Por qué los Grupos de Ayuda Mutua son un complemento necesario en la Recuperación desde el Pensamiento Suicida

Durante décadas, la salud mental y el pensamiento suicida fueron tratados como asuntos estrictamente clínicos: algo que le pertenecía al médico, al psicólogo, al psiquiatra. Hoy sabemos que este enfoque, aunque necesario, es insuficiente. La investigación es clara: el sentido de pertenencia, el apoyo social y la presencia de vínculos significativos son factores protectores fundamentales frente al riesgo de suicidio. Además, hoy sabemos, basándonos en evidencia científica (Efecto Papageno) que las historias de superación o al menos de lucha frente al pensamiento suicida no solo no aumentan el riesgo de suicidio sino que lo reducen actuando como factores protectores eficaces debido a la identificación positiva que en los grupos resulta amplificada.
Todo esto es lo que, desde el acuerdo de participación y una coordinación adecuada, intentamos que pase en los Grupos de Ayuda Mutua de Hablemos de Suicidio.
Sentido de Pertenencia: Los participantes que de suman a un Grupo de Ayuda Mutua encuentran, además de un ambiente cálido, empático y libre de juicios, a un grupo humano que relata testimonios siempre en algún punto similares a sus propias historias y que describe sentimientos con los que pueden sentirse identificados. Estas son condiciones propicias para que el participante nuevo pronto se sienta incluido en el grupo con el que comparte vivencias y emociones. Sentirse parte, por si solo, es un poderoso factor de protección frente a la conducta suicida.
Apoyo Social: Además de las historias de lucha, superación, o al menos el compromiso con la vida que muestran otros participantes, que de por sí actúan como un apoyo efectivo desde la identificación positiva, es frecuente que los participantes validen mutuamente los sentimientos que se expresan en el grupo y que reconozcan y valoren las fortalezas de sus compañeros; o que, sin dar consejos para no desvirtuar la paridad que es regla en los Grupos de Ayuda Mutua, compartan recursos que, desde su propia experiencia le fueron útiles. Todo esto actúa como un apoyo social efectivo y tan necesario para quienes están transitando etapas oscuras de sus vidas.
Vínculos Significativos: En los Grupos de Ayuda Mutua suele generarse un ambiente íntimo donde los participantes se animan a hablar sobre sentimientos profundos, incluso de aquellos aspectos personales en los que se sienten más vulnerables. Está comunicación “de corazón a corazón” hace que se generen vínculos profundos y significativos entre los participantes. Esto es especialmente importante si tenemos en cuenta que muchos de los participantes no cuentan en sus vidas cotidianas con otros espacios donde puedan hablar francamente de lo que sienten y donde a su vez se sientan queridos y respetados.
Identificación positiva: Aunque, tal vez, el efecto más importante del grupo y el más cuidado por los coordinadores es la identificación positiva que produce. Quienes deciden sumarse a un Grupo de Ayuda Mutua son, en general, personas dolidas por sus propias experiencias de vida pero que han decidido buscar ayuda en forma activa, es decir, dejarse ayudar haciendo de su parte todo lo posible para que esa ayuda sea efectiva. Desde el compromiso de asistir regularmente a las reuniones, se nota en todos ellos un deseo de estar mejor. Ese deseo y esa lucha interna por sobreponerse al sufrimiento se nota y se contagia en el grupo. La dinámica del propio grupo hace el resto. Los progresos de unos animan a otros y así se genera este milagro del progreso colectivo tan característico de los Grupos de Ayuda Mutua.
Los Grupos de Ayuda Mutua no son ni intentan ser o reemplazar a una terapia profesional, nuestro lugar es otro y lo sabemos. Solo pretendemos escuchar, contener y acompañar. Pero también sabemos que estas acciones tan simples, tan básicas, hasta primitivas, propias del género humano desde siempre, aunque en una sociedad tan individualista muchas veces olvidadas, son tan importantes para la salud mental y la prevención del suicidio como las intervenciones profesionales.
Una comunidad que cuida activamente a sus miembros salva vidas. No como metáfora, sino como hecho documentado. La soledad y el aislamiento son tan peligrosos como los factores de riesgo clínicos. La conexión humana genuina es, en sí misma, una intervención terapéutica.
Ver también:



