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Ideas de suicidio y autoestima


Cuando pensamos en eliminarnos a nosotros mismos, no estamos sintiendo afecto/estima por nuestra persona. Sentimos que no somos valiosos ni importantes para nadie, pero sobre todo para nosotros mismos.


Qué significa la AUTOESTIMA?

  • - es valorar lo que hacemos, nuestro trabajo diario.

  • - apreciar cuánto valemos en nuestros diferentes roles: como hijos, como padres, como amigos.

  • - significa estar orgullosos de nuestros valores éticos, los principios que rigen nuestra conducta.

  • . Incluye también apreciar nuestros logros pasados, aquello en lo que hemos triunfado, desde nuestras pequeñas victorias cotidianas hasta grandes progresos profesionales.

Pero la AUTOESTIMA es algo más... Pensemos si no, en todas aquellas personas de nuestro entorno en las que apreciamos todo lo anterior pero a quienes no “estimamos”, o sea, no les tenemos cariño. Admiración tal vez, pero no las amamos. Entonces, ¿cuál es ese “ingrediente” que estamos perdiendo de vista?


Es aceptar aquellas partes que consideramos “defectos”, todo lo que nos genera culpa, vergüenza, lo que sentimos la necesidad de esconder bajo una máscara. Pensamos que los demás no nos van a aceptar si ven estos aspectos ocultos, pero en realidad somos nosotros los que no nos aceptamos con estos “defectos”. Buscamos en los demás ese perdón que no nos damos. Queremos que nos aprecien y nos valoren para “compensar” nuestra falta de valoración.


Pero no es suficiente…no nos alcanza porque seguiremos sintiendo esa falta de aprecio en el fondo de nuestro ser hasta que podamos pararnos frente al espejo y decirnos:

“Te amo tal como sos, no porque ignore tus defectos, sino porque te comprendo, sé que estás haciendo lo mejor que podés, que siempre lo hiciste en cada circunstancia de tu vida, y te amo también en tu proceso de crecimiento. No voy a esperar que alcances la perfección para amarte. Para mí, sos perfecto aquí y ahora.”


Los que tenemos hijos conocemos este amor tan especial. Los que no lo conocemos podemos imaginarlo hablándonos “internamente” como si fuéramos nuestro propio hijo, ese niño asustado y pendiente de nuestro aprecio para animarse a seguir viviendo a pesar de las dificultades.


Este amor se llama INCONDICIONAL. ¿Por qué? Porque es el verdadero amor, ese que no espera solo los triunfos o determinadas “condiciones” para SER sino que nos ama siempre, también ama nuestros aspectos oscuros, nuestros tropiezos y fragilidades.


Si tratamos a nuestro niño interior como trataríamos a un hijo, con la misma paciencia y amor infinito, enseñándole a mejorar mientras amamos sus intentos aunque algunos sean fallidos, lograríamos la tan necesaria autoestima para seguir viviendo y aceptando nuevos desafíos.


No busquemos en los otros (amigos, conocidos, pareja) ese amor que no nos damos porque esa búsqueda nos hace dependientes, de ellos y de nuestras máscaras.

 

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