¿Por qué buscar grupos de ayuda mutua?
- Hablemos de Suicidio ONG

- hace 6 horas
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No es fácil admitir que necesitamos ayuda. Pero cuando lo hacemos, descubrimos que no estamos solos. Los grupos de ayuda mutua son espacios donde personas que atraviesan situaciones similares se reúnen para compartir, apoyarse y crecer juntos.
En estos grupos no hay expertos que nos digan qué tenemos que hacer. Todos somos iguales, todos escuchamos y todos aprendemos. Somos pares, como solemos decir. Buscamos un intercambio sincero y humano. Además, al ser gratuitos, están al alcance de cualquiera, sin importar la situación económica.
Beneficios de participar en grupos de ayuda mutua
Apoyo emocional: Siempre habrá alguien que te entienda por haber transitado una situación similar o simplemente por conocer en primera persona el sufrimiento humano.
Sentimiento de pertenencia: Saber que no estamos solos en la lucha nos brinda un incentivo extra para seguir adelante.
Herramientas prácticas: Si bien no damos consejos, los participantes comparten recursos que realmente les sirvieron para superar situaciones difíciles, luego, cada participante toma lo que le sirve y deja el resto sin presiones y en total libertad.
Desestigmatización: Romper el silencio y el miedo alrededor de temas difíciles como el pensamiento suicida, el suicidio, el abuso sexual infantil o la violencia severa en la infancia hace que estos temas puedan ser trabajados con la ayuda y el acompañamiento del grupo.
Si estás sintiendo una necesidad urgente de hablar, de desahogarte sin sentir que cargas una carga pesada solo. Nosotros también hemos sentido eso. Está bien pedir ayuda. En los grupos descubrimos que contar lo que sentimos y lo que nos pasa mostrándonos vulnerables no es signo de debilidad sino de coraje. Y también de amor, porque nuestra experiencia puede ayudar a otros que también están sufriendo a sentirse menos solos en su lucha.
Los grupos gratuitos de ayuda mutua online son una opción real y accesible. No importa si tus problemas parecen pequeños o enormes, aquí hay personas que te entienden y que están dispuestas a acompañarte en tu camino.
¿Qué debo esperar de un Grupo de Ayuda Mutua?
Un ambiente seguro: Que haya reglas claras de respeto y confidencialidad.
Coordinación adecuada: Que haya alguien que guíe la conversación y evite conflictos.
Una sesión de prueba: Anotarse en un grupo de ayuda mutua no debe representar un compromiso. Podés probar y si no te gusta dejarlo.
Cómo aprovechar al máximo los grupos de ayuda mutua
Participar en un grupo puede ser una experiencia transformadora si sabés cómo sacarle el máximo provecho. Aquí te dejo algunas recomendaciones basadas en nuestra experiencia:
Sé honesto contigo mismo y con el grupo. No tienes que contar todo, pero sí lo que te sientas cómodo compartiendo.
Escucha activamente. A veces, ayudar a otros también nos ayuda a sanar.
No te presiones para hablar si no quieres. Puedes escuchar y participar cuando te sientas listo.
Respeta los tiempos y espacios de los demás. Cada persona tiene su proceso.
Respetá las diversas formas de pensar y sentir. Formar parte de un grupo no implica renunciar a tus valores, creencias, ideas o formas de sentir. Desde el respeto podemos conservar nuestra identidad y a su vez aceptar que cada participante es único y distinto.
Mantené la constancia. La regularidad ayuda a crear vínculos y confianza.
Más allá del grupo: otras formas de apoyo
Los grupos de ayuda mutua son un gran recurso, pero no son la única opción. Tampoco son una terapia ni deberían usarse como reemplazo de una terapia profesional. Si sentís que necesitas más ayuda, considera:
Terapia profesional: Un psicólogo o terapeuta puede acompañarte de forma personalizada.
Vínculos sólidos: Muchas veces nuestros seres queridos no están preparados para escucharnos o para darnos la respuesta que necesitamos, aún así, cuidar las relaciones aunque más no sea para que nos acompañen con su presencia es una ayuda enorme.
Líneas de ayuda telefónica: En momentos de crisis, hablar con alguien puede ser de gran ayuda.
Actividades de autocuidado: Ejercicio, meditación, escribir un diario... todo suma.
Recordá que pedir ayuda es un acto de valentía, no de debilidad. Y que hay muchas personas y recursos dispuestos a acompañarte.
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