Aceptarse uno mismo y aprender a pedir ayuda para superar pensamientos suicidas
- Hablemos de Suicidio ONG

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Soy un chico trans y abiertamente pansexual. A día de hoy sigo luchando no solo contra la discriminación, exclusión y humillaciones que conlleva ser una persona de la comunidad LGBTQ+, sino también con mis monstruos internos que de la misma forma me atacan casi todos los días. Pese a que mi problema central es aceptarme a mí mismo como lo que realmente soy, afortunadamente no todo gira entorno a ello. La cotidianidad es realmente mi verdadera enemiga con problemas tan normalizados como lo es la pobreza y la ignorancia de uno mismo, que es más grande en mi entorno.
De todas formas, nada de eso significa que toda la gente que me rodea es mala conmigo. No en mi caso, ya que tras dos intentos de suicidio al fin pude ser más abierto con el tema con gente que no creí que me apreciara tanto, con gente que me apoyó sin condiciones, y desde ese día los lazos se hicieron más fuertes, lo que claramente me ayudó a poder salir adelante. El problema no fue que nunca les contara nada de cuando estaba mal, sino que yo mismo me obligué a creerme que no estaba tan mal como estaba realmente. Así que, después de convencerme, llegué casi a un punto de no retorno cuando creí genuinamente que todo este tiempo yo había sido el problema. Nunca fue así, solo era bastante incomprendido hasta el día que al fin pude decirles de los pensamientos suicidas y seguido de ello de los intentos que tuve, de la planeación y del error que reconocí al instante. Realmente sí tenía algo a qué aferrarme en esta vida: Transicionar completamente (lo que digo no significa que sea todo lo que me importe en esta vida, sino que he dado tantos pasos en ese proceso que me di cuenta ya estaba muy lejos de donde comencé y más cerca de lograr lo que tanto he soñado), terminar mis estudios porque ya no me falta casi nada y conocer alguien que me ame realmente (porque mis ex parejas no han sido las mejores y en la adultez es cuando estos temas son más abiertos y la gente llega a mí cálidamente y al fin puedo vivir lo que en casi toda mi juventud me fue en, pocas palabras, restringido fuera por el tema o personas que fueran.
No digo que busque en el exterior lo que en mi interior está fragmentado, porque para salir al mundo primero tuve que reparar, trabajar y reforzar el mi mundo: ¿Cómo se hice eso? Empecé primero por saber que realmente no estaba bien y aunque me costó, pedí ayuda a seres cercanos que me quieren y aprecian, me aferré a ellos y después busqué ayuda profesional. El verdadero pilar de todo esto que me ayudó a salir adelante estaba completo, porque el primer paso para haberlo construido, fue levantarme a caminar e ir material por material. Una vez recolectados, el trabajo fue más sencillo, porque construir no es tan complejo si tienes gente que te da la maquinaria, herramientas y plano para hacerlo.
Algo que me gusta recordar cuando tengo una mala racha es: "Todos los días sale el sol" y es evidente lo que quiero decir con esto. No te rindas y recuerda que no estás solo, es complicado salir de la fosa, pero en la cima, en el exterior, hay gente escuchará tus gritos de ayuda y no dudará en ayudarte. Pero si no haces algo al respecto, no lo sabrán ellos, las personas no pueden leer la mente.
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