Qué es el síndrome pre-suicidio y en qué nos puede ayudar conocerlo
- Hablemos de Suicidio ONG

- hace 6 horas
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El concepto de "síndrome pre-suicidio" fue propuesto por el psiquiatra austriaco Erwin Ringel en la década de 1950 basándose en el estudio de numerosos casos de intentos de suicidio. No es un diagnóstico clínico formal, sino una descripción de los cambios psicológicos y conductuales que a menudo preceden a un intento de suicidio.
Ringel identificó tres características principales que conforman este síndrome:
Constricción de los sentimientos y las relaciones: La persona experimenta una reducción de su vida emocional, intelectual y social. Se aísla de los demás, limita sus encuentros con otras personas y se sumerge en un estado de anhedonia (incapacidad para sentir placer). Su pensamiento se estrecha, enfocándose casi exclusivamente en la idea del suicidio como única salida.
Inhibición de la agresividad: Los impulsos agresivos que normalmente se dirigirían hacia el exterior (hacia otras personas o hacia el mundo) se vuelven hacia la propia persona. Esta agresividad acumulada y no expresada se convierte en auto-agresividad, que finalmente se manifiesta en el acto suicida.
Fantasías suicidas: La persona desarrolla fantasías y pensamientos recurrentes sobre la muerte y el suicidio. Estas fantasías se vuelven cada vez más intensas y detalladas, y la idea del suicidio es paulatinamente aceptada como la solución definitiva a sus problemas. La muerte se percibe como una liberación del dolor insoportable.
Esta sintomatología podría, en algunos casos, ayudarnos a identificar a las personas con alto riesgo de incurrir en conductas suicidas, sin embargo, la mayoría de las personas que han perdido a seres queridos a causa de suicidio manifiestan que no pudieron detectar ninguna de estas señales. Lo cual suele generar fuertes sentimientos de culpa en los dolientes.
La incongruencia entre lo que declaran los sobrevivientes de intentos de suicidio (desde adentro) y los seres queridos de quienes murieron a causa de suicidio no tiene que verse como contradictoria. Si repasamos los síntomas comunes previos al intento de suicidio informados por Ringel, podremos advertir que la mayoría de ellos se refieren a pensamientos y sentimientos que las personas con riesgo suicida pueden reservar para su intimidad, y con frecuencia lo hacen por vergüenza o por miedo a generar preocupaciones. Incluso las acciones concretas pueden ser disimuladas por excusas o vistas con naturalidad por haberse incorporado paulatinamente al comportamiento aparentemente normal de la persona afectada. En todo caso, los más cercanos somos siempre los menos capacitados para advertir estos cambios ya que solemos tender a naturalizar los comportamientos de nuestros seres queridos.
Por todo lo expuesto, para que el conocimiento del síndrome pre-suicidio pueda servir realmente para prevenir suicidios no solo desde la ayuda profesional sino también en ámbitos más cotidianos (Prevención Comunitaria del Suicidio), haría falta un elemento más: Que la disposición, el permiso y los ambientes empáticos, contenedores y libres de juicio estén disponibles para todo aquel que lo necesite. Por eso, desde Hablemos de Suicidio insistimos en la promoción de estos espacios. No solo en los grupos de ayuda mutua para personas afectadas por el drama del suicidio, también en los hogares, en las escuelas, en los grupos de amigos y en los equipos de trabajo. Solo si corremos el velo y nos animamos a hablar de lo que nos pasa y lo que sentimos, y a dar el espacio para que otros lo hagan, podremos ser ayudados o ayudar.
Ver también:
Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Riesgo Suicida



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