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30 de Marzo - Día Mundial del Trastorno Bipolar


El trastorno afectivo bipolar (TAB) es una de las afecciones mentales más frecuentes. Lo sufre entre el 2 y 3% de la población. Además, es la sexta causa de discapacidad y uno de los principales factores de riesgo de la conducta suicida. Se estima que el riesgo de muerte a causa de suicidio para estos pacientes supera el 15% (entre diez y veinticinco veces mayor que el promedio de la población). Sin embargo, el trastorno afectivo bipolar es también una de las afecciones mentales para las que existen más y mejores recursos terapéuticos. Una persona que sufre este trastorno, correctamente medicada, puede por lo general, llevar una vida tranquila, feliz, productiva y sin riesgo de suicidio. ¿Qué sucede entonces? ¿Por qué el trastorno afectivo bipolar, en el siglo XXI, sigue causando discapacidad, pérdidas económicas, problemas en las relaciones, aislamiento y pensamientos suicidas?


El primer problema es el diagnóstico. Más de la mitad de las personas que sufren TAB no están diagnosticadas. Al no contar aún con marcadores biológicos el diagnóstico se basa en la entrevista clínica que debe hacerse con una mirada longitudinal. El principal síntoma del TAB es el cambio en el estado de ánimo, eso difícilmente se vea en una entrevista corta en la que el paciente solo habla de lo que le preocupa, que suele ser la depresión. Las fases maníacas, o no son registradas o no son consideradas como un problema por los pacientes. Por este motivo muchos pacientes con TAB son diagnosticados erróneamente con depresión unipolar.


Aún en los casos en que el médico llega al diagnóstico correcto, el siguiente paso es que el paciente lo acepte. Todas las enfermedades mentales están estigmatizadas en nuestro medio social, pero en particular el TAB suele ser asociado con la locura por lo que el diagnóstico es con frecuencia resistido por los pacientes que pueden cambiar de profesional en búsqueda de un diagnóstico más benigno o que sea más fácil de aceptar para sus propios prejuicios. El problema es que un diagnóstico equivocado lleva a un tratamiento equivocado.


El tercero y tal vez más grave de los problemas para que los pacientes con TAB dispongan de los recursos que necesitan y así puedan llevar una vida plena es el apego al tratamiento. El TAB no siempre es desagradable para quienes lo padecen. Es más, muchas personas con TAB manifiestan que por momentos se sienten más que bien, muy bien. Los estabilizadores de ánimo reducen la intensidad de los picos depresivos pero también la vivacidad de esos momentos de euforia. Muchos pacientes pueden “extrañar” esos episodios o al menos sentirse lo suficientemente bien como para pensar que ya no necesitan medicamentos. Lamentablemente, el precio que suele pagarse por esta decisión suele ser muy alto.


Para que más personas afectadas por el TAB puedan acceder a los tratamientos adecuados y sostenerlos, es necesaria una mejor formación del personal médico en los métodos específicos de diagnóstico, una toma de conciencia a nivel comunitario para erradicar los tabúes sobre las enfermedades mentales y sobre el TAB en particular y un apoyo familiar y comunitario que ayude a los pacientes con TAB a sostener su tratamiento. Para esto último existen grupos de ayuda mutua específicos que organiza FUBIPA. En Hablemos de Suicidio tenemos nuestros propios grupos de ayuda mutua que, si bien no son específicos para TAB, pueden brindar escucha, contención y acompañamiento a pacientes bipolares con pensamientos suicidas.


Entre todos podemos lograr que estos cambios ocurran y así conseguir un mejor pronóstico de vida para los pacientes bipolares y además, reducir el riesgo de suicidio para estas personas.

 

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