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Historias de héroes derrotados: “El arte de resistir”

Actualizado: 5 dic 2023


Historias de héroes derrotados: “El arte de resistir”

Hace unos días leí en infobae una reseña del libro de Andrea Marcolongo, El arte de resistir: Lo que la Eneida nos enseña sobre cómo superar una crisis. https://www.infobae.com/leamos/2023/10/05/el-arte-de-resistir-lo-que-la-eneida-de-virgilio-nos-ensena-sobre-superar-la-adversidad-segun-andrea-marcolongo/

Traer la historia de Eneas al siglo XXI no es descabellado, por el contrario, el poema de Virgilio esconde enseñanzas muy actuales, seguramente atemporales, como todo lo que refiere a la naturaleza humana.


Eneas fue un héroe derrotado, humillado y obligado a huir después del incendio de Troya, la historia que sigue a ese incidente tampoco es un camino allanado, más parece una interminable sucesión de desventuras. Tal vez el más notable mérito de Eneas, según rescata la autora de esta revisión, es haber sabido resistir frente a la adversidad hasta que sus esfuerzos se vieron recompensados y así, de esa tragedia inicial, surgió el imperio más poderoso que vio el occidente antiguo.


El esquema narrativo de la Eneida no es nuevo, ni siquiera fue original en su tiempo. En narrativa, a este tipo de complicaciones se las suele llamar conflictos. Muchos narradores dicen que sin conflicto no hay historia. Si intentamos recordar las últimas novelas que leímos o las últimas series o películas que vimos podremos identificar en cada una de esas historias uno o varios conflictos, sin ellos la narración sería aburrida. Sin embargo, para nuestras propias vidas, no queremos conflictos, buscamos una felicidad y tranquilidad permanentes. Eso no sirve en la ficción y no existe en la realidad. Las vidas de los seres humanos, como las narraciones literarias, se componen de matices. Todos pasamos por momentos felices pero también por momentos de crisis, derrotas más o menos profundas, más o menos prolongadas. La pregunta es si cada uno de nosotros está preparado para resistir épocas de adversidad profunda y prolongada. Es ahí donde la historia de Eneas cobra vigencia en el siglo XXI. Una vigencia universal pero también personal para cada uno de nosotros.


Los que conocimos el pensamiento suicida sabemos que la adversidad y el sufrimiento a veces nos seducen, nos muestran atajos y nos invitan a rendirnos. No tenemos ganas de vivir, no le encontramos sentido a la vida, y sin ese mínimo propósito la vida se transforma en una carga cada vez más difícil de llevar. Nos convertimos en héroes derrotados, como Eneas, y no vemos salida ni esperanza. Solo nos queda resistir hasta que algo aparezca en el horizonte, pero a veces sentimos que ya no tenemos fuerzas. En medio de ese naufragio emocional es necesario encontrar algo a que aferrarse, y cuando la propia vida está en juego cualquier hilo que nos conecte con el mundo puede servir. Una palabra de aliento, una luz de esperanza, el amor a un ser querido y hasta la culpa anticipada por el sufrimiento que nuestras decisiones seguramente traerán a quienes nos aman. La cuestión es resistir, hasta que un día, tal vez después de mucho tiempo, tal vez al costo de mucho esfuerzo y muchas pérdidas, vuelva a salir el sol, surja ese proyecto, esa idea que nos entusiasme y otra vez sintamos esas ganas de vivir. Recién entonces, mirando para atrás cómo quien recuerda las páginas ya leídas de la propia historia, sentiremos que todo ese esfuerzo y esa perseverancia valió la pena.

 



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