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2 de mayo: Día de lucha contra el Bullying

Actualizado: 14 nov 2023

El bullying y su relación con el pensamiento suicida


El caso de las gemelas argentinas que realizaron un intento de suicidio a principio de año volvió a alertar a la población sobre el peligro real del bullying o acoso escolar. Lamentablemente no es un caso aislado. Los especialistas saben que el bullying aumenta el riesgo de suicidio no solo en la época en que ocurre sino durante toda la vida de las personas. También saben que esto ocurre cada vez con mayor frecuencia y con mayor intensidad. La aparición de las redes sociales no hizo más que incrementar esta forma de violencia aportando un nuevo escenario para el hostigamiento que se extiende puertas afuera de la escuela y más allá del horario escolar. A raíz de esto muchos chicos y chicas sufren un acoso permanente que afecta gravemente su autoestima, sus relaciones y sus esperanzas de superar la situación. No es extraño que en tales condiciones muchos de ellos piensen en el suicidio. Frente a este panorama cada vez más frecuente los adultos no sabemos qué hacer. El problema parece habernos superado.


Tenemos una tendencia a pensar en el bullying en términos de víctimas y victimarios y, en función a esto, proponer respuestas desde el castigo de estos últimos. Nos olvidamos de que de un lado y del otro del bullying hay niños y adolescentes. Mirarlos como víctimas y victimarios puede servirnos para señalar culpables eludiendo de este modo nuestra responsabilidad como adultos, pero no para solucionar el problema.


Uno de los países que ha tenido éxito en el manejo del bullying es Finlandia, con su programa Kiva. Allí, lo previenen desde la educación emocional, la promoción del diálogo y la escucha activa enseñadas desde temprana edad (preferiblemente antes de que los casos de bullying aparezcan). Debemos entender que los acosadores no son “niños malos” que disfrutan haciendo sufrir a su compañero sino que también sufren todas las angustias y las inseguridades propias de su edad, encuentran seguridad en el grupo y un “enemigo común” les da una oportunidad para asegurar su pertenencia. Ni siquiera se dan cuenta de la magnitud del sufrimiento que le causan al que es acosado. La educación emocional, el diálogo y la escucha activa sirven para resolver estos conflictos en formas satisfactorias para todos y sus enseñanzas siguen siendo útiles durante toda la vida.


El cambio de paradigma en la lucha contra el bullying es posible. En Hablemos de Suicidio sabemos de la efectividad de la escucha activa para sanar heridas emocionales y prevenir el suicidio, incluso cuando estas habilidades se entrenan en adultos. Este efecto podría verse multiplicado si se enseñaran desde la infancia y, seguramente, esa sería la acción comunitaria más importante para la prevención del suicidio.


 

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