Prevención del suicidio en la tercera edad
- Hablemos de Suicidio ONG

- 2 ago 2025
- 2 Min. de lectura

A menudo, los adultos mayores enfrentan desafíos únicos como el aislamiento social, problemas de salud crónicos, duelo por la pérdida de seres queridos o cambios en su rol familiar y social. Reconocer estos factores de riesgo y brindar apoyo puede marcar una gran diferencia en sus vidas. Aquí resumiremos algunas propuestas para prevenir el suicidio en este grupo etario y fomentar un envejecimiento más saludable y pleno.
1- Reconocer las señales de alerta
Es fundamental estar atentos a posibles señales que indiquen que un adulto mayor puede estar en riesgo:
Comentarios relacionados con la desesperanza o el temor o certeza de "ser una carga".
Cambios drásticos en el estado de ánimo o el comportamiento.
Pérdida de interés en actividades que solían disfrutar.
Aislamiento social o desconexión de amigos y familiares.
Detectar estas señales tempranamente puede abrir la puerta a una intervención efectiva.
2- Acompañar de manera efectiva
El apoyo emocional y la interacción social son los pilares fundamentales en la prevención del suicidio en la tercera edad. Algunas estrategias útiles incluyen:
Mantener conexiones regulares: Visitar a los adultos mayores o mantener contacto telefónico frecuente.
Fomentar la participación: Animarlos a formar parte de actividades comunitarias, clubes o grupos de apoyo.
La familia, los amigos y las comunidades locales tienen un rol esencial construyendo redes de apoyo sólidas y accesibles.
3- Buscar ayuda
A menudo, los problemas de salud mental en la tercera edad, como la depresión o la ansiedad, no se diagnostican ni se tratan adecuadamente. Es frecuente que se ignore los síntomas con la excusa de que “son cosas de la edad”. Sin embargo, estos trastornos, que por otra parte son muy frecuentes en la tercera edad, se vuelven especialmente peligrosos. Por eso, ante la duda es importante:
Buscar ayuda profesional: Los psicólogos y psiquiatras especializados en adultos mayores pueden ofrecer terapias efectivas.
Realizar chequeos regulares: Las visitas al médico pueden identificar problemas de salud subyacentes que afecten su bienestar emocional.
Considerar la medicación: En algunos casos, los antidepresivos o tratamientos específicos pueden ser necesarios, siempre bajo supervisión médica.
4- Promover el sentido de propósito y pertenencia
Ayudar a los adultos mayores a sentirse valiosos y necesarios puede tener un impacto positivo en su salud mental. Esto puede lograrse mediante:
Voluntariados.
Proyectos creativos como pintura, escritura o jardinería. Especialmente cuando se realizan en grupo.
Talleres o cursos de idiomas, computación, etc.
La prevención del suicidio en la tercera edad requiere empatía, comunicación y compromiso colectivo. Todos podemos desempeñar un papel activo en garantizar que nuestros mayores se sientan acompañados, queridos y comprendidos. Al cuidar de ellos, también enriquecemos nuestras propias vidas y fortalecemos los lazos intergeneracionales.
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