Entregarse a un poder superior para dejar las drogas y conectar con la vida

De niño sufrí el abandono de mi padre. A la vez mi madre tuvo que salir a trabajar por lo que fui un hijo de madre ausente. Al tener uso de razón entendí que soy hijo de segundas nupcias de mi madre. Sufrí la violencia emocional y verbal por parte de mis hermanos por ser el hijo de otro. Mi vida no fue nada fácil, la calle fue mi primera maestra. Aprendí a fuerza de muchos malos momentos a saber que las decisiones que tomara marcarían mi destino.
Vengo de familia humilde, de un barrio carenciado. A medida que crecía todo me resultaba difícil de enfrentar. Sin contar que soy morocho, en la jerga de calle "portador de rostro". Sufrí discriminación (lo que hoy llamaríamos bullying). Mi sueño era salir de todo eso, estudiar y "llegar a ser alguien", como mínimo tener una profesión decente.... Pero la vida cada vez que intentaba algo me ponía una traba.
Ya con 15 años el mundo de la noche me llevó por caminos que ningún niño o adolescente debiera transitar, bailes, vicios, drogas, malas juntas al punto de meterme en el mundo de la prostitución y el tráfico de sustancias... entre otras cosas más. Con 18 años sentía mi vida desmoronarse, sin sentido, me parecía que todo en mi vida era solo el mal, que en cualquier momento podría terminar de la peor manera.
Mi psiquis decía yo merezco algo mejor pero no hallaba nada, ni una motivación. Lejos de mi familia, vivía de "la vida fácil" no había concretado nada y veía llegar mi adultez con un pronóstico negro.
Me recogieron de la calle, me llevaron a un centro médico con una sobredosis. Estuve dos meses internado por desnutrición. En ese tiempo un grupo de auto ayuda me visitaba un día a la semana, al principio me rehusaba, solo quería irme a hacer mi vida no soportaba nada, tuve episodios de síndrome de abstinencia.
Fue terrible pero hoy con 43 años, libre de todo, puedo decir que hay soluciones para todo lo que la mente humana cree imposible. Doy charlas de superación espiritual y personal, no de modo profesional pero si con una receta que no falla: "paciencia y amor". Sin distinción de credo o religión puedo decir lo que un ser superior puede hacer en una Persona. Acepté que antes que cualquier cosa yo soy su creación y a partir de ahí, en uso de la Fe, que es un don de Dios, entendí muchas cosas y es lo que me mantiene hasta el día de hoy.
Estoy casado tengo 3 hijos maravillosos y somos hoy, una familia Cristiana que vive en el temor de Dios.
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