertar a la población sobre el peligro real del bullying o acoso escolar. Lamentablemente no es un caso aislado. Los especialistas saben que el bullying aumenta el riesgo de suicidio no solo en la época en que ocurre sino durante toda la vida de las personas. También saben que esto ocurre cada vez con mayor frecuencia y con mayor intensidad. La aparición de las redes sociales no hizo más que incrementar esta forma de violencia aportando un nuevo escenario para el hostigamiento que se extiende puertas afuera de la escuela y más allá del horario escolar. A raíz de esto muchos chicos y chicas sufren un acoso permanente que afecta gravemente su autoestima, sus relaciones y sus esperanzas de superar la situación. No es extraño que en tales condiciones muchos de ellos piensen en el suicidio. Frente a este panorama cada vez más frecuente los adultos no sabemos qué hacer. El problema parece habernos superado. Tenemos una tendencia a pensar en el bullying en términos de víctimas y victimarios y, en función a esto, proponer respuestas desde el castigo de estos últimos. Nos olvidamos de que de un lado y del otro del bullying hay niños y adolescentes. Mirarlos como víctimas y victimarios puede servirnos para señalar culpables eludiendo de este modo nuestra responsabilidad como adultos, pero no para solucionar el problema. Uno de los países que ha tenido éxito en el manejo del bullying es Finlandia, con su programa Kiva. Allí, lo previenen desde la educación emocional, la promoción del diálogo y la escucha activa enseñadas desde temprana edad (preferiblemente antes de que los casos de bullying aparezcan). Debemos entender que los acosadores no son “niños malos” que disfrutan haciendo sufrir a su compañero sino que también sufren todas las angustias y las inseguridades propias de su edad, encuentran seguridad en el grupo y un “enemigo común” les da una oportunidad para asegurar su pertenencia. Ni siquiera se dan cuenta de la magnitud del sufrimiento que le causan al que es acosado. La educación emocional, el diálogo y la escucha activa sirven para resolver estos conflictos en formas satisfactorias para todos y sus enseñanzas siguen siendo útiles durante toda la vida. El cambio de paradigma en la lucha contra el bullying es posible. En Hablemos de Suicidio sabemos de la efectividad de la escucha activa para sanar heridas emocionales y prevenir el suicidio, incluso cuando estas habilidades se entrenan en adultos. Este efecto podría verse multiplicado si se enseñaran desde la infancia y, seguramente, esa sería la acción comunitaria más importante para la prevención del suicidio. Ver también: Conocer y Promover los Factores Protectores de la Conducta Suicida Transmitir Habilidades Sociales para Prevenir el Suicidio El caso de las gemelas argentinas en diario La Nación

  • Carencias, fantasías y suicidio

    Nací y crecí en un barrio pobre y en una familia muy pobre y conflictiva. Entre mis recuerdos de la infancia aparece mi mamá, siempre sentada frente a una máquina de coser y casi no aparece mi padre. Tal vez, como dice mamá, porque nunca estaba en casa. Sí recuerdo el arma que siempre dejaba sobre la mesa de luz. Mi padre era policía en esa época, y aunque su arma estaba a mi alcance, de algún modo me enseñó muy bien que no debía tocarla. Aún siento repulsión por las armas de fuego. También recuerdo las discusiones con mi mamá, siempre por los mismos temas, celos y dinero. Esta etapa terminó cuando yo tenía cinco años. Mi mamá resumió muy bien lo que pasó: “papá nos abandonó, así que vamos a tener que arreglarnos solos”. No supe más de mi papá hasta mis 19 años. Se contactó conmigo y dijo que quería verme. Ya no era policía, vino al barrio con un auto lujoso y me llevó a un café más lujoso aún. Pensé que se iba a disculpar por tantos años de ausencia y hasta había pensado en aceptar sus disculpas porque ya estaba cansado de no tener padre, pero no fue eso lo que pasó. Mientras miraba mi taza de porcelana con las zapatillas rotas me dijo: “Me preocupa tu futuro, qué pensás hacer de tu vida?”. Todo un rosario de recriminaciones pasó por mi mente, pero realmente quería hacer las paces. “Quiero ser contador”, le respondí, “ya me anoté para el CBC en la UBA”. “Nada de eso”, replicó, “yo puedo pagarte una universidad privada”. Pensé en rechazar su oferta por orgullo pero también sentía que era algo que él me debía. Así que me anoté en una universidad muy cara. En la facultad me fue bien, aunque no hice muchos amigos, siempre me sentí como sapo de otro pozo. Con mi padre me seguí viendo, aunque no muy seguido, conocí a su esposa, que al lado de mi mamá parecía una modelo de la televisión y a mis hermanas, a las que yo les decía princesas, un poco porque siempre estaban bien vestidas y otro poco porque no conocían el mundo real, no sabían lo que era ir a entregar un pedido solo por la propina y volver sin nada, ellas tenían todo a su disposición. También me mostraron fotos de sus viajes alrededor del mundo. Mi padre justificaba esos gastos diciendo que por su profesión tenía que conocer lo que vendía. De hecho era dueño de una agencia de viajes importante. A los dos años me pidió que trabajara en la agencia de viajes para pagar mis estudios. No me gustó que me lo plantee así pero realmente yo quería conocer el negocio familiar y pensé que además podría ser una experiencia útil como contador. Nada de eso sucedió, me pusieron a hacer tareas administrativas menores. De las cuentas se ocupaba un tal Pedro, un señor bajito con anteojos y cara de enojo que cuando llegaba mi papá se encerraba con él en la oficina. Yo no llegaba a entender el motivo de sus discusiones pero era evidente que discutían. Tampoco entendía por qué mi papá no lo echaba y ponía en su lugar a alguien que entendiera su visión para los negocios. De todos modos, la agencia iba viento en popa. Cada vez vendíamos más viajes y cada vez mi padre gastaba más dinero. Hasta me invitó a uno de sus “viajes profesionales” por Europa del Este. Al volver también conocí a mi tío Edgardo y a su novia que habían contratado un viaje al Lejano Oriente para su luna de miel. De a poco fui olvidando los resentimientos con mi padre, era una persona cautivadora que contagiaba optimismo, alegría y seguridad. Por eso a todos nos sorprendió cuando lo encontramos muerto en el baño de la oficina. Se había suicidado, no cabía duda. Sus antiguos compañeros de armas le ofrendaron un velatorio digno de la imagen que había sabido construir en vida. Pero no todo estaba en orden. La viuda y las princesas tenían cara más de enojo que de tristeza, escuché a mi tío Edgardo decir que lo de su viaje era lo de menos y, lo más inesperado, Pedro se acercó y me dijo: “Pibe, buscate un laburo y andate lejos, este castillo de naipes se va a caer y no quiero que te aplaste”. Pese al consejo de Pedro y a que la agencia estaba cerrada por duelo, el lunes fui a trabajar como siempre. Frente al edificio había una multitud de gente enfurecida exigiendo la devolución de su dinero. En un momento entendí todo. El increíble crecimiento de la agencia fue una gran estafa a miles de clientes. Toda la vida de mi padre fue una estafa en la que todos caímos subyugados por sus encantos. Sentí ganas de sumarme a la protesta con una pancarta que dijera “A mí también me estafó”. Pensé que si mi padre no estuviera muerto, yo y muchos más tendríamos ganas de matarlo, me sentí tan estúpido, me reproché no haberle recriminado nunca el abandono, más me reproché haber aceptado sus dádivas y sumarme a su circo. La había hecho bien: cuando el colapso fue inevitable se mató. No le importó su esposa a la que tanto decía amar, no le importaron las princesas mimadas ahora huérfanas y sin dinero para pagar su escuela bilingüe, los clientes estafados que ahora protestaban en la vereda, las decenas de empleados que quedaron en la calle sin tener a quién reclamar. No le importé yo, el hijo que lo esperó y se sumó sumisamente a su juego. Sentí ganas de matarme yo también. De todo esto ya pasaron muchos años. Con el tiempo aprendí a perdonarme y a perdonarlo. Entendí que estaba enfermo, que él también fue víctima de la situación, que sus propias carencias lo agobiaban e intentaba taparlas con lujos que no podía pagar honradamente, que detrás de su sonrisa y su optimismo escondía una angustia que llegó a hacerse insoportable. Por momentos me culpo a mi mismo por no haberme dado cuenta, pero acepto que entonces era joven e inexperto. Si hoy pudiera volver el tiempo atrás le diría: “Papá no sigas, si te equivocaste da la cara y que pase lo que tenga que pasar, pero no sigas avanzando hacia la muerte, porque te necesito vivo, porque te quiero, porque siempre te quise, aún en la época en que sentí que me habías abandonado” Tanto mi padre como mi madre me dejaron enseñanzas muy valiosas. Mi madre me enseñó a vivir en la realidad, y mi padre me enseñó trágicamente los peligros de vivir en un mundo de fantasía. Hoy trato de vivir en la realidad. Luché mucho por salir de la pobreza pero el dinero no me marea. Intento que las personas que me importan me quieran por lo que soy y no por lo que tengo y trato de avanzar paso a paso. Disfruto de las cosas pero más aún disfruto del amor de mis seres queridos. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG

  • Superar el dolor por la pérdida de una hermana a causa de suicidio

    Mi hermana falleció en 2020 a causa de suicidio. Luego de su muerte estuve muy mal. Fueron meses de una agonía interna. Es imposible decirlo, el dolor, el espanto, la vergüenza, lo que dicen los demás. Tuve que aprender a vivir con la pérdida por suicidio, tuve que sobrevivir a eso. Pensé que iba a morirme. Se me había apagado la luz y la alegría por muchos meses. Mi hermana tenía 42 años y yo 39. Pasó un 30 de septiembre. En ese momento la pandemia comenzaba a flexibilizarse. Ese día ella fue a trabajar. Me había dicho el día anterior que la esperara. Nunca llegó. Ella era artista y docente. Teníamos una relación de amigas, compañeras en la vida, nuestras diferencias y nuestros dolores compartidos. Hoy, a tres años, me siento mejor, puedo disfrutar lo que elijo hacer. Todos los días pienso en mi hermana. Todos los días negocio con esa ausencia. Me quedó un trauma de aquel día. Cuando suena el teléfono y es un familiar pienso que me van a avisar de una desgracia así. No salí sola de esa depresión, tuve a alguien que hasta hoy está a mi lado. En ese momento era una relación que recién empezábamos. Cuando pasó todo no se fue, me cuidó, me alentó, respetó las crisis, los rechazos, me acompañó cada día, cada hora negra. Yo no podía levantarme más temprano, no podía pensar, no podía llorar, no podía hacer nada. Sentía que todos los días eran cada vez peores desde ese día, era un dolor abismal. Pensaba que me iba a morir, que era irreversible. Después empecé a odiar todo, odié todo, rompí relaciones, rompí lo que ya no me servía, me quedé con nada. No trabajaba, no estudiaba. A todo esto tenía que acomodarme y pensar en sacar adelante a mi mamá. Me partía el alma verla mal. Hoy mi mamá está con fuerzas y sigue sus estudios de dibujo, pintura y cerámica que había comenzado en la pandemia. Yo empecé a estudiar otras carreras, tengo otro trabajo. Me centré en estudiar y así encontré sentido. Mi sueño es crear un jardín de infantes o un espacio recreativo para niños que lleve su nombre. Algún día lo haré. Ver también: Dejanos tu Testimonio de superación en relación al suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Brindar Asistencia Primaria en caso de Duelo por Suicidio

  • Hablemos de Suicidio cumple su primer año de vida

    Sabemos que existen muchas asociaciones para la prevención del suicidio en el país. Algunas son asociaciones de profesionales comprometidos con la temática, asociaciones de voluntarios que donan su tiempo para ayudar a personas en crisis o con pensamientos suicidas o asociaciones de personas que se formaron en prevención comunitaria del suicidio y generosamente comparten sus saberes en charlas abiertas. Sin embargo, no había, hasta dónde nosotros sabemos, una asociación dónde los afectados por este drama pudieran ayudarse mutuamente, es decir buscar ayuda y a su vez ayudar a sus pares. Esa fue la idea fundacional de Hablemos de Suicidio ONG y, sinceramente, no estábamos seguros de que fuera a funcionar. Nos decían que las personas afectadas por el drama del suicidio están demasiado dolidas, demasiado golpeadas como para poder ayudar a otro. Que los que padecemos o padecimos pensamientos suicidas, los que tuvimos o tenemos que lidiar con las ideas suicidas de un familiar o amigo, o los que transitamos un duelo por la muerte de un ser querido a causa de suicidio ya tenemos bastante con lo que nos pasa o nos pasó cómo para, además, ocuparnos del otro. Sin embargo, muchos de nosotros, por haber realizado tareas de ayuda voluntaria en otras asociaciones, sabíamos que ayudar hace bien, que el dolor compartido duele menos y que el camino de la recuperación siempre es junto al otro. Por eso, no sin dudas, nos embarcamos en la aventura de promover grupos de ayuda mutua para personas afectadas por el drama del suicidio. Tuvimos que aprender casi desde cero, hacer algo que nunca habíamos hecho: Ayudarnos y ayudar desde la escucha activa grupal, una escucha compartida y recíproca. En nuestro país, continuamente se van creando nuevos grupos y asociaciones para la prevención del suicidio. La mayoría de estos proyectos no pasan del año de vida, son muy pocos los que llegan a registrarse legalmente. Por eso, para nosotros, cumplir un año desde la firma de nuestra acta constitutiva realizando permanentemente acciones comunitarias es una señal de que esta idea que parecía alocada está funcionando. Sin embargo, la señal más clara para indicarnos que estamos en el camino correcto es el testimonio de los/as voluntarios/as y participantes que nos cuentan cómo el trabajo grupal ayudó en su propio proceso de recuperación. Esos testimonios nos llenan de orgullo y, por ese motivo, el 25 de Octubre a las 21 hs, en vísperas de nuestro primer cumpleaños oficial, vamos a dar una charla abierta a la comunidad sobre el tema: "Qué significa ser voluntario/a en Hablemos de Suicidio ONG y cómo la tarea del voluntariado y la experiencia grupal cambió nuestras vidas para mejor". ¡Los esperamos! Mas información en: https://www.hablemosdesuicidio.ar/charlas-abiertas-a-la-comunidad Ver también: Nosotros Nuestros comienzos Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio ​

  • Mito 6: "Hablar sobre el suicidio genera ideas y puede inducir al acto"

    Uno de los obstáculos más importantes para la Prevención Comunitaria del Suicidio son las creencias erróneas o mitos que circulan sobre el tema. En este Mes de la Prevención del Suicidio publicaremos, desde nuestro blog, una serie de artículos, basados en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, con el objeto de concientizar a la población sobre la falsedad de estas creencias. Mito 6: "Hablar sobre el suicidio genera ideas y puede inducir al acto" FALSO Como muchos de los mitos que circulan en la comunidad, sobre el suicidio y también sobre otros temas, esta falsa creencia también tiene una parte de verdad. Vemos en los medios de comunicación, en las redes sociales, y también en las charlas cotidianas, que el tema del suicidio casi no aparece, o no aparece con la relevancia que debería tener por ser la primera causa de muerte violenta. Pero también, que cuando se toca el tema muchas veces se lo hace desde una perspectiva morbosa, mostrando detalles innecesarios que podrían perturbar a personas sensibles, o se intenta justificar el acto suicida relacionándolo con una causa determinada, o bien se lo exalta como un acto heroico, o se lo condena como un pecado o un acto cobarde. Nada de esto ayuda a la prevención, por el contrario, está demostrado que tratar el tema del suicidio de este modo genera procesos de identificación e imitación en personas vulnerables y aumenta el riesgo de que cometan suicidio. Ver Cómo Hablar Responsablemente del tema del Suicidio. Dicho esto, también debemos señalar que no hablar sobre el tema del suicidio es más peligroso aún. El suicidio es un tema tabú en nuestra sociedad. Uno de esos temas de los que nos dicen "de eso no se habla". Este mandato se reproduce de tal modo que hablar del tema del suicidio produce miedo y vergüenza en las personas. Especialmente en los que necesitan hablar por estar sufriendo por sus fantasías de muerte o pensamientos suicidas recurrentes. De este modo se clausura la posibilidad de que todas esa personas puedan contar lo que les pasa o lo que sienten y recibir la escucha, contención y acompañamiento que tanto necesitan por parte de la comunidad o su círculo más íntimo. La censura y autocensura sobre el tema del suicidio es tan fuerte que muchos no se animan a buscar ayuda profesional o, si la están recibiendo, a hablar sobre estos temas con médicos o terapeutas. Sabemos, porque así lo testimonian familiares de personas fallecidas a causa de suicidio, que El Proceso Suicida puede ser un camino solitario y silencioso. Quienes lo recorren puede que no encuentren la forma o no se animen a pedir ayuda. Vencer este tabú que pesa sobre el tema del suicidio es como abrir una gran puerta por la que todas esas almas sufrientes puedan entrar para buscar refugio. Desde Hablemos de Suicidio nos propusimos esto como principal objetivo: Promover la creación de espacios de escucha, contención y acompañamiento dentro y fuera de la institución para que todas las personas afectadas por el drama del suicidio puedan encontrar un lugar donde contar lo que les pasa y lo que sienten sin riesgo de sentirse juzgadas, estigmatizadas o desvalorizadas. Ver La Escucha Activa en temas relacionados con el Suicidio. Lo decimos una vez más: Hablar responsablemente sobre temas relacionados con el suicidio no induce al acto, más bien brinda una oportunidad a las personas con pensamientos suicidas de recibir la escucha, contención y acompañamiento que tanto necesitan. Ver también: Mito 1: "Quienes dicen que se van a suicidar no lo hacen" Mito 2: "El suicidio es un acto impulsivo por lo que no se puede prevenir" Mito 3: "Los suicidas tienen una decisión firme sobre lo que pretenden hacer" Mito 4: "Quien haya realizado un intento de suicidio estará en riesgo para toda su vida" Mito 5: "Los pensamientos suicidas siempre se deben a una enfermedad mental" Prevención Comunitaria del Suicidio Mitos sobre el Suicidio Escucha Activa en la Prevención del Suicidio Asistencia a Personas en Crisis o con riesgo de Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG

  • Cuando la libertad se convierte en condena

    “David se suicidó en julio. Se encontraba en libertad pero tal como reflexionaba años atrás en el taller, el Estado no estuvo con él ni con su familia para ayudarlo a vencer su consumo problemático. Desde entonces su mamá lleva a cabo una lucha por una ley específica de adicciones, en la cual pueda intervenir el entorno cuando se está poniendo en riesgo la vida de quien lo padece. Por otro lado pone en evidencia que cuando los detenidos salen en libertad, ¡No hay nada ni nadie! David fue uno de los fundadores de la revista allá por el año 2012. Él dibujó por aquel entonces nuestro logo…la flor de loto, el cual significa que aún en las peores circunstancias podía nacer algo hermoso como nuestro taller…Hoy lo recordamos con uno de sus escritos que visibiliza las posibilidades reales que se encuentran del otro lado del muro para quienes tengan antecedentes. ¡Nunca te voy a olvidar, David Maurig!¡Te quiero! Gisela Honorio” fragmento e Imagen extraída de la Revista: “Pensando en Voz Alta” Revista con redacción a cargo de los alumnos del CENS Nro. 24 del Penal de Devoto y edición y coordinación por la Prof. Gisela Honorio. Esta edición estuvo dedicada a David Maurig, un alumno del penal que se suicidó al salir en libertad. Yo no conocí a David pero, a través de sus escritos y de esta reseña en la revista, a modo de reflexión, quiero destacar la importancia que tienen en la salud física y mental ciertos espacios en dónde (aún estando en el peor lugar donde una persona puede estar) hay posibilidades de que nazca un proyecto, una motivación y la importancia de contar con personas que crean en vos. Ese espacio y esas personas, en el caso de David, eran la escuela y el taller de libre expresión. Imagino que esos lugares le daban la confianza para creer que podía modificar su vida, dejar el consumo problemático y sentirse seguro al ser contenido y escuchado, en lugar de juzgado. Al salir en libertad, nuevamente volvió a una situación de soledad y desamparo y ahí, cuando los amigos y/o la familia no saben o no pueden ayudar, el Estado tampoco estuvo. David tomó una decisión drástica e irreversible que seguramente se podría haber evitado. Ver también: Prevención Comunitaria del Suicidio Dejanos tu Testimonio en relación al Suicidio Homenaje a Nuestros Seres Queridos fallecidos a causa de Suicidio

  • Mito 5: "Los pensamientos suicidas siempre se deben a una enfermedad mental"

    Uno de los obstáculos más importantes para la Prevención Comunitaria del Suicidio son las creencias erróneas o mitos que circulan sobre el tema. En este Mes de la Prevención del Suicidio publicaremos, desde nuestro blog, una serie de artículos, basados en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, con el objeto de concientizar a la población sobre la falsedad de estas creencias. Mito 5: "Los pensamientos suicidas siempre se deben a una enfermedad mental" FALSO Otra forma de estigmatizar o de descalificar a las personas que tuvieron fantasías de muerte, pensamientos suicidas o intentos de suicidio es decir que son enfermos mentales. Este prejuicio dificulta la Prevención Comunitaria del Suicidio por varios motivos. En primer lugar, si bien la enfermedad mental, como cualquier otra enfermedad, no debería interpretarse en un sentido peyorativo, lo cierto es que a muchas personas les genera miedo o vergüenza ser calificados como enfermos mentales. Y si a esto le sumamos la falsa creencia de que los suicidas son todos enfermos mentales, esta combinación de prejuicios hace que muchas personas prefieran no hablar de sus fantasías de muerte o pensamientos suicidas cerrando de esta manera toda posibilidad de recibir escucha, contención o ayuda. Por otra parte, para quienes deberían prestar en primer lugar esa escucha, contención o ayuda, que son sin duda los contactos más cercanos, identificar al pensamiento suicida con la enfermedad mental hace que no se sientan preparados o no puedan acercarse a sus seres queridos como pares. La realidad, relevada por la Organización Mundial, es que el suicidio y el pensamiento suicida no son enfermedades mentales ni tienen como requisito una enfermedad mental previa. Es cierto que la enfermedad mental aumenta el riesgo de suicidio, como también lo hacen otros Factores de Riesgo, pero aún en los casos en que haya una enfermedad mental previa, explicar el pensamiento suicida sólo en base a esta enfermedad es incorrecto. Como siempre aclaramos, el suicidio es multicausal, por lo que atribuirlo a una sola causa no solo es falso sino peligroso porque favorece los procesos de identificación e imitación. Además, aún en los casos en que exista una enfermedad mental previa, quien sufre una crisis emocional o pensamientos suicidas debería ser asistido por sus familiares o allegados como ser humano, no como un enfermo mental. Ver Asistencia a Personas en Crisis o con Pensamientos Suicidas. Así como la enfermedad mental es, sin duda, un factor de riesgo para la conducta suicida, la discriminación por cualquier motivo también lo es. Deberíamos entonces ser cuidadosos en este sentido para no agravar la situación. No discriminar a las personas con enfermedad mental tratándolas de un modo diferenciado más allá de atender sus necesidades especiales y no usar a la enfermedad mental como excusa para discriminar a las personas con pensamientos suicidas. Ver también: Mito 1: "Quienes dicen que se van a suicidar no lo hacen" Mito 2: "El suicidio es un acto impulsivo por lo que no se puede prevenir" Mito 3: "Los suicidas tienen una decisión firme sobre lo que pretenden hacer" Mito 4: "Quien haya realizado un intento de suicidio estará en riesgo para toda su vida" Prevención Comunitaria del Suicidio Mitos sobre el Suicidio Escucha Activa en la Prevención del Suicidio Asistencia a Personas en Crisis o con riesgo de Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG

  • Mito 4: "Quien haya realizado un intento de suicidio estará en riesgo para toda su vida"

    Uno de los obstáculos más importantes para la Prevención Comunitaria del Suicidio son las creencias erróneas o mitos que circulan sobre el tema. En este Mes de la Prevención del Suicidio publicaremos, desde nuestro blog, una serie de artículos, basados en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, con el objeto de concientizar a la población sobre la falsedad de estas creencias. Mito 4: "Quien haya realizado un intento de suicidio estará en riesgo para toda su vida" FALSO Aún aceptando la reversibilidad del Proceso Suicida. Es decir, que quien haya tenido fantasías de muerte, pensamientos suicidas, intenciones suicidas e incluso intentos de suicidio, puede recuperarse. Subsiste la idea de que quienes llegaron a tales estadios son personas inestables por lo que es muy probable que vuelvan a lo mismo. Esa presunción de inestabilidad emocional de las personas con pensamientos suicidas es uno de los motivos para que estas personas oculten lo que les pasa y lo que sienten y también un motivo para que quienes sobreviven a un intento de suicidio que se hizo público sientan una vergüenza profunda que sólo empeora su estado anímico. Y, si bien debemos admitir que las personas que transitan los estadios avanzados del proceso suicida suelen manifestar inestabilidad emocional, por lo que un intento reciente de suicidio debe tomarse como un factor de riesgo adicional, nunca debemos confundir lo que nos pasa con lo que somos. Esas mismas personas pueden recuperarse en forma razonablemente completa de su estado de vulnerabilidad y volver a ser tan estables, confiables y productivos como cualquier otra persona. Los muchísimos casos de personas que, habiendo llegado incluso a intentos de suicidio se muestran completamente recuperadas, dan muestra de esto. Señalar a una persona solo por el hecho de que haya tenido en el pasado pensamientos suicidas o intentos de suicidio como emocionalmente inestable o poco confiable es, como todos los estigmas, falso e injusto, pero en este caso es también peligroso, porque de algún modo se induce a la persona a identificarse con una etapa de su vida que posiblemente ya dejó atrás. Por otra parte, este tipo de descalificación lleva al desperdicio de un recurso fundamental: la experiencia. Hablemos de Suicidio es una Asociación Civil para la prevención del suicidio muy particular, ya que la mayoría de los asociados y los voluntarios somos personas que resultamos directamente afectadas por el drama del suicidio. Lejos de pensar que estas experiencias en nuestras vidas podrían representar un problema a la hora de brindar ayuda a otros en situaciones similares, creemos en el valor de la experiencia. Si bien todos los seres humanos tenemos la capacidad de comprender el sufrimiento ajeno desde la empatía, el haber transitado y podido elaborar situaciones similares es un importante atajo en este acercamiento al que sufre. Desde Nuestra Acción Comunitaria comprobamos que no estamos inhabilitados por nuestras experiencias pasadas y que, pese al dolor que nos causaron en su momento, en el presente nos ayudan a ser más sensibles y empáticos. Ver también: Mito 1: "Quienes dicen que se van a suicidar no lo hacen" Mito 2: "El suicidio es un acto impulsivo por lo que no se puede prevenir" Mito 3: "Los suicidas tienen una decisión firme sobre lo que pretenden hacer" Prevención Comunitaria del Suicidio Mitos sobre el Suicidio Escucha Activa en la Prevención del Suicidio Asistencia a Personas en Crisis o con riesgo de Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG

  • Mito 2: "El suicidio es un acto impulsivo por lo que no se puede prevenir"

    Uno de los obstáculos más importantes para la Prevención Comunitaria del Suicidio son las creencias erróneas o mitos que circulan sobre el tema. En este Mes de la Prevención del Suicidio publicaremos, desde nuestro blog, una serie de artículos, basados en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, con el objeto de concientizar a la población sobre la falsedad de estas creencias. Mito 2: "El suicidio es un acto impulsivo por lo que no se puede prevenir" FALSO La realidad demostrada desde las autopsias psicológicas es que las personas que llegan a un intento de suicidio lo hacen después de atravesar un largo camino, muchas veces dejando señales, más o menos evidentes, y otras en absoluto silencio, pero en todos los casos, brindando numerosas oportunidades para prevenir. Ver El Proceso Suicida y las Múltiples oportunidades para Prevenir. Lo más importante desde la Prevención Comunitaria del Suicidio es asumir que todos estamos en riesgo de suicidio. También nuestros seres queridos. No se puede prevenir lo que no se asume como riesgo real. Sólo desde la conciencia colectiva de que nuestros seres queridos o contactos más cercanos podrían estar en riesgo de suicidio, podemos proveerles de los recursos que necesitan para afrontar las inevitables vicisitudes a las que se enfrentarán en su vida mucho antes de que las ideas suicidas aparezcan. A esta estrategia se la llama Prevención Primaria del Suicidio y se aplica desde la primera infancia. Los recursos a los que nos referimos antes son: Valores, Habilidades Sociales y Actitudes positivas frente a la Vida. La Prevención Primaria reduce el riesgo de que las personas lleguen a padecer pensamientos suicidas, pero nada en Prevención Comunitaria del Suicidio es seguro, por eso es necesario estar atentos y sobre todo Estar Presentes, y así saber qué les pasa a nuestros seres queridos o contactos cercanos. Saber cuando un familiar o allegado está atravesando una crisis o tiene pensamientos suicidas nos brinda la oportunidad de asistirlo. Ver Asistencia a Personas en Crisis o con Pensamientos Suicidas. Incluso frente a un intento de suicidio en curso el pensamiento suicida es ambivalente. El deseo de morir no excluye el natural instinto de supervivencia y la voluntad de vivir, por lo que hasta el último estadio del Proceso Suicida la prevención es posible. Ver Asistencia en Emergencias con Riesgo de Suicidio. Como vemos, la idea de que el suicidio ocurre de repente por lo que no da oportunidades de intervenir es totalmente falsa. En los Grupos de Ayuda Mutua de Hablemos de Suicidio vemos lo opuesto en cada reunión. Las personas con pensamientos suicidas, incluso los sobrevivientes de intentos de suicidio luchan por recuperarse del estado en el que se encuentran y están abiertos a recibir ayuda. La idea de que nada se puede hacer es sólo una excusa o un pretexto para no comprometerse con la Prevención Comunitaria del Suicidio. Sin embargo, eso está cambiando y somos cada vez más los que nos animamos a hablar y nos disponemos a escuchar. Ver también: Mito 1: "Quienes dicen que se van a suicidar no lo hacen" Prevención Comunitaria del Suicidio Mitos sobre el Suicidio Escucha Activa en la Prevención del Suicidio Asistencia a Personas en Crisis o con riesgo de Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG

  • Mito 3: "Los suicidas tienen una decisión firme sobre lo que pretenden hacer"

    Uno de los obstáculos más importantes para la Prevención Comunitaria del Suicidio son las creencias erróneas o mitos que circulan sobre el tema. En este Mes de la Prevención del Suicidio publicaremos, desde nuestro blog, una serie de artículos, basados en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, con el objeto de concientizar a la población sobre la falsedad de estas creencias. Mito 3: "Los suicidas tienen una decisión firme sobre lo que pretenden hacer" FALSO Pensar en el suicidio como un proceso irreversible es otra forma de no involucrarnos en la Prevención Comunitaria del Suicidio. ¿Para qué luchar contra lo inevitable? Por suerte, la realidad y los numerosos sobrevivientes que se recuperaron de sus fantasías de muerte, pensamientos suicidas, intenciones suicidas e incluso intentos de suicidio nos muestran inequívocamente que esta creencia es completamente falsa. La realidad es que todos los estadíos del Proceso Suicida admiten recuperación, y eso se debe a que el pensamiento suicida es siempre, y hasta el último momento, ambivalente. Es decir, la persona que piensa en el suicidio, ya sea porque tiene fantasías o pensamientos intrusivos o porque consiente e intencionalmente planifica hacerlo, evidentemente tiene, en menor o mayor grado el deseo de morir, pero éste no anula, al menos no completamente, al instinto de supervivencia y el natural apego a la vida. Por eso decimos, para resumir esta idea, que el suicida no quiere morir, lo único que quiere es dejar de sufrir, solo piensa en la muerte porque desde su visión de túnel la ve como única escapatoria a su sufrimiento, pero a su vez estaría deseoso de seguir viviendo si se le pudiera mostrar una mínima esperanza de salir de otro modo de ese sufrimiento que siente insoportable. En los Grupos de Ayuda Mutua de Hablemos de suicidio vemos esto en cada reunión, personas que confiesan sus pensamientos suicidas pero a su vez manifiestan su deseo de estar mejor y continuar con sus vidas. Modestamente intentamos mostrarle esa mínima esperanza que necesitan desde la Escucha Activa, demostrándoles que a nosotros sí nos importa lo que les está pasando y lo que sienten al respecto. En las mismas reuniones escuchamos a personas que se recuperaron razonablemente de sus fantasías, pensamientos o intenciones suicidas y son el testimonio viviente de que llegar a esos extremos, aunque es muy angustiante, preocupante y riesgoso, por lo que no se lo deseamos a nadie, de ningún modo es una condena. El suicidio se puede prevenir. No nos cansaremos de repetirlo, porque entre más personas tomen conciencia de esta realidad más y mejores acciones para la prevención del suicidio podremos emprender como comunidad. Ver también: Mito 1: "Quienes dicen que se van a suicidar no lo hacen" Mito 2: "El suicidio es un acto impulsivo por lo que no se puede prevenir" Prevención Comunitaria del Suicidio Mitos sobre el Suicidio Escucha Activa en la Prevención del Suicidio Asistencia a Personas en Crisis o con riesgo de Suicidio Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG

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